06 Ene 2016

Por qué entreno CrossFit

Nunca he sido una tía muy deportista, eso es algo que tengo que reconocer. Por unos pequeños problemillas de salud decidí ponerme las pilas y empezar a moverme del sofá. Os digo que en pleno invierno no tuvo ni puta gracia, el frío me hizo arrepentirme muchas veces de la decisión que tomé. Y no, no empecé directamente con el CrossFit. Como la mayoría de mis compañeros –SÍ, LA GRAN E INMENSA MAYORÍA-, todos hemos tenido nuestros pinitos en el gimnasio, ya sea en la parte de sala, en la de actividades o combinándolas. Yo era de las últimas, lo creáis o no, la Zumba tiene su aquel. Te mueves, sudas, te ríes de ti misma… algo similar al CrossFit solo que sin acabar con las manos como lijas, claro.

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El caso es que la mayoría de la gente me pregunta que por qué CrossFit y no otro deporte. Que si en CrossFit me voy a lesionar –sí mamá, esto es tuyo-, que si tengo las manos fatal –esto es más de mi esteticen-, que si estoy levantando mucho peso, que si cada día tengo una herida y un moretón nuevo, etc. Sí, yo lo sé y sé que os da rabia que me sienta orgullosa de todas esas heridas de guerra. Pero así soy desde que me metí en este mundo y entreno CrossFit. Y no, ya no me vale con cualquier otro deporte.

¿Por qué? Entreno CrossFit porque donde las ratas de gimnasio paran en el momento que empiezan a sufrir un poco, yo solo veo un nuevo reto. No me paro y en cambio me apetece más, más y mucho más. No importa el dolor. He llegado al punto de querer llorar del cansancio, de querer vomitar por culpa del mareo o de casi desmayarme porque he tenido un cortocircuito. Pero no me importa, porque donde tú fracasas, yo me levanto, sigo y la consigo.

Me ha demostrado que no tengo nada que ver con la persona que creía ser

Me he dado cuenta de que soy una persona jodidamente exigente. Por eso entreno CrossFit. Está claro que muchos compañeros son muy conformistas, pero la gran mayoría no somos así. Ya no, al menos. Hemos aprendido a no ponernos límites –objetivos sí, que quede claro-. Odiamos la rutina a la hora de entrenar. Eso de “Hoy bíceps y mañana cuádriceps” ya no tiene sentido. ¿Qué coño es eso de sólo ejercitar un grupo muscular? Si no vas a competir en culturismo, ¡¿qué más te dará!? Lo jodido es moverte entero, peses lo que peses, te falte el aire que falte o estés lo cansado que estés. Eso es lo realmente jodido.

Como decía me he cansado de conformarme. Hace un año creía que era una persona y ahora, me he dado cuenta de que soy completamente distinta a lo que creía ser. Ya no me conformo, ya no acato sin responder, porque sé que soy increíblemente fuerte y que los límites solo los tengo en la cabeza –sí, algún día me he propuesto dejarme la bollería industrial, lo juro-. Puedo superarme y lo hago todos los días, aunque sea en el Box pero eso hace que me entren ganas de hacerlo en mi día a día, por cada cosa que hago.

Me he hecho más fuerte que tú, en todos los aspectos

He aprendido que eso del dolor es relativo. Ahora un callo que revienta duele, pero no físicamente sino que te jode saber que vas a estar un tiempo sin tocar la barra. Duele un golpe en la espinilla pero te recompones, o uno con un balón medicinal en la nariz -esos de verdad dejan noqueado a cualquiera-. Lo que antes me dolía ahora ya no me duele tanto y cada vez me he hecho más tolerante a esa sensación de pérdida, y al mismo tiempo mucho más empática al dolor de los demás. Eso es lo que pasa cuando empiezas a ser parte de una comunidad. Pero sobre todo, es lo que pasa cuando empiezas a confiar en ti misma, por eso entreno CrossFit.

He descubierto un potencial que creía que no tenía, he encontrado rasgos de una persona que jamás creí que podría llegar a ser: valiente, decidida, arriesgada, competitiva y fuerte. Pero también ha sacado lo mejor de mi porque ahora sonrío y río más, ya no tengo miedo a que me hagan daño porque sé que más allá de ese dolor hay vida y que es tan solo una experiencia más; ahora quiero más y mejor. Ahora quiero o no quiero, ya no hay medias tintas. Me he dado cuenta que el humano es una máquina más pero nos hemos acostumbrado a usarla solo para levantarnos a buscar el mando de la TV o para caminar de una discoteca a otra borrachísimos. Y no, el cuerpo tiene mucho más potencial del que creemos.

La paciencia se ha convertido en una de mis nuevas virtudes -casi-

Se me ha olvidado lo que es proponerme algo y no conseguirlo, aunque sea paso a paso. Entreno CrossFit porque me hace ser más exigente conmigo misma, pero también me hace ser consciente de mis límites y me ha enseñado a ser paciente. Paciente porque 70kg no se levantan tan fácilmente como la gente se cree, porque un Toes To Bar no es tan fácil de conseguir como parece y porque, simplemente, hay que ser pacientes para conseguir lo que te propones.

Entreno CrossFit porque me hace sentirme bien, no solo ser más fuerte, ser una persona más cariñosa o alguien más decidido. No, entreno CrossFit porque me libera, porque no me esclaviza –aunque algunos digan que sí-, porque no me deja caer, o no al menos sola. Hacer deporte te hace liberar endorfinas y el CrossFit puede ayudarte a sentirte muy bien. Y a la larga más. Soy más feliz, estoy más contenta y soy mucho más receptiva a lo que pasa en mi vida.

Entreno CrossFit porque soy mejor que todos esos que se quejan de que tienen que hacer dieta, que están flojos, que se ponen siempre enfermos, etc. Todo eso desde el sofá de su casa. Soy mucho más fuerte no solo físicamente sino emocionalmente, porque me levanto cada día con ganas de esforzarme, de superarme, de sacar un nuevo lado de mi misma que antes no conocía.

Entreno CrossFit para convertirme en una persona mejor de lo que era, en una persona que me guste a mi más que a los demás.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

Comentarios

  1. Evita San dice: julio 17, 2016 at 1:59 am

    Y punto!!

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