18 Feb 2016

El Mindful Eating

Lo primero que quiero aclarar es que no, no soy una erudita en cuestión de alimentación. La verdad es que no tengo ni pajolera de nutrición y dietética. Sólo sé lo que he experimentado yo durante años, desde que entreno. Nunca he sido de dietas, por eso, el Mindful Eating, me ha descubierto un mundo estupendo para llevar una alimentación sana.

Nunca he sido una persona de dietas, en ese aspecto tengo muy poca fuerza de voluntad y autodeterminación. He ido a nutricionistas y todo el rollo, pero nada, no hay manera. Tampoco es que haya sido una persona realmente sana a lo largo de mi vida… así que lo que es el tema de la alimentación me importa realmente hace relativamente poco. Sí, desde que hago CrossFit. Este deporte es muy exigente y para poder hacerlo, lo quieras o no, debes llevar una alimentación sana y equilibrada. Sino las pájaras están aseguradas en cada WOD.

He de reconocer que he probado mil métodos para comer sano, pero no me ha funcionado ninguno. Ninguno menos el Mindful Eating.

MINDFUL EATING

¿Qué es eso del Mindful Eating?

Yo lo descubrí de casualidad, un día que acompañé a una amiga embarazada a una charla de Mindfulness. Pensaba que sería un coñazo y que no sacaría nada de aquello, pero resultó ser al contrario. El caso es que esta técnica se llama la técnica de la atención plena, es decir aprender a escuchar al cuerpo para darle lo que necesita en cada momento.

Una de las cosas que se trató principalmente fue la alimentación de las embarazadas. Demasiados antojos, comidas descontroladas, atracones nocturnos o días de ayuno continuado. Vamos, un caos.

El Mindful Eating consiste básicamente en realizar una alimentación consciente, controlando no tanto lo que se come, sino cómo se come. Reside en conseguir la fuerza de voluntad necesaria para que cuando tu cuerpo diga “ansiedad”, tú no contestes “chocolate”, por ejemplo.

El Mindful Eating no tiene mucho misterio, una vez sabes en qué consiste, claro. Simplemente se trata de conocer un poco más al cuerpo a la hora de comer. Saber escuchar lo que pide y saciar sus necesidades. Esa es realmente una dieta efectiva, sana y equilibrada.

Los cuatro pasos básicos del Mindful eating

Comer de verdad

Cuando lo dijeron en el curso me reí pero cuando me lo plateé mientras comía, la verdad es que no me hizo nada de gracia. Lo cierto es que comemos como autómatas, como si comer no fuese realmente un placer, una experiencia plena. Esto es uno de los mayores errores que podemos cometer y que, por supuesto, no nos va a ayudar en absoluto a bajar de peso o aumentar la masa muscular. El hecho de comer de forma mecánica, hace que comamos mucho más de lo que deberíamos. Realmente, ¿cuándo fue la última vez que disfrutaste de un trozo de tarta? Comemos con ansia, sin darle tiempo al cuerpo a asimilar que estamos comiendo y, mucho menos al cerebro para que avise de que estamos saciados. ¿Qué pasa? Que a los cinco minutos andamos desesperados por comer cualquier cosa y si es bollería mejor.

El Mindful Eating sostiene que una comida, sea cual sea, nunca debe durar menos de 15 minutos. Y para que el cuerpo y el cerebro reaccionen, esta se debe hacer de forma consciente, es decir masticando bien y saboreando todo lo que tenemos delante de nosotros. Comiendo de esta forma, se pueden llegar a reducir los atracones en las comidas hasta el 50%. Saborea, como y ama la comida.

¿Por qué comes?

La realidad es que llevamos un estilo de vida desenfrenado, todos, sin excepción y esto hace que no sepamos muy bien qué es lo que nos pide el cuerpo. A veces, es la acumulación de estrés la que habla y pide comida. Otras el estómago, pero solo pocas. El mindful Eating plantea que, cada vez que sintamos “hambre”, nos planteemos la razón de esa sensación. Para ello, hay que observar a nuestro cuerpo y analizar lo que nos pide, sin reaccionar como una máquina y pillar lo primero que haya en la despensa.

mindful eating

Por eso, esta técnica recomienda preguntarse por qué se come. Si lo que sientes ha ido apareciendo poco a poco y lo puedes saciar con cualquier cosa, no pasa nada, es hambre y entonces estás en la obligación de alimentar a tu cuerpo. Sino, si solo piensas en un buen plato de nachos o en un donut de chocolate… eso no es hambre, titi. Eso es un antojo más grande que la copa de un pino. En ese momento es cuando necesitamos saber decir que no y controlar el impulso de salir corriendo de la oficina a por uno.

No te distraigas

Una de las peores cosas que hacemos es comer con distracciones, que si la TV, el móvil, el iPad… todo eso nos hace entrar en un bucle en el que realmente no le estamos prestando atención a nuestro cuerpo, algo obligatorio en todas y cada una de las comidas. Es muy importante comer lentamente, pero de nada te va a servir hacerlo si no le estás prestando realmente atención a la comida.

Las distracciones nos llevan a comer sin límites porque no somos conscientes de lo que hacemos, por lo que el cerebro no cataloga la actividad como una alimentación, sino como algo esporádico ya que no nos centramos en ella. Es por esta razón por la que al final de la comida, tenemos más hambre, o simplemente acabamos pegándonos el atracón de nuestra vida. Disfrutar de la comida es esencial si queremos seguir la técnica del Mindful Eating y conseguir una vida más sana y una alimentación más equilibrada.

La ley de la proporción

Todo a nuestro alrededor se conforma de leyes. Sí, es algo extraño pero es la única forma de marcar los límites por lo visto. Si hay algo que he aprendido con el tiempo es que la presentación del plato, aunque parezca una chorrada, es indispensable e influye mucho en ti a la hora de comer. Si ves que en el plato sobra sitio, seguramente tengas más hambre porque pensarás que había poca cantidad, mientras que si es al revés, es más probable que engañes a tu cerebro. Truquitos que yo nunca he conseguido pulir, será que soy una gorda.

minful eating la zona

Más allá de eso, en el Mindful eating se practica mucho la teoría de La Zona, es decir ocupar el plato con los tres grupos alimenticios básicos con unas proporciones estándar: 40% de carbohidratos, 30% de proteína y 30% de grasas. Parece sencillo hasta que intentas aplicarlo claro. Aunque es un poco lío –lo de un poco es por no desmotivaros, que quede claro-, lo cierto es que es muy efectivo. Es la única manera con la que yo he podido dejar de jalar como si no hubiese mañana y he conseguido comer todos los macronutrientes que mi cuerpo necesita.

No sé si es una de las mejores opciones, pero como siempre me ha dicho mi madre, “hay que probarlo todo hasta encontrar lo que a ti te encaja”, excepto si son pantalones, ahí asumid vuestra talla. El Mindful Eating a mi, al menos, me ha enseñado a comer de forma equilibrada todo lo que yo quiero, sin agobios y sin verme abocada a la ansiedad, la cual sentía de forma desesperante por culpa de tener que seguir una dieta. Por probarlo no os va a pasar nada y yo os animo a hacerlo, tanto como si se tratase de un WOD oficial.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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