01 Abr 2017

El Crossfit salva vidas

No sé si me sigues porque te hago reír a diario. No sé si es porque en algún momento te he inspirado y motivado a seguir adelante. No sé ni siquiera si eres como yo, una plasta con el tema del Crossfit o simplemente eres alguien que “pasaba por aquí”. Tampoco sé si llevas mucho, si llevas poco o si piensas quedarte o irte. No lo sé y tampoco me importa. No me importa, no porque tú no me importes –que me importas mucho Zorrita- sino porque da igual qué o cuándo, por qué o cómo, lo que realmente me importa es que estés aquí y que sepas qué vas a saber cuando leas eso de “El Crossfit salva vidas”.

Ya sabéis que soy mucho de escribir lo primero que pienso y la verdad es que mientras escribo estas líneas me estoy riendo de mi misma –no solo por estar escribiendo como si me pudieseis ver, que también-, sino porque me recuerdo en el pasado y no puedo evitar reírme y a la vez sonrojarme. ¿Que por qué? Porque si hace 10 años me hubiesen dicho cuál sería mi “profesión” hubiese dicho antes minera que cualquier cosa relacionada con el deporte. Sí, yo, la Elite Zorrita, la Crossfitter a muerte era de ese tipo de chicas que se tiraba en el sofá a comer Doritos y ver las horas pasar entre serie y serie y resaca y resaca. ¡Lo que cambian las cosas!

el crossfit salva vidas

Nunca pensé que acabaría sintiendo devoción por un deporte. Ni siquiera por el Cricket

Nunca he sido una chica deportista, de hecho, si mis profesores de educación física supiesen quién soy sería yo la que recibiese un mancuernazo, sí. Tampoco es que me criase precisamente en un entorno deportivo o que encontrase un deporte que me gustase o me llamase la atención, nada más allá de la danza –y puntualizo que era Street Dance-, aunque con el paso de los meses me di cuenta de que tener una coordinación de pato y querer ser bailarina no era algo muy factible. Así que en el colegio nunca desarrollé esa faceta. Tampoco en la universidad, ¡y mira que hacer deporte en la universidad es barato! Pero nada. Un poco de Yoga, un par de intentos de Running, un poco de Step… ¡Fin de la historia!

Sin embargo, hace tres años tuve algún que otro problemilla de salud, nada importante pero por recomendaciones médicas, me tuve que poner a mover el culo. No lo había hecho en mi vida, la verdad y creo que eso que dicen que con los años maduras, ¡tiene mucha parte de razón! Aunque al principio odiaba con toda mi alma tener que ir a entrenar todos los días, al final le cogí el gusto. Y sí, fui una ratita de gimnasio que iba a la sala de musculación y a clases dirigidas –sí, volví a intentarlo con el “baile” y la zumba, nada que hacer-. Sin embargo, también comprobé eso que dicen que es mejor ir al gimnasio en pareja o con amigos, porque sino no hay manera. Así que, al final me pasó como a todos: acabé abandonando la rutina aburrida y tediosa de pierna-biceps/tríceps/abdominales-espalda-pecho-pierna.

Empecé a fallar en las rutinas que me preparaban y a buscar más información por mi cuenta, a ver qué había por ahí que me hiciese motivarme, que me hiciese llegar al gimnasio y no pasarme más rato hablando que moviendo peso. Para mi sorpresa, encontré Crossfit y aunque mis inicios no fueron muy buenos porque no tuve precisamente una muy buena experiencia con mi Box, he de decir que algo en mi encajó.

¿Alguna vez os ha pasado que os habéis sentido presentes físicamente pero no “espiritualmente”? Una sensación como si estorbarais, como si no estuvieseis en el sitio adecuado, con la gente adecuada. Me gustaría pensar que no muchos habéis pasado por ahí y que somos pocos los que nos hemos visto en esa situación pero, lo cierto, es que somos más de los que me gustaría decir. No sé por qué pero es cierto que el Crossfit salva vidas. Al menos salvó MI vida. A veces aún me pregunto cómo o por qué, y aunque intento no darle demasiadas vueltas, siempre acabo diciendo lo mismo: “¡Ojalá hubiese intentado un poco más conocer esta vida antes!”

