12 Ago 2017

Carta a mis compañeros de WOD

A veces me pregunto qué he hecho para mereceros. A veces me pregunto qué es lo que hice tan bien para haberos encontrado, para haber conectado de una forma tan especial con vosotros, para que a día de hoy seáis mi familia, mis amigos, mis Pepito Grillo y, más de una vez, mis enfermeros. No sé qué visteis en mi, no sé qué hice bien –o mal, que todo puede ser en esta vida- para merecerme tener a personas como vosotros en mi vida.

Y sí, hablo de todos esos compañeros que han sudado conmigo en un WOD, que me han hecho más fácil la existencia en el Box y que han aguantado mis locuras, mis carcajadas de loca, mis llantos, mis penas o mis enfados absurdos cuando el Snatch no entraba. Hablo de esos compañeros que, a pesar de no poder estar entrenando todos los días por cuestiones de horario, se han convertido en una parte intrínseca de mi. Sé que mucha gente tiene la suerte de poder entrenar con esas personas todos los días a la misma hora. Yo, por desgracia no puedo porque, por decirlo de alguna forma, la vida me hizo un alma errante en cuestión de horarios.

Gracias por darme la vida y alegrarme el alma con un simple abrazo

No sé en qué momento empezó todo, no recuerdo el instante en el que conectamos y empezamos a saber que realmente nos queríamos de una forma que no esperábamos –al menos yo-. A veces me sigo preguntando qué ven los másters en una Elite Zorrita tan perdida en la vida como yo. Quizás sea eso. Otras veces, me pregunto cómo aguantan mis quejas, mis resoplidos y mis “No tengo ganas” y siguen ahí, al pie del cañón, en lo bueno, en lo malo y en lo peor. Esos compañeros de WOD que no importa lo que digas o lo que hagas porque te quieren, de forma incondicional.

Quizás sea eso. Quizás fue eso lo que nos unió. Simplemente, un día dimos algo sin esperar recibir nada a cambio. No sé qué te di a ti en concreto, ¿una sonrisa? ¿Un cumplido? ¿Una palabra de aliento? No lo sé, lo que sé es que, a día de hoy, puedo contar contigo para lo que sea, cuando sea y por lo que sea. Y eso me hace sentirme especial porque creo que hasta la fecha no había sentido un sentimiento tan bonito y puro por personas con las que solo comparto una pasión y poco más. Dicen que la amistad se forja con el paso de los años, yo creo que, con la edad, se forja con el paso de los actos porque, al final, eso es lo único que queda.

Gracias por salvarme la vida

Sí, le agradezco al Crossfit que me haya hecho ser la persona que soy ahora mismo. Esta que se tira días enteros escribiendo cartas, de forma anónima, para poder subirle la moral a alguien. Pero más allá de La Zorra, soy esa chiquita que se pasea por el Box y que parece un poco extraña al principio. El Crossfit me salvó la vida porque me enseñó a apreciarla de otra forma, a vivirla de una manera que hasta la fecha no había hecho y que, si no hubiese entrado aquella tarde de septiembre en un Box, nunca hubiese conocido. Y le estoy eternamente agradecida. Pero, el tema, es que no ha sido el deporte en sí lo que, muchas veces, me ha salvado la vida. La mayoría de las veces habéis sido vosotros. Vosotros y vuestros abrazos llenos de ternura; vosotros y vuestras palabras de aliento cuando creía que no podía hacer esa última rep porque se me escapaba el alma por la boca; vosotros y todos esos whatsapp cuando me he puesto mala, o triste, intentando hacerme la vida un poco más llevadera; vosotros y las sonrisas que me dedicáis cada vez que consigo un ejercicio nuevo porque veo vuestra alegría por mi.

La vida me ha enseñado que no maduramos con los años, sino con los años y que, TODA la gente que entra en nuestras vidas es para hacernos aprender algo de nosotros mismos. No sé quién me enseñó a ver qué pero sé que gracias a vosotros –y al Crossfit, claro- he aprendido a ver las cosas de una forma mucho más bonita, con menos miedo y más agallas, y, por supuesto, con mucha más resolución de lo que nunca había pensado que sería capaz. También he aprendido a ver mis debilidades y trabajarlas para convertirlas en fortalezas y no porque me resulte fácil, sino porque sé que cuento con el apoyo de mis compañeros de WOD, con vuestra sabiduría y vuestro saber hacer para que las cosas salgan un poco mejor de lo que me salían antes. El miedo ya no es una excusa para hacer las cosas porque sé que no estoy sola, que nunca lo he estado y que no lo estaré a no ser que sea yo la que decida eso. Porque me habéis enseñado que la amistad es más que cuatro copas, una noche de fiesta o un viaje. La amistad es poder ser quien eres sabiendo que las personas que están a tu alrededor se quedarán a pesar de que haya cosas de ti que no les gusten.

