10 Abr 2018

La hipersexualización, el deporte y las redes sociales (parte II)

Sí, me han caído hostias por todos lados, de ellos, de ellas y hasta de alguna marca que se ha dado por aludida con el tema pero, ¿sabéis qué? Me la pela y MUCHO. Mucho porque he conseguido que al menos apartéis la vista de vuestro puto ombligo y miréis qué coño estamos haciendo con nuestra vida, con la sociedad que estamos creando. Todos dependientes de niñerías y los niños más desprotegidos que nunca. A veces, os prometo, que me asusta lo estúpidos que podemos llegar a ser y más cuando se nos toca un tema tan sensible como este. ¿Que no hay hipersexualización? Abre Instagram. Un grupo de Whatsapp. Lo que sea. Lo verás porque el culto al cuerpo se ha vuelto a convertir en nuestra religión, en nuestro pan para cada día, en eso que si no lo vemos nos falta.

Y es que nos han bombardeado tanto y por todo en los medios convencionales, que es inevitable que ahora, con las redes sociales y su repercusión, seamos incapaces de no reproducir los patrones y de no seguir creando una serie de monstruos que se lucran por vuestros cuerpo y de vuestros likes. Sí, las marcas todopoderosas que hacen y deshacen a su antojo. Sí, yo dependo en cierto modo de ellas y sí, yo también he subido fotos en bikini de mis vacaciones pero JAMÁS, lo he hecho con un propósito de venta, para decirle a alguien “¡Eh, tú, mira! Con esta prote he conseguido estos abdominales. Ummm, ¡qué rica!”. Y no lo haré porque sé que eso, en el fondo, es venderme. A mi y a mis valores. Porque al final, la hipersexualiación está tan ligada al deporte como nosotros la dejemos y ella estará hasta que nosotros decidamos plantarnos y plantarles cara al resto.

¿Difícil? Claro, ¡joder! Es que esa gente que dice que es complicado cambiar las cosas lo dice porque no sabe mirar más allá de la punta de sus pies. ¿Esto que escribo sirve para algo? Pues ni puta idea, la verdad, pero solo por haber conseguido que alguien frunza el ceño y diga “Joder… ¡no me había dado cuenta!”, a mi me vale. Y sí, yo también hice eso. Yo también pensaba que no pasaba nada, hasta que me di cuenta de que todo suma, todo importa y nada pasa desapercibido para las mentes que están despiertas, aunque solo sea de forma inconsciente.

La hipersexualización en el deporte

Como veis, no estoy dejando loco con cabeza y la verdad es que tampoco me importa. Sé que estoy metida en una vorágine de mierda y creo que ha llegado el momento en el que alguien hable del tema. Si empiezo por mi, diré que sí, estoy en el lado de esos influencers que han “creado” una dependencia emocional con las redes sociales, obviamente, es mi trabajo y dependo de ellas. Y sí, para muchas cosas más de las que creéis. Por ejemplo, dependo de ellas para poder seguir haciendo lo que hago, para poder seguir siendo Zorranbrokn. Porque sí, sé que muchas personas creen que hacer esto es gratis porque Internet es gratis y todo el mundo sabe tener un blog… Sí, en eso estoy de acuerdo, pero no todo el mundo sabe comunicar y sabe transmitir las cosas para poder generar emociones reales y/o, al menos, hacer que la gente reflexione sobre temas importantes como este. Y aquí estoy. Y no, esto no es gratis. Esto son 4 años de carrera, 2 Másters, muchas horas de curro, muchos cursos, muchas horas de sueño invertidas, muchas horas de trabajo, un SEO que me respalda, mucho tiempo y con cero financiación. Todo el mundo cree que a todos los que tienen un poco de rollito, en un plis conseguimos sacarle rentabilidad al negocio pero yo os diré que eso es falso. Y sí, os lo digo claro: es más fácil conseguir patrocinadores por la cantidad de followers que tienes, antes que porque tus valores casan con una marca más o menos, o porque eres un profesional y sabes lo que haces. Siempre es así y, tristemente, lo seguirá siendo.