Y no, no me refiero al Crossfit aunque diga que salvó mi vida. Me refiero al deporte, en general. Porque el deporte te salva la vida, te hace ser diferente, te hace cambiar a niveles insospechados, incluso cuando crees que sabes quién eres. Y os puedo asegurar que salva vidas porque a mi me ha hecho no solo feliz y mejor persona, me ha hecho ser una persona completamente distinta a lo que recuerdo que era. Y después de ver un vídeo de Sergio Peinado en el que se le veía entrenar Crossfit –POR PRIMERA VEZ-, no he podido evitar pararme a pensar en lo que el Crossfit me ha salvado la vida.

El Crossfit salva vidas porque te da valor para afrontar las cosas

Me ha salvado la vida porque me ha hecho ser mejor persona. Me ha hecho construirme -o como dicen mis compañeros-, forjarme para convertirme en una persona más fuerte y no solo físicamente. No voy a negar que sigo siendo una sensiblona, pero es cierto que el Crossfit me ha hecho mucho más segura de mi misma, de mis decisiones, de mis acciones. Me ha enseñado a ir con la cabeza alta, pase lo que pase, acierte o no, gane o pierda. Me ha hecho comprender que en esta vida, hemos venido a jugar, a ser felices y a disfrutar VIVIÉNDOLA. El Crossfit salva vidas porque te enseña a creer, a confiar en ti, a quererte y a demostrar que vales lo que dices valer. Porque cuando estás frente a una barra, o en pleno balanceo en unas anillas, estás tú y solo tú. Nadie va a venir a subir la barra por ti, nadie va a hacer un Muscle Up por ti. Tú y solo tú puedes conseguir lo que quieres y por eso, tienes que creerte, asumirte, quererte y confiar en que tú, tu cuerpo y tu cabeza vais a saber estar a la altura.

Me ha salvado la vida porque me ha hecho darme cuenta que querer es poder, que no hay nada imposible. Me ha demostrado que sí, que realmente la paciencia es la madre de la ciencia y que sin ella, la vida no tiene razón de ser y, mucho menos, te va a dar lo que quieres, lo que buscas. El Crossfit te hace centrarte en la vida, eso sin duda, pero es que encima te hace ver qué es lo que quieres, de verdad, sin rodeos, sin miramientos. Es algo así como cuando esnifas del tubito de Vicks Vaporub, que te despeja la nariz y la mente… pues el Crossfit igual. No sé a vosotros pero a mi me despejó mucho la mente. Me hizo ver las cosas como son y no como yo creía, quería o esperaba que fuesen. Y, eso, señores te hace ser una persona real y valiosa porque vives el presente conociendo tu pasado pero sin agobiarte por el futuro.

El Crossfit salva vidas porque aprendes a enfocarla de otra forma

He de decir que yo no era una persona muy tranquila, serena o adorable. De hecho, era todo lo contrario. Tenía mucho rencor acumulado dentro de mi, mucha rabia, mucho miedo, mucha decepción y muchas cosas calladas que se me estaban haciendo bola. ¿Podría haberlo cambiado sin el deporte? Seguramente sí, acudiendo a terapia –cosa que he de admitir que también hago- y dejándome mucho más dinero. Sin embargo, desde que entreno Crossfit, soy diferente en muchos aspectos. Como os he dicho, antes sentía que no encajaba en ningún lado y no es porque no encajase con mi familia o mis amigas, sino que realmente no encajaba dentro de mi misma. A lo mejor era porque no me aguantaba a mi misma, no me gustaba lo que era y quizás no era lo feliz que aparentaba ser. Aunque siempre iba enfundada en una sonrisa y pensaba que era feliz –lo pensaba porque era lo que me decían que tenía que ser- por dentro no podía evitar estar llena de sentimientos basura, de emociones que no me hacían ningún bien y todo, porque en el fondo, no estaba siendo yo. No estaba siendo lo que yo tenía que ser y eso, aunque yo aún no lo sabía, me angustiaba. Es como cuando ves cosas injustas y no dices nada, que luego te vas carcomiendo… algo parecido, creo.

