29 Abr 2017

Gracias por todo mamá

Sé que he hecho un millón de artículos sobre por qué vale la pena ser mujer y Crossfitter, por qué vale la pena hacer Crossfit, cuál es el lado bueno de toda esta historia más allá del físico… Pero da igual lo mucho que escriba o lo mucho que dé la tabarra con ello en mi casa, mi madre siempre me estará diciendo que estoy loca. Loca porque creo que lo último que se esperó mi madre que haría con mi vida es ser la Elite Zorrita cuando me dijo aquello de “Haz cosas grandes porque tienes el potencial para ello”. Sé que no te lo esperabas mamá, pero ser Elite Zorrita no está mal. Como tampoco lo está ser Crossfitter.

También he escrito cartas a compañeros, a mi Coach, a mis amigos No Crossfitter pero nunca se la escribí a mi madre. Sinceramente, creo que todos los te quiero, todos los besos, los “¡Que tengas un buen día!” o “¿Cómo ha ido eso que me contaste?” no pagan todo lo que ha hecho esta mujer por mi hasta el día de hoy. Así que mil gracias mamá, por ser tú, por hacerme ser yo y por darme lo mejor de ti para que pueda sacar lo mejor de mi.

 

Gracias mamá por apoyarme siempre y de forma incondicional.

 

Gracias mamá por estar siempre ahí en las más maduras. Tan maduras como el día de después de mi primer día de Crossfit. Aún recuerdo que no me podía ni mover y que me tuviste que ayudar a TODO ese día. Fue tremendo. Sí, también recuerdo los “¡¡ESTÁS LOCA!!”, “Algún día te vas a matar con tanto deporte”, “¿No te puedes venir conmigo a Body Combat?”. Te prometo que ese día dije sí un millón de veces a irme a Body Combat contigo, aunque no lo reconoceré jamás abiertamente.

Gracias por ayudarme a cuidarme el primer callo que me abrí. Si no vomité fue porque tú estabas ahí para ir cortándome la pielecita. Plantarse en urgencias diciendo “Es que me he desmayado porque me he abierto un callo” no queda bonito, así que te debo más que la vida: te debo mi dignidad. Sí, sé que soy una bruta y sé que jamás vas a llegar a entender realmente por qué sonreía tanto y me sentía tan orgullosa de mi primer callo abierto, pero son cosas de Crossfitter mamá, ya sabes.

Gracias por hacerme reír cada vez que me enfadaba y me ponía en modo hater cuando veía cosas que no me gustaban en Crossfit. Porque me hacías reír diciéndome que podría abrirme un “Facebook de esos de famosos” con lo que decir lo que me molesta. Al principio me reía de esa locura y bueno… Ya ves lo que cambian las cosas, mamá. Sé que el nombre nunca te gustó y que creíste que habías tirado a la basura todo ese dinero que invertiste en el colegio de pago, pero ya ves que no. Lo de Zorra está sirviendo para algo aunque al principio naciese todo como una broma con las amigas. No sé si al resto de mujeres del mundo, pero al menos a mi me está enseñando a no ser conformista y a saber el precio que tienen las palabras a día de hoy.

 

Gracias por ser la mujer que más ha hecho por mi en mi vida, aunque solo hayan sido pequeños detalles.

 

Creo que aún no sé cómo agradecerte lo suficiente que me regalases esas primeras nano a las que aún les tengo tanto cariño. Se me han quedado justas para todo lo que entreno, pero aún así las quiero más que a ningún otro calzado porque me los regalaste tú, porque te preocupaste por mi, porque compartiste, por un breve momento de tiempo algo que para mi implica mucho más que deporte, ya lo sabes. Aunque te quejes de que no las uso casi, son mis zapatillas favoritas. Sí las favoritas de los 18 pares que tengo, te lo prometo.

Sí, lo sé, también te tengo que dar las gracias por todos esos pases de modelos que te he ido haciendo a lo largo de estos años cada vez que me compraba ropa de deporte. Y también quiero que sepas una cosa mamá: si te he regalado ropa de deporte mía viejuna ha sido para que tú también te pongas las pilas que sé que quieres también. Gracias por desesperarte mil y una veces cuando te decía “Seguro que no me clarean” y hacía una sentadilla más. Sé que puedo ser muy pesada y lo siento pero aunque soy muy coqueta odio ser de esas típicas chicas que va con mallas que le clarean. Me parece lo más horrible del mundo, de verdad. Así que gracias, no solo por ayudarme a ver qué mallas me venían mejor, sino por hacerme entender y respetar conceptos básicos como este.

