08 Jul 2017

El Crossfit y la comunidad

No es la primera vez que digo que el Crossfit se basa en la comunidad porque creo que es algo totalmente cierto y que, realmente, este es uno de los elementos diferenciales de nuestro deporte. Está claro que muchos otros también te venden comunidad, pero en la mayoría de las ocasiones es más bien equipo y no comunidad. Y digo que no es comunidad porque no tiene nada que ver hacer y crear comunidad con hacer y crear equipo.

El equipo obedece a unas directrices generales y hay que acatarlas todos a una. Sin embargo, la comunidad es diferente porque propone unas medidas globales, pero sin quitar el individualismo y el poder de decisión de cada uno de nosotros para asumirlas. Por eso, creo que el Crossfit y la comunidad son dos cosas que se retroalimentan ya que nos permiten a todos ser cómo y lo que queremos ser, pero haciéndonos parte de un conjunto que, simplemente, se rige por unos valores y no por directrices.

Sí, por supuesto que hay otros deportes que fomentan la integración y la comunidad, pero no es algo que se suela ver en fitness –y os lo digo yo que he estado entrenando con Bikinis y Men’s Physique, por ejemplo-. La realidad es que el fitness puede potenciar lo bueno y lo malo de cada persona, solo depende del enfoque que le quieras dar al asunto. Por ejemplo, en el fitness de sala, suele ensalzarse mucho el físico, la belleza de cada uno, el individualismo y, por supuesto, el hecho de que yo tengo mejor físico que tú o hago más no se qué que tú. Lo que yo vi es que si recibías ayuda en las salas de musculación, la recibías por parte de tíos porque querían pillar cacho, porque las tías, instintivamente, te odian porque eres su rival. Algo así como si estuvieses en su territorio de caza. Sí, absurdo pero real. Es lo que tiene la vida.

comunidad

Sin embargo, en Crossfit –aunque también es verdad que esto no pasa siempre-, esto no se llega a ver. Ayudas porque sabes lo que cuesta ser el nuevo, sabes lo que cuesta hacer un Clean o una sentadilla profunda y bien hecha sin tener que dejarte los dientes o, por ejemplo, sin acabar con las lumbares reventadas. La comunidad es una parte esencial del Crossfit y se ve todos los días –o eso veo yo en mi Box-. Sí, seguro que estáis pensando en el típico o la típica que va de puesta o puesto y que pasa de lo que le decís, pero recordad que esa gente no hace Crossfit, no es Crossfitter porque ser un buen Crossfitter implica saber que, además de ti, hay personas que son tus IGUALES.

Las cinco cosas que hacen que el Crossfit sea comunidad

La pasión compartida

TODOS hemos pasado por ese momento de alegría intensa cuando hemos conseguido un ejercicio nuevo o un peso nuevo –aunque cuando sacas un Muscle Up tiene que triplicarse el tema, digo yo- y por eso, cuando ves a un compañero conseguir algo así, no puedes evitar alegrarte y sonreír como si el logro fuese tuyo también. Está claro que te vas a cagar en su árbol genealógico si lo ha conseguido antes que tú, pero no por eso lo vas a mirar con mala cara. Al final, eso es la pasión compartida y es inevitable que algo así cree comunidad. Pero es que, además, no solo conseguimos que los logros de otros sean nuestros, sino que compartimos una pasión mucho más elevada: el Crossfit. Y me da igual que sea porque el Crossfit nos ha salvado la vida, porque nos da la vida o porque nos la quita con cada WOD, la cuestión es que el Crossfit, para los que de verdad practicamos este deporte –y sí, hablo de esos que van como mínimo cinco veces a la semana-, se ha convertido más que en una pasión. Sí, es una secta que te absorbe poco a poco porque cada día te sientes un poco mejor, física y emocionalmente y, por supuesto, contigo y con el mundo entero. Esto es la comunidad porque compartes una filosofía, unos valores y unos sentimientos con gente muy diversa, gente que jamás hubieses pensado que podría conectar contigo porque, ¿cómo narices ibas a creer que ibas a entenderte con un matemático cuando tú eres la típica que se hace un lío contando las monedas en el súper? ¡Pues ahí reside la gracia! Que siempre hay una complementación y todo porque se comparte una misma pasión.

Motivación a raudales

Que quede claro que lo que voy a explicar en este párrafo en concreto es un poco cruel pero real como la vida misma. ¿Quién cojones no se ha motivado alguna vez cuando ha visto que sobrepasaba al compañero de al lado? Quien diga que no miento y no hace falta que os lo diga yo, lo sabréis solitos. No es porque te creas mejor que tu compañero de la derecha, sino que, simplemente, te motivas porque eso quiere decir dos cosas: que tú estás mejorando a buen ritmo o que él tiene un día tonto. Pero sea como sea tú ganas y nada más importa.

Pero no, no es por esa parte de motivación por lo que el Crossfit y la comunidad son lo mismo, sino que hay algo más intenso. Al final, el hombre está creado para vivir en sociedad y es algo que no podemos evitar –al menos la inmensa mayoría- porque nuestro cerebro está programado para ello, por lo que entrenar en sociedad hace que tú te sientas mejor, te veas más capaz y te crezcas. ¿Qué pasa cuando ves una injusticia y nadie hace nada? Pues que tú, por lo general, tampoco. Sin embargo, ¿qué pasa si hay una injusticia, tú la ves y un grupo de gente está denunciándola? Pues que te unes. Y en el Crossfit pasa lo mismo. Si ves a gente sudar a chorro, pues como que te sientes más integrada y menos dejada de lado. Si sudas a chorro tú sola en el gimnasio, la gente te mira raro y en plan “¡Puaj! Qué asco de tía. ¡¡Está sudada!!” como si fuese algo que no va en mi naturaleza -¡no te jode!-. El caso es que entrenar en grupo te ayuda a motivarte porque ves y entiendes que, por fin, por una vez en tu vida, compartes tu penas y tus alegrías con gente dispar, diversa, que está en mejor o peor forma que tú, pero que al final es gente a la que quieres porque es tu nueva familia.

