09 Dic 2016

Los Crossfitter y la Navidad

Está claro que no tengo que ser la única que se ha dado cuenta de que ya es Navidad y no solo porque lo dice El Corte Inglés, sino porque cualquier centro comercial del mundo ya anda reproduciendo desde hace semanas villancicos, que una no puede entrar ni al baño tranquila. Menos mal que en Navidad existen las tiendas de ropa como Bershka y Stradivarius, que al menos te ponen música de discoteca y te sacan del ambiente navideño, aunque sea momentáneamente. El caso es que, como buenos Crossfitter, todos nos estamos preparando para lo que significan estas fiestas.

No sé si será porque hay más amor y cariño en el ambiente, porque las cenas de Box de Navidad han hecho que todos nos queramos un poco más –unos más que otros, ya me entendéis- o, simplemente, porque estamos así de colgados y vivimos en una montaña rusa emocional, pero el caso es que algunos andamos bastante revolucionados. Sí, me incluyo porque no me sirve de nada deciros que soy una roca frente a estas cosas. No me llaman mucho la atención los romanticismos y los culebrones navideños, pero soy muy fan del buen rollo y el amor que nos tenemos en el Box. Quizás sea porque el árbol de Navidad está montado y hay cajitas debajo, aunque todos sabemos que son de mentira parece que dan un toque mágico a todo el tema.

El caso es que, sin comerlo ni beberlo, los Crossfitter nos encontramos en una época del año que nos revoluciona, que nos hace sentir un revoltijo de sentimientos en el estómago que ni los menús de sobras el día 26 y 2. Pero, aún así, intentamos mantener todos la compostura y ser felices con lo que tenemos, aunque sea solo en apariencia.

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Las emociones que siente todo Crossfitter en Navidad

Excitación

Al principio es todo muy bonito, divino, divertido y apasionante. Las cenas de Box, las cenas de empresa, las comidas y cenas con los amigos y la familia son lo que más marca estas fechas y, claro, como buen Crossfitter seguro que te gusta comer. Comer un mogollón, como a mi y como a todos tus compañeros. Por lo tanto, estarás pletórico, porque además de poder cebarte y quedarte a gusto con todo lo que puedes comer, ¡la comida está cojonudamente rica! Que si gambas, que si cocidos, que si carne a la brasa, que si mejillones, quesos, jamón, turrones, polvorones… ¿Todo lo que no está en la dieta? Pues con eso es con lo que sueña cualquier persona en Navidad, pero sobre todo un Crossfitter que ve abrirse el cielo cada vez que piensa en la Navidad y todas las comilonas. Porque, admitámoslo, pocos somos los que hacemos cálculos de lo que vamos a comer, cuántas veces nos vamos a saltar la dieta y cuántos burpees nos va a tocar hacer para que eso no nos pase mucha factura. Sí, por lo general, cualquier Crossfitter está feliz de saber que se acerca la Navidad. Se podría decir que es una sensación parecida a la de las vacaciones de verano pero con una diferencia enorme: ¡¡HAY REGALOS DE POR MEDIO!!

Sí, señoras y señores, esto es lo que más nos excita a los Crossfitter en Navidad, saber que esa fecha señalada del año en la que puedes pedir al tuntún TODO lo que necesitas para tus futuros WOD, ha llegado. No nos engañemos, un Crossfitter también hace la carta para los reyes magos –aunque a veces es más barata que la de los niños- donde incluye toda esa ropa de Reebok, de Nike, las zapatillas de halterofilia, las nuevas nano, el cinturón lumbar, las calleras, las rodilleras, las muñequeras y un etcétera tan largo que tendría que mirar mi carta para asegurarme de que no me dejo nada. El caso es que como buenos niños con juguetes nuevos y con pelos en nuestras partes íntimas –vale, sí, unos más y otros menos-, nos ilusionamos sabiendo que este puede ser nuestro año, un año en el que puede caer esa comba cojonuda o el modelito perfecto de la tienda que tanto nos flipa. Sea como sea, la etapa de excitación es la más evidente cuando ves a compañeros Crossfitter hablando sobre la Navidad, las fiestas y todo lo que se van a pedir.