Gracias por hacerme ver que la edad es solo un número

No es que haya sido una persona demasiado convencional alguna vez en mi vida –creo que se nota más de lo que me gustaría- pero siempre he sentido un peso por encima de mi cabeza que aniquilaba lo que yo quería ser porque se suponía que una mujer, tiene que tener un comportamiento determinado. El Crossfit, me enseñó –en parte- que una mujer no tiene por qué tener un modo de comportarse concreto, sino que simplemente tiene que saber y poseer una serie de valores. Pero no hay nada que hable de la edad o de cómo se tiene que ser a una edad en concreto. Y eso, lo veo en vosotros, gente de mi edad o más que se comportan como si tuviesen cinco años en el Box, que demuestran que no hace falta desterrar al niño que llevan dentro para ser personas “adultas” de esas que se comprometen, que saben lo que hacen, que apuestan por ellos, sus sueños y los demás.

Me habéis hecho ser yo a mi máximo exponencial. Me habéis inspirado no solo a ser mejor persona, sino a apostar por mi sin perder esa parte tan bonita que todo el mundo posee: un niño que le sigue haciendo feliz. Con vosotros, ha sido todo mucho más fácil siempre –menos las calorías en la Assault Air Bike, claro- y eso ha hecho que mi vida haya cambiado un poco su rumbo, que me haya atrevido más y aprendido a quejarme menos porque os tengo a vosotros como referencia. Gracias no solo por ser compañeros de WOD, sino compañeros de vida.

Gracias por ser mis nuevos referentes

No creo que ninguno de los Crossfitter seamos realmente conscientes de lo que suponemos para los otros. Sí, puede ser que algunas veces nos envidien y odien, pero –por lo general- sentimos admiración por el resto de compañeros de WOD que sudan, pelean y se esfuerzan con nosotros. Y yo, he de deciros que os doy las gracias día a día por haberos convertido en mis nuevos ejemplos a seguir porque, sin querer, me habéis enseñado muchas más cosas de las que os podéis imaginar. Además de unos valores increíblemente fuertes, me habéis enseñado a ser paciente, a ser fuerte, a querer siempre valerme por mí misma pero sin olvidar que cuento con el apoyo de más personas a mi alrededor. Me habéis enseñado a luchar por lo que quiero y a ser tan valiente como para querer desfallecer por ello.

Me habéis demostrado que la vida está hecha para vivirla, con sus más y sus menos, con sus alegrías y sus penas, porque esa es la única forma de vivirla. Y me habéis enseñado a aceptar las cosas que vienen, a ver las cosas como un WOD: que si un día no puedes con todo, no pasa nada porque vendrán días mejores. Me habéis demostrado que no importa quién seas o de dónde vengas, porque lo que realmente cuenta –o debería importar- es tu actitud frente a la vida y la capacidad resolutiva que tienes para poder afrontar lo que te da.

Gracias por hacerme reír

Ha habido días malos, para todos nosotros. Días tristes donde las pocas ganas nos superaban y el “Hoy no tengo ganas” ha sido nuestra forma de saludarnos. Pero aún así, hemos peleado codo con codo, luchado por conseguir ser un poco mejor ese día y los días venideros. Eso es algo que sé que no hubiese sido capaz de conseguir si no fuese por vosotros, porque sois los que me han hecho reír hasta en los días en los que solo quería meterme en la cama y desaparecer, como creo –o espero- haber hecho yo con vosotros. Gracias por enseñarme que una sonrisa puede arreglar cualquier cosa, hasta un mal squat. Gracias por hacerme ver que el optimismo no es solo una palabra que se use en las imágenes de motivación exclusivamente, sino que, también, puede ser una forma de ver la vida.

Gracias, compañeros de WOD, por hacerme reír en cada momento, en cada situación y todos los días durante años. Sé que a veces soy un poco borde pero cuando os veo, se me pasan los miedos, las dudas, las tristezas y las vergüenzas. A vuestro lado, la vida no es que sea un camino de rosas tampoco, pero al menos se está haciendo mucho más divertida e intensa y eso, sinceramente, no lo cambiaría nunca por nada.

Gracias por demostrarme que la amistad tiene un sentido maravilloso


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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