Lo compartimos TODO

Sí, todo. O casi todo porque hay cosas que no se deben ir compartiendo así como así, como la comida, por ejemplo. Pero, el hecho de estar en comunidad, no solo te hace sentirte mejor, sino que te hace sentirte más seguro por lo que tienes más ganas de compartir las cosas porque está eso de “Hoy por ti, mañana por mi”. Y eso pasa hasta cuando sudas a mares y te restriegas por el suelo intentando no parecer un salmón recién pescado, mientras boqueas intentando recuperar el alma, el aliento y la vida que se te escapa hasta por los sobacos, y luego llega el compañero del siguiente turno y acaba rebozado en lo que queda de tu sudor. Y por eso digo que lo compartimos todo.

Por supuesto, lo que más se piensa es que compartimos las penas y las glorias de todos y cada uno de los que entrenamos, que también porque es bastante obvio que ya lo he explicado antes. Pero es que no es solo eso, compartimos un pensamiento, compartimos una felicidad y unas tristezas que van más allá de los simples logros deportivos. A mi, cuando un compañero me dice que su hijo está malo, que tiene a la novia en el hospital ingresada o que se le ha estropeado la lavadora, no puedo evitar preocuparme. Y me preocupo porque comparto más que una amistad deportiva, comparto una amistad, sincera, real. Aunque está claro que no me pasa con todo el mundo y que no todo el mundo conecta porque haya comunidad en Crossfit, pero sí encuentras a personas increíbles con las que compartes hasta el pollo al l’ast a la hora de comer.

Nos apoyamos, sin más

Como ya he dicho, en el ser humano está eso de ser egoísta y ególatra por naturaleza y aunque no es atípico encontrarte con gente así en el Box, lo más normal es que no pase. La comunidad en Crossfit supera las cuatro paredes del Box –de normal- y lo cierto es que hayamos compartido o no muchos WOD, siempre vas a encontrar un amigo cuando menos te lo esperas. Y sí, sé de lo que hablo porque he visto a compañeros desvivirse por otros cuando les han dicho “Joder, es que no encuentro curro” o un “No consigo antibióticos si no es con receta médica” –este último lo hemos hecho muchos-. Y es que, además de darnos ánimos todos los días, a todas horas, no es raro saber que cuando pasa más de un día sin que aparezcas por el Box, alguien te escriba para ver si te ha pasado algo, para ver si sigues con vida o qué. Y eso, señores, es la comunidad, es el apoyo elevado a su máximo nivel. Un nivel que demuestra que no hace falta conocerse de años o pertenecer a la misma sangre para formar una familia o al menos algo funcional que se le llegue a parecer. Esto es porque en Crossfit sabemos que cualquiera de nosotros es importante, es nuestro igual y nadie es más que nadie –aunque esto hay que explicárselo a más de un RX de vez en cuando-, porque aquí todos sudamos igual y todos ganamos lo mismo: irnos a casa con el trabajo bien hecho, o al menos hecho.

El ego se queda fuera

¿Qué te vas a encontrar con capullos o capullas que te miren por encima del hombro pensando “Bah! Una chica no puede conmigo” o “Buf… Esa parece más un tío que una tía”? Sí, sin duda. El hecho de entrenar Crossfit y estar en un Box no hace que desaparezcan los gilipollas de la faz de la tierra y, por desgracia, como dice mi Coach, “Todo el mundo tiene derecho a practicar ejercicio” –aunque yo los echaría de mi Box directamente, como a los como rep-. Y sí, también te vas a encontrar con No Reps y Come Reps que te van a poner la sangre a hervir a fuego lento o gente que, por el simple gusto de querer acabar antes que tú, será deshonesta y cogerá menos peso aunque sabe, a la perfección, que puede con un par de kilitos más. Pero como siempre digo: no todo el mundo que entra en un box y practica Crossfit es Crossfitter. Porque no se Crossfitter solo por el deporte que haces, sino por la actitud y los valores que tienes y eso solo se demuestra día a día, con tus compañeros.

Para el resto de personas que SÍ practica este deporte con todas las de la ley y crea COMUNIDAD, existe una cosa llamada ego que no dejamos que salga desde el instante que cruzamos las puertas del Box. Esas personas, siempre vamos a estar dando ánimos cuando las fuerzas fallen, siempre vamos a controlar a los novatos y a ayudarlos a convertirse en buenos Crossfitter, nunca vamos a hacer que un compañero se sienta mal consigo mismo por tener la satisfacción de “haber ganado” o simplemente porque es de otro género. No, eso en Crossfit no pasa porque, cuando estás en una comunidad, además de cuidar de ti mismo, cuidas del resto.

Crossfitter nadie nace, todos nos hacemos, solo que hay algunos que se llaman a sí mismos Crossfitter porque dicen que hacen Crossfit. Sin embargo, lo que ellos no saben –pero el resto sí- es que solo se puede ser Crossfitter cuando cumples una serie de valores, los cuales se basan en el respeto y la comunidad por encima de todas las cosas.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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