27 Sep 2017

El amor y el Crossfit sí están unidos

Sé que así, de primeras, este artículo puede sonar un poco raro. Lo sé, lo tengo súper claro y por supuesto, te digo desde ya que no es lo que tú crees. Sé que muchas Elite Zorrita se habrán llevado las manos a la cabeza y sé por qué: son defensoras del poderío que les da el ser solteras. Y no digo que no, porque una Zorrita soltera es la leche, pero tengo que deciros que, para vuestra decepción, existen muchos tipos de amor. Y sí, es de todos ellos de los que yo quiero hablaros. Porque no sé si os habéis dado cuenta pero el amor y el Crossfit van ligados –por no decir ultraligados- y está claro que el uno crece con el otro.

amor y crossfit

A lo mejor soy yo, que soy una romántica o una empanada de la vida –aún no lo tengo claro del todo – pero creo que a todos, el Crossfit nos ha dado muchísimo más de lo que nos esperábamos en su día. Porque el Crossfit no solo es deporte, sino que va mucho más allá y te enseña una forma de vivir la vida desde otra perspectiva. Es por eso por lo que este deporte nos hace sentirnos de una forma diferente y no solo porque nos sentimos mejor con nuestro cuerpo, con nuestra forma de afrontar la vida o nuestra forma de cuidar de nosotros mismos, sino porque nos ha cambiado la percepción de lo que es vida, de lo que son los sentimientos. Básicamente de lo que es –o puede llegar a ser- el amor.

No sé si de verdad a ti te ha pasado o solo me ha pasado a mi. Quizás nunca te has dado cuenta de lo que estaba pasando o tampoco te has parado a pensar en esto. Quizás sea muy probable esto último porque yo soy fantástica y siempre os hago pensar. Bajando mi ego de nuevo al nivel de una persona normal, he de decirte que quizás te rías de mi, quizás llores conmigo, quizás sonrías conmigo o, quizás, esta sea la última vez que entres por aquí, pero que sí, que el amor y el Crossfit van unidos y este deporte nos transforma la forma de ver, sentir y vivir el amor.

Los amores que transforma el Crossfit

La pasión

No sé vosotros pero yo en mi vida había sentido pasión por nada. ¿Habéis visto Death Proof de Trantino? Si la habéis visto, ¿recordáis la escena de las tres chicas en el parking de la tienda donde compran un refresco de la máquina? Pues bien, para los que no la hayáis visto, justo en el momento en el que una de las chicas introduce la moneda en la máquina de refrescos y se oye el “clinc”, la película cambia de color a blanco y negro. Pues algo así me pasó a mi en mi vida pero al revés. Antes de conocer el Crossfit habían pocas cosas que me hiciesen apasionarme de verdad, todos los días y a todas horas. Está claro que sí que me había ilusionado con cosas -¿quién no se ha ilusionado nunca?- pero es verdad que las cosas cambiaron un poco cuando empecé con este ritmo de vida. Supongo que antes de la pasión vino la etapa de “por mis huevos que consigo hacer eso” y claro, cuando empiezas a ver resultados positivos –tanto físicos como mentales– pues las cosas empiezan a tomar color. Como ya te he dicho, es muy posible que no hayas vivido esto, pero creo que a mucha gente –al igual que a mi- le ha podido pasar algo parecido. Pasar de una vida gris a color no es algo fácil aunque la gente se crea que sí. Seguramente, muchas de esas personas –como yo- pasaron por un momento de duda. De dudar sobre sí mismos, sobre si realmente estaban tomando la decisión adecuada porque, por un momento, se salían de lo estipulado, de lo que está marcado como “lo de toda la vida” para la sociedad. Y ser Crossfitter no es para nada algo “de toda la vida”. Para muchos, el Crossfit sigue siendo una moda, para otros una locura y para nosotros una pasión que nos ha abierto los ojos. Y digo que nos ha abierto los ojos porque nos ha enseñado a VIVIR la vida como a nosotros nos gusta, aunque sea porque nos encantan los WOD metabólicos –cosa que no voy a entender en la vida-. Hemos aprendido lo que es vivir de verdad, con pasión y con intensidad, alejándonos de lo que se supone que deberíamos hacer, ser o creer. Hemos encontrado la paz y eso, queridos, es la pasión. El amor y el Crossfit se encuentran en el momento en el que tú, te apasionas y no solo con este deporte, sino contigo, con lo que puedes hacer, con las decisiones que tomas, con los cambios que estás haciendo para ser mejor –aunque no salgan bien a la primera-.