Pánico

Después de la excitación pertinente pensando en todo lo que vamos a comer –y lo rico que está todo- y todo lo que nos van a regalar –aunque sabéis que más bien van a ser autorregalos-, llega el momento del pánico. un pánico, una angustia que te recorre de pies a cabeza. Como buen Crossfitter sabes lo importante que es la alimentación y lo que debes comer y no –aunque no lo apliques todos los días de tu vida, claro-. Sabes que la mayoría de las cosas que se vayan a poner en la mesa esta Navidad, son cosas que no puedes –o no deberías comer- y no solo porque volverás con forma de kettlebell al Box, sino porque comer todas esas cosas luego te pasarán factura en el entrenamiento. Pero, además de eso, empiezas a preguntarte cómo hacerlo para que no te cueste la vida y unos muchos burpees extra cuando vuelvas al Box. Por lo general, cuando un Crossfitter sabe que se va a pasar con las comidas –y con las bebidas, sobre todo con eso-, empieza a hacer cálculos de lo que puede hacer o no hacer para no sentirse tan jodidamente culpable. Y admitidlo, vosotros también estáis pasando por ese momento infernal en el que no sabéis cómo vais a afrontar el hecho de que el día de Nochebuena y Navidad vayan seguidos de un festivo. Y lo mismo con el Año Nuevo. Sin comerlo ni beberlo, te pones a pensar en todo lo que vas a comer y piensas en cómo contrarrestarlo con la dieta de los días anteriores y los venideros, así como con los entrenamientos. ¿Entrenar el día 25 por tu cuenta? ¿Evitar comidas demasiado cargadas de hidratos y de grasas los días anteriores y posteriores? Cada cual tiene su truco, pero de lo que ninguno se escapa es del pánico y la sensación de vacío que provoca el saber que vas a comer como un cerdo y que, seguramente, tu Box esté cerrado esos días y no puedas resarcirte de tus pecados.

Resignación

Esta es la última emoción a la que llegamos todos. Después de fantasear con lo bonita, deliciosa y emotiva que será nuestra Navidad, y pasar por el momento de horror de saber que la vamos a liar parda… llega el momento en el que todos nos encogemos de hombros, inspiramos profundamente y suspiramos con resignación. Porque sí, la gran mayoría sabemos que, de todo lo que le hemos pedido a los Reyes Crossfitter, no nos va a llegar ni la mitad de las cosas. Con suerte nuestra pareja, madre o hermanos nos harán un regalo que se asemeje a lo que hemos pedido pero, lo cierto es que la gran mayoría de esos regalos nos los haremos nosotros porque somos los que realmente sabemos lo que necesitamos y lo que queremos con exactitud, que luego vienen los regalos baratillos, que no sirven ni para hacer un Double Under y nos cabreamos. Por eso, nos resignamos al saber que nuestra Navidad, además de ser dulce, armoniosa, bonita y emotiva, será jodidamente cara. Porque sí, en el tema de Crossfit hay muy pocas cosas que sean baratas y si nos ponemos a pedir las nuevas Nano 6.0, las zapatillas de Halterofilia, una buena comba o un conjunto que nos quede más que estupendo, lo más seguro es que no nos llegue ni la mitad de lo que hemos pedido. Así que, todos –o al menos yo- acabaremos mirando el saldo que tenemos en la cuenta bancaria para empezar a echar cuentas varias para ver si en diciembre nos caerán todos esos súper regalos que tanto añoramos.

Por supuesto, no es por lo único que nos acabaremos resignando. Está claro que, como buenos Crossfitter, comeremos y beberemos más que los peces en el río y aunque al principio nos mole mucho la idea y luego nos dé el bajón y empecemos a contemplar opciones diferentes, lo cierto es que al final todos acabaremos resignándonos. Al fin y al cabo, solo nos queda admitir que, en Navidad, todos vamos a volver con algún que otro kilo de más, lo queramos o no. Y eso, por supuesto, se notará en nuestro rendimiento. Es cierto que, en fuerza notaremos una mejoría cojonuda –al menos hasta que volvamos a nuestro peso óptimo, pero lo peor llegará cuando queramos hacer dominadas, Muscle Up o cualquier tipo de gimnástico, ¡eso sí va a ser la muerte! Y el problema es que a más peso –de grasa, que no de músuculo- peor van saliendo los gimnásticos, es ley de vida.

Así, queridos Crossfitter, emocionaos y resignaos, ¡pero seguid entrenando duro! A pesar de las penas que nos va a dar la Navidad, hay muchas más alegrías que vale más la pena analizar, de verdad. Disfrutad de los momentos en familia, de la comida y de la bebida, pero sobre todo disfrutad por ser felices. Crossffitter gorditos, pero siempre felices.

 


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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