Rober, en una de sus respuestas, me comenta que no cree que sea necesario vender nuestra sexualidad, pero sí “es más fácil que lo sigas”. Por lo tanto, acaba de admitir lo que llevo intentando decir todo este tiempo: en redes sociales, se vende más por tu cara bonita que por tus conocimientos. “No solo se enseña el cuerpo, se ponen caras llenas de sexualidad, sacando morritos, mordiendose el labio, sacando culo o marcando paquete. En ambos sexos. Porque parecer un machomen gusta más.” Y al final, cualquiera que tiene o necesita divulgar su palabra, sus conocimientos, sus aptitudes profesionales y pasa por las redes sociales se encuentra con esto. Bueno, con esto y con otros cientos que quieren ser influencers a toda costa y les joden la vida, el curro, los conocimientos y la vida a los profesionales que sí usan las redes sociales como un arma de venta. Y aquí es donde radica la clave del problema de la hipersexualización: en que las marcas han hecho que el culto al cuerpo no sea una opción, sino más bien una obligación. Porque ya no importa tanto lo que se dice, cómo se dice o si la persona que lo dice tiene algo de sentido común porque lo que importa es que esté bien físicamente, que consiga atraer al público lo suficiente como para ser alguien válido.

Todo esto, al final, acaba haciendo que, en el deporte, sea más importante lucirse para conseguir un pratrocinador, “De nuevo están condicionandonos a ser lo que no somos, a mostrar una sexualidad no realista y a que la desinformación sexual impere”, según Sexperimentando, “ahora resulta que hay que ser sexy y perfecta haciendo deporte…yo que pensaba que esto era para sudar con tus peores pintas y pasarlo bien”. Y sí, tristemente es así porque yo, por ejemplo, que no salgo perfecta en ninguna de mis fotos, que siempre voy con los pelos a lo loco y me da igual porque, en definitiva, SOY ESO, he recibido mil veces mensajes de personas diciéndome que ya podría peinarme esos pelos, que así “no me luzco” lo suficiente y parece que voy hecha un desastre. Y sí, voy hecha un desastre PORQUE HE IDO A ENTRENAR y sudo, me despelufo, me canso, me agoto y soy una persona real. Porque, nos han hecho creer que ir a entrenar es ir perfecta, con un cuerpazo, maquilladísima y sin que se nos mueva un pelo del sitio, pero no es verdad y NUNCA lo será. Porque importa más la presencia física, tus abdominales o tu vientre plano que lo que realmente estás comunicando en una foto, en un post o en un artículo. “Hoy en día, nadie va a preguntar en un gimnasio que ejercicios hacer a un monitor delgaducho o con barriga si hay otro con cuerpo de culturista. Sin embargo, quizás el delgaducho esté así porque se pasa todo el día estudiando sobre ejercicios de gimnasio y no tiene tiempo de aplicárselos a él mismo, por lo que sabrá mucho más, pero nadie le preguntará.”, dice Rober y es el mayor y mejor ejemplo que podemos tener de una sociedad en la que la hipersexualización, el culto al cuerpo y el deporte están excesivamente ligados. Y, ya no hay que irse a un gimnasio para verlo, solo con entrar en Instagram y buscar una cuenta de una fitgirl medio en pelotas en casi todas las fotos y otra en la que no, veremos la diferencia excesiva que hay entre followers y patrocinadores. ¿Y qué conseguimos con esto? Pues seguir donde estábamos hace 50 años, donde el que más reputación tenía no era el que más sabía, sino el que más pasta tenía, solo que en pleno S.XXI y en el sector, no manda tanto la pasta, sino los abdominales.

¿Cómo solucionamos esto? Pues en parte, haciendo lo que dice Nayara, “educar desde una perspectiva sexual sana y con valores” y, por otro lado, haciendo lo que hace Rober, “yo intento mostrar que cuidando la salud, comiendo comida real, sin pasar hambre y con un estilo de vida activo y saludable, se puede tener un cuerpo INDIVIDUAL más bonito PARA TI MISMO.” Pero esto, realmente, solo llegará en el momento en el que, nosotros como consumidores, asumamos que para llegar a esto, hay que dejar de frivolizar las cosas y dejar de apoyar y de avalar a esas personas más por el físico o por sus seguidores que por sus conocimientos. Y esto, desgraciadamente, es lo que realmente nos va a llevar mucho tiempo porque, en una sociedad criada para apostar más por un físico que por salud y aprendizaje, es imposible que con escaparates tan amplios –me refiero a las redes sociales- sean conscientes de todo lo que hay detrás y se pueda empezar a dar el cambio que todos necesitamos: ser felices no por el cuerpo que conseguimos gracias al deporte y a nuestra alimentación saludable, sino ser felices por lo que conseguimos y sentimos gracias al deporte y a la alimentación que seguimos.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

Comentarios

  1. Que bueno, entrenamos en el mismo box. Un saludo.

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