El Crossfit salva vidas, o al menos salvó mi vida porque me hizo ver partes de mi que no conocía. Me enseñó unos valores que no creía tener, me enseñó que poseía más fuerza de la que en realidad tenía, me demostró que valgo más de lo que me habían dicho hasta entonces, me enseñó que la familia siempre va primero y que para que ella te cuide, tú tienes que cuidarla primero. Me enseñó que el coraje no se aprende, se tiene. Me hizo ver que la fuerza es algo que nace de dentro, del pecho y te quema por salir y si no sale… te arrasa por dentro. Te destruye porque todos necesitamos una vía de escape y tenemos derecho a encontrarla y a aficionarnos a ella. Para algunos es la comida, otros es el deporte, otros muchos son los videojuegos… ¿qué más da lo que sea? El caso es que hayas encontrado eso que te hace vibrar, que te hace vivir y que te deja ser la persona que siempre quisiste ser, pero sin presión social, sin la necesidad de sentirte juzgada y observada.

El Crossfit salva vidas porque te enseña a relacionarte de otra forma.

A lo mejor es verdad y esto va más relacionado con la edad, pero creo que hasta los Teens han ido aprendiendo algo MUY valioso del Crossfit: la gente no se merece ser juzgada. Ni por lo que consigue, ni por lo que no consigue, ni por lo que quiere conseguir. Tampoco se tiene que juzgar a la gente por su color, su género, su condición física, su cuerpo o su color de pelo –aunque a mi me sigan criticando porque soy rubia, en todos los aspectos-. El crossfit salva vidas porque te da una serie de valores como el respeto, la comunidad y la individualidad que es lo que te hacen integrarte en una sociedad como la nuestra. El respeto debería ser la base de nuestros valores porque sin él es imposible llegar lejos, ser una persona que vale la pena. Siempre encontrarás gente con la que no encajes, está claro, pero no por eso tienes que “abusar” de ella o dejar que abusen de ti. El Crossfit, en este aspecto, me hizo mejor porque me enseñó a que la gente que no me respeta, que no me cuida, que no se preocupa por mi o que no demuestra valorarme no tiene por qué permanecer en mi vida. La gente va y viene, eso es así y aunque haya sido una amiga de la infancia, eso no la convierte en una persona con la que quieras compartir el resto de tu vida porque es muy probable que no compartáis los mismos valores ya.

También me ha hecho despertar en un aspecto que nunca imaginé: me ha hecho respetarme a mi físicamente. Os tengo que admitir que jamás me había respetado y valorado por mi físico porque nunca estaba lo suficientemente delgada, nunca era lo suficientemente atractiva y nunca era lo suficientemente buena para los demás. Quiero creer que como cualquier niña, tenía la percepción atrofiada y me había dejado influenciar por todas esas chicas de revista delgadas y anoréxicas en muchos casos. Pero lo cierto es que, me mirase por donde me mirase, solo veía en mi cuerpo defectos. Supongo que eso alteró mi percepción de la mujer, de lo que tenía que ser y de para qué servía. El Crossfit ha salvado mi vida porque me ha hecho darme cuenta de que lo realmente bonito no es un cuerpo flacucho y una cara pintarrajeada. Me ha demostrado que yo, mi verdadero cuerpo, mi verdadera cara y, sobre todo, mi cabeza, es lo que realmente vale, lo que es bonito. Y sí, aunque ahora me miro y veo la celulitis, inspiro y me rio. Antes, creo que hubiese muerto de inanición que hubiese dejado que me saliese un solo centímetro de celulitis.

