13 Feb 2017

Deja de obsesionarte con el peso ya, Zorrita

Sé que ser Crossfitter no es algo que resulte fácil para mucha gente, lo cierto es que no se lo resulta a la mayoría de la gente, para qué nos vamos a engañar. No es porque no guste en general, sino que hablo más bien del género femenino. Y sé que muchas me van a linchar cuando lean esto –seguramente me vuelvan a tachar de machista- pero lo cierto es que en las mujeres, se ve mucho más de obsesionarte con el peso que en los hombres y en los Crossfitter. De hecho, ellos odian verse más pequeñines que algún compañero. Sin embargo, nosotras siempre buscamos ese estado de definición extrema.

Pero es que, además, es como que hay un estigma social que, a pesar de vernos cojonudas en nuestro cuerpo, es como que tenemos la obligación de decir que no, que no nos sentimos del todo bien. Cuando nos echan un piropo, la mayoría, en vez de decir algo así como un “¿Verdad? ¿Tú también lo has notado?”, soltamos un “No te creas que tanto”. En el fondo, muchas –estoy segura- de que no lo piensan del todo pero es como una obligación. Obligación porque sino eres una engreída que se lo tiene muy subidito por hacer Crossfit –o cualquier otro deporte o, simplemente, por tener una buena genética-, obligación porque, simplemente, nos han enseñado a que una mujer, nunca es del todo perfecta si no se parece a una modelo de revista, algo así como a una Irina Shayk o una Kylie Jenner.

Y me da rabia tener que estar escribiendo este artículo, porque me parece absurdo y completamente ridículo que una mujer, solo por su físico se acabe menospreciando porque cree que –de verdad- no es algo positivo o bueno para la sociedad. El problema es que aunque muchas nos repetimos una y mil veces que no pasa nada por no ser perfectas, ninguna nos lo creemos y acabamos obsesionándonos con nuestra apariencia, con nuestro físico e, incluso, con nuestra valía como mujeres.

obsesionarte con el peso

Consejos para dejar de obsesionarte con el peso

Olvídate de la báscula

La báscula NO es Google, zorrita. La báscula no tiene la razón o la respuesta a todo lo que te estés preguntando. La báscula es solo una cifra que tú puedes asumir, rechazar o cuestionar, pero nunca creerte a pies juntillas. Y es una mierda porque esto no nos lo explican y, cuando lo hacen, por mucho que nos repitan la misma cantinela, ¡vamos a seguir pensando “pero es que la báscula…”! A LA PUTA MIERDA CON LA BÁSCULA, JODER. No digo que me vaya a poner a filosofar como si fuese la guionista de La Bella y La Bestia, porque eso de que la belleza está en el interior es relativo, pero sí te digo que NO solo cuenta lo que dice tu báscula.

Obsesionarte con los dígitos que ves en la báscula te va a llevar a cometer errores muy graves como a no nutrirte bien, a no quererte, a no respetarte y, por supuesto, a fallar en tus entrenamientos. No, eso de poco peso y mucha fuerza no existe. De hecho, cuanto más peso pierdes, más fuelle, más fondo, más técnica y más todo, sobre todo porque –me juego la mano derecha- a que no lo harás de forma gradual, controlada y supervisada por un profesional, sino que buscarás la primera dieta basura que veas por Internet y la aplicarás sin tener en cuenta tu verdadera actividad física, tus necesidades y, por supuesto, tus objetivos. Los dígitos globales, de una báscula que tienes por casa no son nada, lo que realmente importa es lo que te dice una báscula especializada. Así que deja de obsesionarte con el peso y céntrate en lo que realmente importa: hacer una lista de objetivos coherente. ¡Ah! Y estar saludable, claro.

Busca ayuda en un profesional

No te vayas a creer que yo no he perdido la cabeza con el peso. Desde hace meses estoy en esa fase del ciclo de la vida de un deportista a la que los culturistas les encanta llamar “volumen”. Sí, yo. Como a cascoporro, de todo y a casi todas horas. Y así me va, que mi báscula está que hecha humo y me llama gorda cada dos por tres porque en 3 meses le he metido a mi cuerpo 5 kilos de más. Y ahora… ¿qué? ¿Soy peor mujer por pesar más? ¿Estoy destinada a vivir entre mancuernas y ruedas de tractor yo sola para toda la eternidad? ¡A LA MIERDA CON ESAS GILIPOLLECES! Sí, he cogido peso y como que da hasta miedo verme pero, ¿sabéis qué? Que estoy más feliz que nunca porque esos 5 kilos de más en mi báscula se traducen en 5 kg de más simplemente, mientras que en mis mediciones se traduce en mayor masa muscular en general, por lo que, todo ese peso NO ES GRASA y no tengo por qué obsesionarme con lo que peso.