Sí, vale, no solo te he dado el coñazo con las mallas de deporte, mamá. Las camisetas, los tops, los shorts… todo ha pasado por tu juicio. Y sí, sé que me has tenido que ver hasta haciendo Sit Ups para que me quedase tranquila y dejase de darte el coñazo. Gracias por ser sincera siempre conmigo aunque haya sido para decirme un “¿Estás segura de que te quieres quedar eso?” y solo para que te regalase esa camiseta de Nike que a mi me quedaba tan grande. Sí, te vi las intenciones desde el primer momento, chata.

 

Gracias por aguantarme todas esas veces que te he dicho que había tenido un mal entrenamiento y estaba triste

 

Sé que ha habido muchos días malos y estás bastante cansada de hablar conmigo y que siempre te acabe hablando de Crossfit. Sé que te gustaría que te contase un montón de cosas más pero la verdad es que no hay mucho… Mi vida se resume en trabajar, dormir, comer -mucho, ya lo sabes- y entrenar así que… ¡no puedo hacer mucho más! Sé que muchas de esas veces han sido conversaciones en las que estaba enfadada, enrabiada porque no me salí algo, porque no me salía el WOD o porque algún compañero se había comido reps. Quizás algún día ya no te lo tenga que decir, pero de momento sí, porque el Crossfit me da la vida, me da felicidad –aunque a ti no te lo parezca- y quiero compartir eso contigo. Sé que no entiendes cómo algo que me hace enfadar más del 50% de las veces, me puede hacer tan feliz pero es que así es el Crossfit: te enseña a ver tus debilidades y a hacerte querer superarlas.

Gracias mamá por aguantarme esos días en los que hemos hablado y me he puesto a llorar como si se acababa el mundo porque no he conseguido el RM que me había propuesto. Sé que no es para tanto pero a veces me puede el ansia porque hago muchos esfuerzos para conseguir esas cosas y ver que no salen, duele. Gracias por estar ahí apoyándome aunque sé que te sientes un poco loro. Sé que sientes que es tu trabajo apoyarme y darme dos palmaditas en la espalda cuando estoy mal por ese tipo de cosas pero que sepas que para mi es mucho más que eso. Has estado en los mejores momentos, en los peores y en las lesiones. Te has preocupado por mi estado físico pero sobre todo por el mental porque sabes lo bien que me hace entrenar -y lo bien que le hace al resto del mundo que yo entrene-. Gracias por ser tan buena madre y conseguir que sonría aunque tenga ganas de estrangularme.

Aún estás flipando con todo esto de La Zorra y aún me sigues soltando algún que otro “¿Y lo de cambiarle el nombre no?”. Sé que suena feo, que da un poco de no sé qué que me oigas llamarme La Zorra, pero si te digo que a mi me gusta, me encanta hacer lo que hago y saber que puedo estar ayudando a alguien, aunque ni lo haya visto nunca, ¡no te miento! Deja de preocuparte por el qué dirán de mi si salgo a la luz un día. A mi no me importa –mucho ya- pero entiendo que sea uno de tus miedos. Sé que te da miedo que todo esto acabe dándose la vuelta y me vea carcomida por lo que va diciendo la gente por Internet -que es muy puta- pero sé que si estás tú a mi lado, las cosas las llevaré mucho mejor y sin miedo porque siempre te he visto a ti actuar frente a los problemas con mucha determinación y, por lo tanto, eres mi ejemplo a seguir.

 

Gracias mamá por hacerme creer en eso que me decías de “Siempre podrás ser lo que tú quieras”.

 

Tu frase mítica y mágica me ha llevado a estar donde estoy ahora mismo. Quizás no lo estaría sin que tú hubieses estado a mi lado, apoyándome, dándome tu calor y quejándote un poco de lo que digo y hago pero sobre todo de cómo hablo. Aún así sé que eres feliz viéndome sonreír todos los días y a mi eso también me hace muy feliz. Soy consciente de que cuando me dijiste que podía ser lo que quisiera, nunca me imaginaste como Crossfitter y mucho menos como redactora de un blog así pero que me apoyes siempre hace que las cosas sean un poco más fáciles.

Gracias por estar ahí en los momentos más complicados, cuando Crossfit Inc me denunció o cuando me he visto muy apurada económicamente y me has tenido que echar un capote. Sé que aunque te quejas de que voy pelada de dinero siempre, estás orgullosa de que haga cosas guais como escribir para mujeres, levantar barras con más de 50 kg por encima de mi cabeza y subirme a una barra solo con el impulso de mi cuerpo. La primera aún no te ha dado ningún microinfarto, sé que las otras sí por tu palidez cada vez que te enseño un vídeo de eso pero de verdad, deja de preocuparte porque lo tengo bajo control. Y sino, no te preocupes que te llamarán desde el hospital o la ambulancia.

