14 Jun 2016

Carta a mi Coach

Querido Coach:

Siempre he querido darte las gracias pero nunca he podido. En parte porque entre clase y clase nunca tengo tiempo para hacerlo y –la verdadera razón- porque sé que si lo hago, en algún momento, me pondría a llorar. Y ya sabes, tengo una reputación que mantener en el Box y tengo que seguir siendo esa tiarrona fuerte que puede con todo.

Sé que cuando leas esto vas a pensar que estoy tonta y que no hace falta que te diga nada pero… es algo que creo que debes saber.

Carta a mi Coach

Aún recuerdo mi primera clase contigo. No era mi primera sesión y ya tenía algo de idea –o eso creía yo, ¡bendita ignorancia!-, pero aún así me machacaste. Gracias por eso Coach, porque me dio más ganas por mejorar y hacerme mejor Crossfitter. Aunque tengo que reconocer que te odié y no solo por hacerme sentirme una novata, sino por las agujetas que cogí ese día.

Gracias, Coach, por estar ahí día tras día. En parte, ir a entrenar siempre mola tanto porque estás tú ahí. Aunque a veces te odie porque siempre estás cambiándome los pesos o corrigiéndome, te quiero más de lo que mi cara de odio y asco demuestran muchos días.

Gracias por haberme ayudado a ser la persona que soy hoy. Sin ti sé que no hubiese podido llegar hasta este punto. Sé que me hubiese llevado mucho más tiempo si no te hubiese tenido como Coach. Ser la mujer fuerte, decidida, apasionada y luchadora que soy hoy es, en parte, gracias a ti.

Aún recuerdo el primer día que te vi. Me asusté de ver un “zamarro” como tú. Hoy en día me gustaría ser tu versión en mujer y mejorada. Sí, mejorada porque quiero llegar a hacer que te sientas realmente orgulloso de mi. Te debo tanto que creo que esa es la forma de demostrártelo.

Gracias también por hacer de mi una persona mejor. Porque me has enseñado más que una simple técnica. Me has enseñado a ser paciente, constante, dedicada y más segura. Y eso lo noto todos los días de mi vida desde que te tengo a mi lado, sin importar el campo de mi vida en el que me mueva.

Gracias por hacerme dar lo mejor de mi sin que importe realmente lo peor.

Gracias por tener la paciencia que tienes conmigo porque sé que puedo llegar a ser la persona más cabezota del mundo si me lo propongo. Pero tú te ríes y me dices que sí, haciendo mi vida un poco más llevadera. Sé que a veces me empecino en hacer las cosas como creo que están bien y por sacarme de mi cabezonería te debo mucho. ¡Qué paciencia la tuya y qué vergüenza la mía!

Gracias por ser una de las personas que más pendiente está de mi, que más me ayuda y más se preocupa para pueda ser un poquito mejor. Sobre todo, gracias por saber cuándo necesito un abrazo, un poco más de empuje o un simple “vamos”. Gracias por conocerme tan bien.

Gracias por darme vía libre porque me das seguridad y confianza al saber que confías en mi, en mi técnica y en mi buen juicio. Eso me sigue haciendo crecer como persona. Pero más gracias aún porque, aunque empiezo a ser ya un poco autodidacta, nunca me quitas los ojos de encima y me sigues corrigiendo para que sea un poquito mejor. Antes me daba miedo que vinieses “a por mi” ahora soy yo la que suplica un poco de tu atención.

Gracias por hacerme ser la persona que soy hoy.

Gracias por ese primer entrenamiento –y por todos los demás- en especial. Sé que no di ni una, pero gracias a ti, he conseguido hacer muchas cosas que nunca creí posibles. Al principio no tenía ni idea de nada, pero tu insistencia y tus demostraciones constantes me han hecho mejor Crossfitter, Coach.

Gracias Coach por las frases que hoy marcan mi vida. Por aquella frase que me dijiste en su día “Deja de llorar y, ¡hazlo!” porque esa frase me acompaña desde aquel día a cada reto que afronto en mi vida cotidiana. Sé que soy llorona, pero me he hecho mucho más fuerte desde que te tengo a mi lado.

Gracias por los gritos, por los “vamos”, por la caña que me metes y la presión que me haces sentir. Sé que lo haces porque sabes que puedo dar mucho más de lo que doy y eso me hace sentirme un poco más feliz durante el día. Eso sí, odio cuando decides cambiarme el peso con la excusa de “puedes con eso y más”.

Gracias por convertirte en algo así como mi hermano mayor

Gracias Coach, por recogerme del suelo innumerables veces, todas esas que he acabado tirada en el suelo después de un WOD. Tu choque de manos y tu “biiiiieeeeeen” son los caramelitos que se llevan los niños después de salir del dentista. Y te tengo que decir que saben MUY bien.

Gracias por aguantar mis chapas, sobre todo en las que me quejo de mi barriga sandiera o de mis cuajas. Siempre tienes una sonrisa y un “¡Qué más dará lo que digan los demás!” para apoyarme. Sé que sufres en silencio que sea tan pesada y te agradezco que aguantes eso y más, ya sabes.

Más gracias aún por tu ánimo y apoyo –o tu sinceridad en su defecto- cuando me quejo de mis pesos en mis Open Box, mis tiempos en los AFAP o mis rondas en los AMRAP. Soy un coñazo, lo sé, pero siempre quiero mejorar y tú lo sabes también, por eso recalcas que “hoy estás aquí, pero mañana podrás con más”. Eso para mi sabe a gloria.

Te has convertido en un referente para mi.

Coach, gracias por enseñarme, pero sobre todo por picarme. Por demostrarme que, realmente, la paciencia y el trabajo duro es lo que vale en el CrossFit. Cada vez que te veo entrenar me pongo celosa y quiero aprender más y más. Eso es lo que te hace ser uno de mis referentes diarios.

Gracias por sonreír SIEMPRE, pase lo que pase. Aunque hay días que estás muy serio y no sé si es porque te enfadas conmigo o no, pero aún así sonríes para quitarle hierro al asunto. Eso hace que yo también sonría. A veces, incluso, haciendo burpees.

Por supuesto, gracias Coach por aguantarme en esos días que no me aguanto ni yo. Porque sé que los días en los que estoy en modo “rubia on” puedo llegar a ser lo peor pero ahí estás tú para volverme a explicar lo que hay que hacer y cómo. Eres un sol y no te mereces los tragos que te hago pasar.

Gracias por aguantar mis tonterías y reírte de ellas para quitarles importancia.

Odio esa sensación de odiarte cuando te digo que el CrossFit me está transformando en una “cosa rara”. Te odio porque te ríes de mi pero te quiero mucho, al mismo tiempo, porque me dices aquello de “¿Pero tú has visto en lo que te estás convirtiendo? Si ya pareces una Crossfitter de verdad” y a mi, se me pasan todas las tonterías habidas y por haber.

Gracias por cuidarme tanto, Coach. Porque a pesar de verme solo un par de horas –aunque sean todos los días- me cuidas y me soportas como si nos conociésemos de toda la vida. Hay que ver lo que es capaz de unir el CrossFit, ¿¡eh!?

En definitiva, gracias por todo el tiempo invertido, por lo que me has enseñado y enseñarás. Gracias por ser cómo eres y siempre tener una sonrisa que dar hasta en los peores momentos. Gracias por estar ahí y por hacerme sentir fuerte todos los días, por mucho que me queje.

Pero, por encima de todo, GRACIAS por haberme ayudado a encontrar la mujer que puedo llegar a ser y por haberme ayudado en toda esta etapa de transformación.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dieciseis + 18 =