He desestimado todos mis esfuerzos por cuidar yo misma mi alimentación porque no tengo ni idea, porque el hecho de quitarme los hidratos –en su momento- no funcionó ya que perdí rendimiento, fuerza y técnica, por eso he decidido que prefiero que me guíe un profesional que sepa cuánto tengo que comer, por qué tengo que comerlo y a qué hora tengo que comerlo. Un profesional que me va a decir más que “pesas 5kg más que hace tres meses”, un profesional que va a usar mediciones “científicas” para saber si lo que he hecho ha sido engordar o coger músculo, un profesional como la copa de un pino que me ha ayudado de forma cojonuda e increíble a aceptar que, para ser buena en Crossfit, tienes que dejar de obsesionarte con el peso y centrarte más en el rendimiento.

El espejo no es tu amigo

Y sino mirad a la madrastras de Blancanieves, el espejo la puteó hasta la muerte y eso es bien sabido por todos. Está claro que parte de la culpa de obsesionarte con el peso la tiene el espejo y es que es normal. Cuando te miras, nunca vas a ver a una Dottir, una Brooke Wells o una Camille LeBlanc. Vas a ser tú y solo tú, con lo poco o lo mucho que hayas construido, con lo mucho o lo poco que hayas disfrutado en cada WOD y, por supuesto, con lo mucho y lo poco que te hayas esforzado. Está claro que todas tenemos malas épocas y por eso, alejarte del espejo o aprender a mirarte en él es tan básico para no obsesionarte con el peso como aprender a respirar. Habrá semanas en las que estés reteniendo un montón de líquido sin razón aparente –aunque normalmente es estrés y ansiedad, te lo aviso- y te veas más hinchada, pero eso no es motivo para que te obsesiones con tu físico y creas a pies juntillas que estás haciendo las cosas mal. ¿Puede que un entrenamiento tan de fuerza no sea lo que necesitas para lograr tus objetivos? Puede ser. Todo es cuestión de perspectiva y si crees que tienes que cambiar algo, ¡hazlo! Pero siempre de la mano de un profesional que pueda y sepa guiarte en el proceso. Hazme caso, Zorrita.

Date tiempo

Uno de los mayores errores que puede cometer cualquier deportista amateur es creer, de verdad, que todo el mundo puede mejorar en pocos meses. Somos unos ilusos, ¡eso es así! Pero déjame decirte una cosa que tienes que tener muy clara y que a mi me repiten casi todos los días de mi vida: NO SE PUEDE ESTAR EN DOS ETAPAS A LA VEZ. No, no puedes estar en “volumen” –ganancia de masa muscular Y DE PESO- y en definición – pérdida de grasa y algo de músculo-. ¡¡Eso es humanamente imposible!!

Eso de “En Crossfit no usamos máquinas, las creamos” es solo una frase hecha, no es del todo real, ¡asúmelo! Sí, vale, en cuanto a deporte somos las máquinas, pero no somos máquinas. He ahí la diferencia abismal. Tu cuerpo tiene unos procesos que tienes que respetar, tiene una forma de trabajar y de hacer las cosas que no siempre va a ser de forma exponencial. Existen avances, retrocesos y estancamientos en estas cosas del cuerpo, por eso es importante que entiendas que por muy bien que hagas las cosas pueden salir mal porque tu cuerpo no está al 100%.

Deja de compararte con las de Instagram

No quiero entrar mucho en detalle porque aquí todas me vais a hacer el mismo caso que le hacíais a vuestra madre cuando os decía que nunca acabaseis con el malo de clase. Sí, ninguno. Sé que tenemos la terrible manía de entrar a Instagram y de ver qué hacen los atletas de Crossfit, los ejercicios, las técnicas, el cuerpo que tienen, lo guapos que parecen, la vida tan maravillosa y perfecta que parecen llevar… Sí, lo sé y os entiendo, yo lo hago todos los días. Una de las putadas de Internet es que te permite stalckear –espiar- a diestro y siniestro sin que a nadie le importe realmente. Pero si a alguien le tine que importar y preocupar lo que hace es a ti. Déjame decirte, por si no te habías dado cuenta, de que lo que haces NO es sano y no va a ayudarte a que dejes de obsesionarte con el peso. Y no es sano no porque no porque espíes a la gente, sino porque al espiarla es inevitable que te compares después y que te deprimas por no estar como ellos. Está claro que tienes muy claro que tú no comes lo que comen ellos, que no te tomas lo que se toman ellos –o lo que se dejan de tomar- y que no entrenas como ellos. Entonces, ¿por qué no te entra de una vez en la cabeza QUE ES IMPOSIBLE QUE ESTÉS COMO ELLOS? Por eso, olvídalo. Tú eres tú y ellos juegan en otra liga. Aprende a compararte, pero solo con una persona: tú. Si quieres mirar fotos y comparar resultados, fotografíate y compárate con tu yo anterior. ¡Verás como así sí que te motivas!

 


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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