07 Abr 2016

No soy una princesa, ni pretendo serlo

A veces me miro en el espejo y me pregunto dónde estará esa señorita que todo el mundo espera que sea. Mi espalda no dice eso; mis bíceps, marcados y duros tampoco; mi abdomen definido y fuerte anuncia mucho ejercicio por detrás; y, por supuesto, mi culo bien duro y puesto en su sitio confirma que no soy una persona conformista. A veces me miro al espejo y pienso en todo lo que he perdido, pero todo lo que he ganado al mismo tiempo

Desde hace tiempo entendí que la vida no consiste en saber lo que quieres, sino en saber lo que no quieres.

Sí, se supone que una de las cosas que quieres ser, que necesitas ser en tu vida para poder lograrlo todo es ser una princesa. Una mujer débil, indefensa, sumisa, con la intención de, simplemente, hacer felices a los demás. Debes saber comportarte con delicadeza, debes saber andar como si flotases, debes entender que no se interrumpe, debes aprender a agachar la cabeza, a reír con dulzura, a amar con discreción, a no apasionarte y, mucho menos, debes no enfadarte y perder los nervios. La compostura es una cosa de señoritas, de princesas. Pues bien. Yo ya no soy una princesa pero tampoco quiero serlo.

Camille Leblanc ser princesa

Llevo años sintiéndome mejor conmigo misma, fuerte, decidida, exigente y segura con cada paso que doy. No soy una princesa, pero es que si de verdad serlo va a hacer que me sienta diferente, prefiero no serlo. Me gusta cómo soy, me gusta mirarme en el espejo y darme cuenta de que estoy fuerte, que puedo cargar con pesos que la mayoría de hombres no podrían pero que aún así van de duros.

No quiero ser princesa porque las princesas viven con miedo, con vergüenza, con pasión mesurada y reprimidas. Fingiendo ser personas que realmente no son. Me he cansado de ser la princesa de cuento, la que mucho sufre para acabar siendo feliz y comiendo perdiz. ¡Yo como pollo, joder!

No fui hecha para ser princesa, sino para ser una mujer.

Una de verdad. Una de esas que no se frena ante nada, que ha perdido esa supuesta delicadeza que te da la feminidad pero que ha ganado otras muchas cosas, entre ellas cicatrices por meterse en cada una de las batallas que le ha presentado la vida. Las princesas no se enfrentan a sus problemas. No. Se esperan a que aparezca su príncipe para resolverlo. Pero yo ya me he cansado de esperar a alguien, porque ser princesa implica pasarte mirando el reloj hasta que algún hombre te diga que sí y no, mi cuento ya no es así. Soy yo las que sale a buscar a ese hombre y la que le digo que sí, porque a mi me interesa, porque me va a acompañar, no a hacer de padre o niñera.

No soy una princesa porque no soy una mujer sencilla. ¡Y tampoco pretendo serlo!

En mi vida quiero correr riesgos, me apasionan las cosas difíciles y las personas enrevesadas y complicadas. No me quedo a medias nunca, lo doy todo o no lo doy. Porque no nací princesa, nací mujer. Y para más especificación Zorra y Crossfitter a la vez. Y el CrossFit, aunque no se quiera, te enseña a ser mujer, zorra y Crossfitter. Sí, porque aquí, la que no es princesa es Zorra. ¿Por qué? Porque no se someten, porque luchan y encuentran, porque lo dan todo en la vida –como en cada WOD- sin esperar nada a cambio, sabiendo que algún día verán los resultados de todo lo que han sembrado. Porque sí, las zorras Crossfitters lloramos, reímos, bailamos, nos ponemos serias y, por encima de todo, caemos al suelo un millón de veces, pero sin miedo. Sin miedo, porque sabemos que nos levantaremos, solas y por nuestra propia voluntad, solo cuando estemos preparadas.

No somos princesas, ni queremos serlo porque no buscamos impresionar a nadie, solo a nosotras mismas.

Sabemos que en esta vida impresionar y gustar a todo el mundo es complicado, por eso nos dejamos la piel para poder mirarnos al espejo y ver que ya no somos señoritas, sino mujeres, hechas, derechas y luchadoras. La sola idea de rodearnos de personas conformistas e idealistas nos hace temblar porque las zorras Crossfitters si lo damos, lo damos todo. No somos de medias tintas. Porque en cualquier ejercicio, quedarse a medias no es suficiente y puede costarte más de lo que te puedas jamás imaginar.

A las princesas no se las quiere, se las posee. Y a mi, o me quieres en todas mis facetas o no me quieres. Porque las medias tintas hace tiempo que dejaron de hacerme gracia, de interesarme. Ya no sirvo para que anden a mi lado 200 metros y se asusten o te aburran cuando aún quedan kilómetros por recorrer. Porque las distancias no me dan miedo, me entusiasman porque sé que están llenas de retos, de secretos y de batallas que sé que soy capaz de afrontar y superar. Quien no arriesga, no gana. Y de eso entiendo muy bien y mucho, de hecho. Y si hay un hombre en mi vida, espero que entienda que no soy princesa, que soy zorra y Crossfitter y que no necesito que me lleve en volandas. Espero que entienda que me arriesgo y que busco una persona igual, que me admire por cada cicatriz que llevo y por las que me quedan por conseguir porque yo lo admiraré y lo querré por eso. Porque ser princesa nunca fue lo mío y tener miedo tampoco.

Nací atrevida, no sencilla; nací libre, no oprimida; nací fuerte y entregada.

Por eso no me gustan los cuentos con finales felices, porque los finales no existen. Solo existen en la mente de las personas conformistas y oprimidas que aceptan lo que les viene impuesto. Y esas son las princesas, no las mujeres hechas y derechas. Yo no quiero dejar nunca de existir, no quiero limitarme y empezar a tener miedo y vivir con convencionalismos. Porque los convencionalismos me harían perder mi esencia, perder mi músculo, mi decisión, mi dedicación, mi pasión, mi motivación. Mi yo.

No quiero ser princesa porque ser princesa en esta vida está sobrevalorado. Yo quiero ser una Zorra Crossfitter.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

Comentarios

  1. Muchas chicas mejorarían su salud si siguieran tus consejos, además a quien les gustan las modelos flacuchas y huesudas, sólo piel y huesos….solo a los diseñadores, al resto de los hombres (por lo menos a mi) nos gustan chicas más guerreras, que quieran desafios que no sean unas meras sumisas….viva las crossfiteras, os adoro.

  2. Totalmente de acuerdo. Sencillamente genial. Ser princesa es ser aburrida. Adoro el Crossfit desde el primer día, con ataque de asma incluido. Desde entonces, me gusto más. Gracias por enseñarnos que no estamos equivocadas y que este es un buen camino. Saludos de una crossfitter novata

  3. Pues a mi me a encantado, yo no quiero a mi lado una princesa, quiero una mujer

  4. Saila Medina dice: septiembre 15, 2016 at 4:18 pm

    Me ha encantado!! Tengo 15 años y hago crossfit y de verdad me he sentido muy identificada con el artículo!❤️

  5. Menuda gilipollecez de artículo

    • Zorra Crossfitter dice: septiembre 15, 2016 at 10:06 am

      Querido Pepe,
      He de decirte que no me sorprende que el artículo no te haya servido de utilidad. ni eres Zorra ni, seguramente, Crossfitter. Sino, al menos conocerías la palabra RESPETO.

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