05 Sep 2017

Putadas que te pasan al hacer deporte de alta intensidad y ser mujer

En realidad, no sé cuántas de vosotras os miráis mucho el cuerpo. Yo no voy a engañaros, me mola mirarme en el espejo. ¿A quién no? Es como si le preguntas a un grupo de niños que cuál de ellos no se come los mocos. Todos te dirán que no pero tú sabrás que todos lo hacen porque son cosas de niños. Pues bien, mirarse al espejo es cosa de Crossfitter porque todos sabemos que el deporte de alta intensidad nos ha beneficiado en muchos aspectos, sobre todo el físico y eso merece ser contemplado –aunque solo sea de vez en cuando-. Si lo hacéis para bien en plan “Mira qué culazo –o pechotes para ellos o abdominales para los afortunados- se me está quedando” o si lo hacéis para mal en plan “Mira qué lorzón estoy”, yo ya no me meto. Aunque si algún día hacéis eso delante de mi tened por seguro que os vais a llevar un mancuernazo.

deporte de alta intensidad

El caso es que, sea por lo que sea todos nos miramos en el espejo y, sin querer, nos inspeccionamos en él cada centímetro de piel. Me gustaría decir que la mayoría de veces es para ver si me ha salido un lunar nuevo, pero por lo general es para echarme un poco de flores por encima e hincharme el amor propio. No, no tengo abuela literalmente, ni nadie que me mire como yo miraría a un trozo de tarta de queso con arándanos, así que me toca hacerlo a mi. La putada de ser mujer y mirarte en el espejo es que cuando estás alabándote, de pronto, encuentras ese granito, ese algo que te jode la vida y te hace decir “¡Mierda!”. Y se te jodió el autopiropearte. Porque es así, nos guste más o menos a todas, nos han criado para que nos autoexijamos al 300% a nivel físico. ¿Qué pasa con esto? Pues que en vez de asumir y aceptar que somos humanas y que no pasa nada por tener imperfecciones, nos cagamos en nuestro árbol genealógico así como unas mil veces. Ida y vuelta siempre.

Y ahí llegamos, que aunque no lo parezca, hacer deporte de alto rendimiento mola por muchas cosas pero es una mierda por otras. Sí, vale, te pones fuerte y buenorrísima; mejoras a nivel anatómico y cardiovascular; y, por supuesto, a nivel mental hay un cambio brutal. Todo positivo hasta que va pasando el tiempo y tú, inocentemente te miras al espejo y empiezas a darte cuenta de que hay cosas que ya no molan tanto, porque claro, son pequeñas imperfecciones que quieres creer que no te importan pero que en el fondo, como cualquier otra mujer coqueta, te revienta la vida tener. Y os tengo que decir que cada día que pasa entiendo más y mejor a mi Coach cuando me dice “El ejercicio es saludable. El deporte no”. Así que creo que me puedo empezar a sentir orgullosa de mi misma porque si mi Coach me considera deportista, ¡es que soy deportista!

Las tres mayores putadas de ser mujer y hacer deporte de alta intensidad

Te quedas con las mismas tetas que una niña de 12 años

Vale, es verdad que esto no le pasa a todas las mujeres que hacen Crossfit y creo que ahí reside el quid de la cuestión, ¿por qué? Porque no sé vosotras, pero yo cada vez tengo menos tetas, eso sí, muy bien puestas y bonitas, pero cada vez más pequeñas. Y no es algo que me importe porque como bien dice mi querida Ale Simón, es mejor ser una chica de magia borrás: “nada por delante y todo por detrás”. Pero aún así, hay cosas que las novatas tienen que empezar a saber y entender cuando se meten en un deporte de alta intensidad. Tu problema, aunque quieras creer que sí, NUNCA va a ser que tu espalda se ponga grande porque conseguir eso cuesta MUCHO –y no solo tiempo, sino esfuerzo y ganas y no todas las mujeres son capaces de concederse eso-, pero sí que es verdad que la grasa de las tetas tiende a desaparecer bastante rápido. ¿Por qué? Pues porque el pecho femenino está hecho de grasa y como eso de perder grasa localizada NO EXISTE, pues acabas perdiendo de la zona que menos te interesa, claro. Por supuesto, trabajar el tren superior es esencial para ganar volumen muscular y no perder tanto pecho, o al menos en apariencia aunque está chungo el tema. Por eso, a mi cuando alguna novata me dice “Yo voy a hacer un WOD de cardio que no me gusta entrenar el tren superior que me pondré grande”, quiero arrancarle la melena. La gente no entiende que, UN CUERPO COMPENSADO, es mucho más bonito que un cuerpo esquelético. Aún así, para esto no hay secretos, es seguir entrenando, trabajar la masa muscular de la zona pectoral –con más press de banca y push ups- para compensar, llevar una alimentación equilibrada y rezar para que tu genética sea benevolente.

Las arañitas vasculares dicen “Hello”

Quizás soy la única en el mundo que se mira constantemente las piernas tan bonitas y lustrosas que se le están quedando con tanto Crossfit, pero sé que no. Y sé también que muchas rabiáis tanto como yo lo hago cuando me miro las piernas y me encuentro con una araña. La araña –para mi- es una minivariz que aunque no es nada que deba preocuparnos, está y a ti ya te hace comerte la cabeza. “¿Estoy reteniendo muchos líquidos?”, “¿Cómo me van a salir varices con todo el deporte que hago?”, “¿Estoy haciendo algo mal con la alimentación?”. La respuesta es “Deja de comerte la cabeza” porque las arañitas vasculares son más comunes de lo que crees. El problema principal por el que salen es la falta de oxigenación de la sanfre, por eso, la gente sedentaria –sobre todo las mujeres- tienen más probabilidades de tener varices que las que hacen deporte. Sin embargo, esto no es una garantía de que las Elite Zorritas no vayamos a tener varices, sobre todo porque practicamos un deporte de alta intensidad que implica resistencia, fuerza y muchos impactos.