El amor por la familia

Familia. Un término bastante relativo para muchos que solo incluye a su círculo de sangre. Aunque no lo he pensado nunca, no es ese el límite en realidad. La familia es la que te toca, sí, pero también la que eliges. Supongo que eso, es lo que vas a prendiendo con la edad y con el paso de los años. Sin embargo, esto se aceleró un poco en mi caso porque encontré el Crossfit y encontré a personas increíbles dentro de un espacio “chiquitín” donde nos reunimos. Supongo que fue entonces cuando me di cuenta realmente de lo que es la familia, de lo importante que es y del impacto que pueden llegar a tener en nuestros valores y forma de actuar. No vengo de una familia lo que se dice estructurada y supongo que eso siempre me hizo ver más a la familia como una carga, como un trámite, hasta que entré en el Box y conocí a mi otra familia. Entonces comprendí lo que tantas veces había leído, entendí que el Crossfit no es solo un deporte, tampoco una comunidad. El Crossfit es una familia porque hay entrega, hay valores, hay enseñanzas y aprendizajes, hay transformaciones, hay entrega y hay sentimiento de pertenencia. ¿Nunca os ha pasado que habéis tenido que cambiar de hora por exigencias de la vida y habéis sentido que traicionabais a vuestros compañeros? Eso es familia, tambié.

El amor y el crossfit se cogen de la mano en este sentido porque lo que parendes en el Box, lo tienes que aplicar fuera. Y dentro, tanto tus compañeros como tus Coach te enseñan que, para recibir, primero tienes que dar porque así es como se forja la familia. Así es como nacen las grandes familias, señores. No porque haya sangre de por medio, no por las reuniones familiares en época navideña, sino porque hay respeto y amor de por medio. Porque, para recibir respeto y amor, debes darlo primero.

El amor por la amistad sana

No sé a cuántos de vosotros el Crossfit os ha hecho entender de forma diferente lo que es la amistad, pero puedo deciros que a mi sí que me lo hizo ver y muy clarito. Al igual que me enseñó que la familia es algo que se construye y que no aparece de la nada, me enseñó a que la amistad consiste en lo mismo. En respetar, dar amor y recibir por ello, no mendigarlo. ¿Cuántas veces os habéis sentido fuera de lugar con X amigo? ¿Cuántas veces os habéis sentido poco respetados? No hablo de bullying, eso es otra historia, sino que hablo de ese sentimiento de no pertenencia, de no afinidad. Muchas veces, creemos que la amistad es algo impuesto. ¿Cómo no va a ser tu amiga esa chica con la que has crecido? ¿Cómo no va a serlo esa chica que ha estado en tu grupo de amigas tantos años? Pues no, no tiene por qué serlo. Porque la amistad es la familia que se elige y por esa razón puedes decidir quién está ahí y quién no; quién quieres que se quede y a quién quieres invitar a salir de tu vida. Muchas veces, nos conformamos con esos amigos a los que no les importamos porque simplemente tenemos miedo a estar solos, sin darnos cuenta de que así es como realmente estamos solos. Por eso, el amor y el Crossfit están tan ligados porque te enseñan a querer a las personas por lo que dicen y por lo que hacen, por quienes son y por cómo son y no porque vayan a tu mismos Box. ¿O es que soy la única que no considera a todos los integrantes de su Box amigos? Pues en la amistad es exactamente lo mismito. Porque, ¿qué más da que no estés solo si no te respetan, si no te quieren?