 

Mamá, gracias por ponerme los pies en la tierra de vez en cuando

 

No te lo voy a negar, los días que tocan RM y me dices eso de “Ves con cabeza” son buenos días porque gracias a ti he aprendido a hacer las cosas importantes con cabeza, sin ser impulsiva y con conocimiento de causa. Puedo jurarte que cada vez que levanto mucho peso, sea en lo que sea, lo hago con cuidado de no hacerme daño. Ya sabes que lesionarme me pone muy pesada y sé que ninguna de las dos quiere eso. No soy la mejor enferma del mundo así que por eso mismo es mejor que no me tenga que quedar sin entrenar mucho tiempo. Si ya me pongo terrible con las gripes… mejor no pensamos en una lesión otra vez ninguna de las dos.

Por supuesto, tengo que darte las gracias porque siempre te preocupas por mi y aunque te pones un poco pesada con eso de “Algún día me matas del susto”, “Cada vez que te veo hacer algo así se me para el corazón” y demás, te quiero por hacerlo. Sé que te preocupas por mi –aunque sea de forma innecesaria muchas veces- y eso me hace sentirme muy protegida y querida. Aunque me da pereza tener que enseñarte mis vídeos y que siempre estés ahí diciéndome que me voy a matar. Si te lo estoy enseñando es porque no me ha pasado nada. Aún así, saber que te preocupas siempre hace que te tenga en algún pensamiento antes de levantar peso.

 

Gracias por curarme cada vez que traía una herida de guerra a casa aunque primero te escandalizases

 

Recuerdo tu amenaza de muerte: “Como vuelvas a casa con un moretón más, ¡la tenemos!” Así que directamente siempre me los tapo con apósitos o con ropa, depende de dónde estén. Sé que te preocupas y te pones histérica cuando te digo que me siento orgullosa de mis moretones. Sé que crees que debería preocuparme pero para mi no son más que la señal de un trabajo bien hecho aunque con poca coordinación, lo sé. Así que no te enfades si voy llena de moraos, son gajes del oficio y creo que los voy a seguir llevando hasta el día que deje de entrenar. Y ni aún así, que ya sabes lo torpe que soy.

Cada vez que me veo las heridas de las espinillas te escucho diciendo lo de “¡AY QUE SE HA MATADO!” y las broncas que me cayeron cuando no me podía escapar de ti porque andar era un verdadero suplicio. No te hizo ni gracia verme con las espinillas peladas, hinchadas y reventadas -sobre todo porque nos íbamos de viaje pocos días después y yo no podía ni andar- pero en vez de dejarme a mi suerte, me ayudaste a curármelas con paciencia y delicadeza, como si volviese a tener 5 años otra vez. Sí, sé que a mucha gente le avergonzaría pero a mi me encantan esos momentos porque aunque vaya de fuerte y de Crossfitter sigo siendo tu niña. A todas horas.

Gracias también por quitarme los callos cuando se me hacen ampolla y se me hace un derrame por dentro. Sabes que son los peores para mi porque no tengo fuerza de voluntad y soy demasiado aprensiva como para hacerlo yo sola. Eso sí, por favor, el Betadine échamelo con más cariño porque que tú no sientas un dolor y una quemazón infernal en la palma de la mano no quiere decir que yo tampoco. Gracias también por ayudarme a curarme los callos que me han hecho los Sit Ups durante mucho tiempo. No ha sido nunca lo más agradable pero siempre lo has hecho más o menos de buena gana y más o menos cariñosamente. Por supuesto, ahora echo de menos tus broncas de “Algún día vuelves sin una parte del cuerpo”. Bien podría ser cierto.

En definitiva mamá, gracias por todo lo que has hecho por mi, siempre. Pero mucho más desde que emprendí este viaje del Crossfit porque gracias a ti he aprendido a no mirar hacia atrás con miedo, sino a mirar de frente pero con respeto y a tener la cabeza donde debe estar siempre. Gracias por apoyarme y ayudarme todos los días a ser una mejor persona y Crossfitter. Gracias por hacerme reír cada vez con tus quejas y gracias por hacerme sentir querida cada vez que fruncías el ceño o ponías los ojos en blanco cuando me veías una herida nueva que llevaba tiempo escondiéndote. Sé que nunca fue fácil verme aparecer con heridas, triste, llorosa o cualquier otra cosa, pero también sé que es la primera vez en mucho tiempo que me ves en paz y sí, tienes razón, puede ser que es simplemente porque he encontrado mi lugar en el mundo.

 

Gracias mamá por hacerme la vida un poco más fácil todos los días.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

Comentarios

  1. Qué bonito 😍

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