Aunque los deporte de alta intensidad hacen que la oxigenación de la sangre sea mucho mayor porque reactiva el corazón y, por lo tanto, la circulación sanguínea, los impactos no son nada propicios para evitar la aparición de las arañitas. Esto se debe a que los impactos –véase en los Box Jumps, el running, etc- no favorecen nada al retorno venoso, por lo que la sangre se queda “estancada” y es cuando aparecen esos pequeños derrames vasculares, que son, básicamente las arañitas. Obviamente, a no ser que tengas una predisposición genética, estas arañitas no tienen por qué convertirse en varices como tal y acabar siendo dolorosas, pero lo mejor es que hables con un dermatólogo en el caso de que te preocupe un poco el tema y que veas las soluciones con él. Así que… ¡deja de creerte todo lo que sale por Internet!

La querida celulitis no desaparece      

Sí, así es. Está claro que hay muchas Crossfitter que no tienen un solo centímetro de piel con celulitis, pero al igual que con las arañas, esto nos suele pasar a la mayoría de las mujeres que practicamos deportes de alta intensidad. Y sí, es cierto que las deportistas de élite no tienen celulitis o no suelen tenerla, pero car, déjame recordarte que TÚ NO eres una de esas. Eres una mujer normal, con aspiraciones deportivas pero que ni vive del deporte ni se cuida al extremo de entrenar tres o cuatro veces al día y tampoco llevas una dieta ultraestricta para poder tener un rendimiento deportivo como una deportista consagrada. Ahí está la diferencia y la razón de por qué ellas no SUELEN tener celulitis y nosotras, por cuestiones del destino, sí la tenemos. Por supuesto, hay muchos tipos de celulitis, pero si hay algo con lo que te tienes que quedar es que, por lo general, las mujeres que hacen deporte tienen una celulitis odiada por todos, incluso los médicos –aunque creo que es un amor odio porque es lo que les hace de oro-: la celulitis compacta. Esta celulitis es esa que está ahí pero que es fija, es decir que no es esa que se va contoneando por tu cuerpo cada vez que te mueves. Esta celulitis es la que parece que se ha adherido a otros tejidos y está ahí, haciendo mella en nuestra autoestima y en nuestro monedero. La realidad es que, aunque es combatible, no desaparece nunca al 100%.

La aparición de celulitis es obvia, sobre todo en Elite Zorritas que cuidan su alimentación e incluyen grasas y carbos porque SON ESENCIALES EN UNA DIETA EQUILIBRADA. Obviamente, a menos ingesta de grasas y carbos, menos posibilidades de acumular grasas y menos posibilidades de que te salga celulitis. Tener celulitis no es malo, solo significa que tienes “gasolina” de la que disponer cuando hagas Crossfit. ¿Que no mola una mierda? Pues no, claro. Pero siento decirte que, si no quieres tener un 80% de probabilidades de tener celulitis, tienes que ir olvidándote de los deportes de alta intensidad y, claro, el Crossfit está entre ellos. Como con las arañas vasculares, el deporte de alta intensidad y con muchos impactos está bastante desaconsejado ya que a pesar de favorecer la eliminación de grasas, también hacen que los adipocitos –las células que almacenan las grasas-, con la intención de “portegernos” de impactos externos, almacenen más grasas. Lo molón de hacer deporte es que nosotras gastamos al mismo ritmo que almacenamos, pero aunque no lo queramos, es inevitable que, con tanto impactito, esta grasa se adhiera a otros tejidos y cree esa celulitis dura.

Por supuesto, la coctelera de hormonas que llevamos de mochila desde la adolescencia hasta la menopausia y factores como el estrés, ropa apretada o las horas que te pasas de pie –o sentada, da igual- afectan mucho, pero los deportes de alta intensidad que implican mucho impacto son favorecedores a que la celulitis se haga dura y, por lo tanto, sea una parte más de nosotras mismas. Todo esto sumado al hecho de que hacemos más deporte, que nuestros músculos están más definidos y que nuestra piel es mucho más tersa, hace que seamos carne de cañón para la celulitis, pero, ¡eh! Haceros a la idea de que ES NORMAL tenerla. Quien no la tiene es por tres razones: tiene pasta –y mucha- para someterse a los tratamientos que AYUDAN a su eliminación, juegan con lo que no deben –ya me entendéis…- o abusan del photoshop en cada foto.

A pesar de que dicho en alto –o en escrito- estas tres cosas pueden acojonar y echar para atrás a cualquiera, lo cierto es que yo me siento orgullosa de cada una de ellas. ¿Por qué? Porque me hacen ser quien soy y no por eso me tengo que querer menos. Cada cual tiene un cuerpo, una forma de recibir la herencia genética que le dejó su madre y, por supuesto, de lucir sus imperfecciones. Sé que al principio te asustarás, llorarás y te odiarás por tener que enfrentarte a estas tres simples cosas, pero te juro que algún día lo mirarás y te sentirás orgullosa de ello. Así que, si te estás planteando hacer algún deporte de alta intensidad, sea o no Crossfit, no dejes que estas tonterías te impidan intentarlo porque aunque te dé cosas malas, siempre te dará cosas mejores.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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