El Crossfit salva vidas porque te enseña tus errores

Puede que solo sea yo la que ha pasado por todo esto, puede que tú no hayas sentido ni una pizca de lo que me ha pasado a mi o puede que hayas sentido algo parecido pero por otras razones. Lo que sí sé es que el Crossfit me ha enseñado mis errores. Me los ha puesto delante de mi y me ha hecho combatirlos poco a poco hasta convertirme en una persona completamente nueva y creo que es por eso por lo que salva vidas especialmente. Yo, justamente, no vengo de una familia sana. De hecho, hay varios casos de diabetes, por ejemplo. Y sí, antes comía como una mierda incluso sabiendo que lo que le estaba dando a mi cuerpo no era lo mejor. Vivía casi a base de bollería, chucherías y diversos dulces, algo que todos sabemos que no está bien pero que, cuando no necesitamos a nuestro cuerpo a full, no nos preocupa. Es así y sé que a muchos esto también os ha pasado. Creo que en parte, esto era una de las razones por las que me sentía vacía y enfadada. El azúcar es una adicción, una adicción mala que cuando no se lo das al cuerpo te hace caer en una tristeza oscura y profunda. El Crossfit me enseñó a aceptar ese error y a aprender a cuidar mi cuerpo. Cambié mi alimentación y yo misma cambié, de dentro hacia fuera. Dejé de ser tan triste y negativa, dejé de pensar que muchas de las cosas de mi vida no tenían sentido y, por supuesto, mejoré en muchos aspectos.

Además, con el tiempo, aprendí que obsesionarse por ser perfecta, es algo que nos ha impuesto un estado patriarcal y machista, sin más. Porque sí, le pese a quien le pese, creo que NUNCA una mujer ha podido decidir qué es la feminidad. Hace siglos, ser femenina era ir tapada hasta las cejas, ahora es no tener forma, ni carne, solo hueso. El Crossfit salvó mi vida y consiguió no hacerme entrar en una espiral autodestructiva –por segunda vez en mi vida- enseñándome a verme como soy: alguien real, una mujer con sus defectos y sus virtudes, pero mujer. Porque no importa si tienes más o menos curvas, más o menos pecho, más o menos culo, lo que importa es que TE QUIERAS y eso es lo que te enseña este deporte porque te hace ver las cosas de una forma completamente diferente.

El Crossfit salva vidas porque te hace verte como alguien y no como uno más

En parte, le doy las gracias al Crossfit por salvarme la vida, pero también se las tengo que dar a mis compañeros que, día tras día, me han ayudado a seguir adelante, aguantando mis tonterías y haciéndome ver que ser uno más del rebaño no mola. Seguramente los que no hagan Crossfit pensarán que todos somos borregos porque nos hemos obsesionado con levantar pesos y mover ruedas de camión, pero no es así. En Crossfit te desarrollas como un individuo único porque tú tienes unas debilidades y tu compañero otras. Tú eres tú y no tienes que compararte con el resto sino que, al revés, tienes que defenderte frente a la gente que dice “sois todos iguales”. Nunca seré igual que nadie, porque nadie ha vivido lo que yo, ni yo lo que han vivido los demás. En esta sociedad, se nos hace creer que solo debe existir un pensamiento colectivo, que todos tenemos que formar un único camino, pero lo cierto es que no es así y eso a mi era algo que me ahogaba. El Crossfit ha salvado mi vida porque me ha hecho ver que se puede ser única y luchar por los intereses de los demás. Me ha enseñado que puedes ser tú contra el mundo pero que es mejor ser tú con tus compañeros contra el mundo. Y eso, sí que es lo que más le agradezco al Crossfit porque ha puesto en mi vida a gente con valores, valores compartidos, gente que ve más allá de cervezas y de comida basura, que ve más allá de resacas y de gente frívola y vacía con la que creo que ya no comparto tanto de lo que creía que compartía.

Básicamente el Crossfit salva vidas porque te hace potenciar todos los valores que tenías guardados dentro pero que, hasta la fecha, parecían no encajar en ningún sitio más allá del Box. Este deporte salva vidas porque te ayuda a mejorar, no solo físicamente, sino mentalmente, a madurar, a trabajar, a luchar, a esforzarte y a afrontar las cosas. Dejas atrás esa vida de dejarte llevar, de dejar que los demás elijan por ti, piensen por ti y hablen por ti. Empiezas a reaccionar, a tomar conciencia, a creerte lo que realmente quieres y a eliminar todo tipo de toxicidad que tienes a tu alrededor.

El Crossfit salva vidas porque te hace vivir la vida


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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