El amor propio

Quizás mi caso sea bastante particular pero puedo afirmar que, cuando sientes paz dentro de ti, todo va mucho mejor. Va mucho mejor porque no tienes miedo a enfrentarte a las cosas, porque cambias por dentro y aprendes que no tienes por qué ser lo que se espera de ti, lo que está estipulado. Entiendes que, tú eres más de lo que pone en tu CV o en tu DNI. Eres más de lo que muchas veces, las personas que hay a tu alrededor pueden llegar a ver. El amor propio es algo que no nos enseñan a cultivar porque parece egoísta y, sin más, el egoísmo es una lacra que hay que combatir. No digo que no, pero solo que no en todas las ocasiones. Quererse no es malo. Sin embargo, quererse y destruir a los demás SÍ lo es. Pero el amor propio no consiste en eso, consiste en saber quién eres, en valorarte, en quererte y defenderte a capa y espada. Y eso, señores, es lo que muchos hemos aprendido a hacer gracias al Crossfit. Estoy segura de que muchos de los que estáis leyendo este artículo, al principio no os queríais. No por cómo os veíais ni por lo que erais. Sé también, que después de ver de lo que sois capaces de soportar, habéis aprendido a amar vuestro cuerpo y a quereros a vosotros mismos. Y no solo porque habéis aprendido a convivir con vuestros defectos y virtudes –que parece que todas se multiplican por mil cuando eres Crossfitter-, sino porque habéis visto de lo que sois capaces, de quiénes sois en realidad y de lo que podéis ofreceros a vosotros mismo. Ahí es donde reside el nexo de unión entre el amor y el Crossfit, porque no todo el mundo en esta sociedad es capaz de quererse y respetarse, de hacerse valer frente a los demás y de anteponer lo que quieren, lo que necesitan o lo que piensan al juicio de los demás. El amor propio es lo que nos hace grandes a todos los Crossfitter, porque hemos aprendido a convivir y competir con nosotros mismos y no con los demás, como hace el resto de la gente.

El amor romántico

Voy a decirlo, le pese a quien le pese: este es el amor que más se transforma. No por nada en especial, sino porque, durante nuestra andadura por el Box, tras aprender que el amor y el Crossfit se pueden aplicar a muchos de los mores cotidianos, hemos aprendido qué cojones es el amor. En esta sociedad, no se nos enseña a querer –o amar, como queráis llamarlo-. No al menos de forma clara y diversificada. Al menos no al sector femenino. A las mujeres, se nos enseña que hay que estar guapas, perfectas, decentes, tener X comportamientos para que se nos quiera, porque sino un hombre nunca va a querer estar con nosotras. Y digo hombre porque las mujeres que están sometidas a este pensamiento son, en su mayoría, heterosexuales. Y, por supuesto, se nos enseña a aceptar las cosas, a no valorarnos por lo que somos, lo que podemos dar o en lo que podemos convertirnos. No, se nos dice que si tenemos la suerte de que un hombre nos quiera, tenemos que aprovecharla, aceptarla sea como sea. Eso es lo que es el amor para una sociedad retrógrada y misógina que parece que no avanza. Sin embargo, muchas mujeres hemos tenido la suerte –o la desgracia- de aprender a apasionarnos, a querer a la familia y a los amigos y, por encima de todo, a querernos a nosotras mismas. Y es ahí donde la perspectiva del amor romántico cambia. Cambia porque como mujer, sabes lo que vales, sabes lo que te ha costado ser como eres; sabes lo difícil que ha sido aceptarte y quererte todos los días de tu vida; has aprendido lo que es el fracaso y lo que es un logro; has aprendido lo que es de verdad la dignidad y el respeto hacia una misma y hacia los demás; y por supuesto, has aprendido que todo eso no puedes dejársele a una persona que no es como tú. Por eso ya no aguantas –o no piensas en aguantar más- las tonterías típicas de los hombres, no vas a permitir que nadie decida por ti, te juzgue o te infravalore. Por eso, si estás soltera, vas a rehuir a todos los hombres o mujeres que no sean capaces de estar a TU altura. Por eso, si estás comprometida puedes estar en una encrucijada o más enamorada que nunca porque, puedes haberte dado cuenta de si estás con una persona que comparte tus experiencias vitales o con alguien que es completamente distinto a ti. Por eso, el amor romántico, es el que más se transforma, el que más te transforma porque es con el que más transgredes y quieres romper las normas. Ya no esperas a alguien, ese alguien eres tú y lo que buscas, de verdad, es una persona que esté a tu nivel y que nunca quiera ser más. Que te dé amor, respeto, amistad, sabiduría y apoyo porque tú vas a hacer lo mismo. En eso consiste enamorarte de una Elite Zorrita o un Crossfitter.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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