06 Mar 2017

Lo que te hace ser una Elite Zorrita DE VERDAD

Últimamente me han llegado comentarios por el hecho de que alguna que otra de vosotras no se siente Crossfitter solo por una razón: su físico. Estos último días he leído mails, mensajes directos y comentarios con muchos “Sé que no estoy a la altura de ser una Elite Zorrita porque no tengo un cuerpo de Crossfitter” o “Aún me queda mucho para ser Crossfitter… ¡aún no tengo el físico!”. Y no os voy a mentir: YO TAMPOCO lo tengo. En alguna que otra ocasión ya lo he dicho y me reitero: no creo que sea lo que esperáis ver cuando salga del armario. No tengo un Six Pack alucinante ni unas cuajas con las que caerse de culo. Esa es la verdad. No tengo unos brazacos al estilo Crossfitter y tampoco tengo un cuerpo parecido al de esas atletas a las que seguimos –y veneramos- por las redes sociales. ¡Ni por asomo, vamos!

Sin embargo, nunca me he sentido ni más ni menos Crossfitter por no tener ese tipo de cuerpo. Tal y como dijo Anabel Ávila en uno de sus vídeos, ser Crossfitter no es una definición física sino que es el adjetivo que define a las personas que practica Crossfit. Está claro que lo más lógico es que, haciendo Crossfit, tengas un cuerpo determinado pero no siempre es así, no vas a ser perfecta siempre. La constitución de cada uno es la de cada uno y sinceramente, aunque envidie a esas compañeras por sus patacas o sus abdominales, me siento orgullosa de mi físico, de lo que he conseguido siendo Crossfitter, pero sobre todo me siento orgullosa de ser Elite Zorrita aunque no tenga un físico que se pueda venerar.

Y claro, ahí nace la duda: si no tengo el físico de una Crossfitter, si no tengo su genética… ¿qué me queda? Pues te queda lo esencial, lo primordial, lo que de verdad importa: el lado emocional. Porque sí, así es el Crossfit te da un lado físico, pero no es el más importante. El Crossfit te da cosas insospechadas y esas son las que te hacen ser una Elite Zorrita DE VERDAD. Ser Crossfitter es más fácil de lo que nos creemos, basta con ir al Box, hacer las clases y pirarse. Pero ser una Elite Zorrita NO es tan fácil.

elite zorrita

Las características básicas que te hacen ser una Elite Zorrita

Tu esfuerzo

¿Recuerdas esa primera clase de halterofilia en la que tocaba Snatch? Dime, ¿cuánto has mejorado desde entonces? Estoy segura de que te has reído y te has puesto seria en medio segundo. Eso es porque sabes de lo que te estoy hablando. Como buena Crossfitter has demostrado algo básico en esta disciplina: no hay malos resultados, sino buenos aprendizajes. Mejorar no se consigue de hoy para mañana, no hay un cambio radical en el que de pronto vayas a conseguir levantar 60 kilos de Snatch sin haberte esforzado, sin haber sudado, sin haber llorado o sin haber dicho “¡¡¡¡A TOMAR POR CULO TODO, JODER!!!” Pero aquí estás, con cara de pánfila, con una media sonrisa y un “¿esta tía me espía o qué?” por la cabeza. Pero es que es así. ¿Cuántas chicas has visto ir y venir del Box? ¿Cuántas chicas se han dado por vencidas en menos de dos meses? ¿Cuántas quedáis de todas esas? El esfuerzo, el no desesperar y perseverar es lo que realmente hace de ti que seas o llegues a ser una Elite Zorrita. Porque esforzarse es saber lo que cuestan las cosas, lo importante que puede llegar a ser darlo todo por conseguir una décima parte de lo que querías lograr.

Sé que a veces, luchar por una idea, por un objetivo, por un sueño da miedo, asusta y puede desesperarte porque es muy complicado conseguirlo. Seguramente te encuentres con muchos obstáculos de por medio y eso, además de asustarte y hacerte replantearte las cosas, hará que quieras abandonar. Nos ha pasado a todos, sobre todo a mi, te lo prometo. Pero el Crossfit te enseña a parar, a sentarte a valorar las opciones y siempre a mirar hacia delante. Porque ser una Elite Zorrita implica saber dónde está tu límite y hacer lo posible para que eso no te pare, ¿o cuándo estás frente a un WOD con muchas dominadas y no te salen las Butterfly te niegas a hacerlo? No, miras la barra desde abajo, cierras los ojos, respiras y saltas para empezar a entrenar bien, de forma eficiente y con confianza. Porque eso es esfuerzo, son ganas de superación y, por supuesto, es algo que no solo define a un Elite Zorrita, sino que define a muchos deportistas, tanto Crossfitter como no, pero que es una realidad en su día a día.

Tu buen rollo

No voy a decirte que solo el Crossfit te haga ser mejor persona, pero sí que es una de las propiedades del deporte. Al entrenar, no puedes evitar producir adrenalina y luego endorfinas, serotonina y dopamina. La primera te hará estar a full todo el rato y las otras te harán tener esa sensación de satisfacción, bienestar y buen rollo. ¿Quién no quiere acercarse a una persona con muy buen rollo encima? Yo no lo dudo. La verdad es que desde que estoy en Crossfit he aprendido a diferenciar las cosas y a ver las cosas desde una perspectiva muy diferente. Y no es que no quiera a mi familia no Crossfitter, sino que es diferente. Con la gente del Box el rollo, el ambiente, la familiaridad es diferente que con los amigos de siempre, al menos en mi caso. no es porque sea mejor, peor, más divertido o no, es sencillamente que hay un lazo de unión mucho más potente, más irrompible. Supongo que el saber que has sufrido, llorado, berreado, pataleado, sonreído y gritado de satisfacción con tus compañeros de Box hace que te sientas más como en casa.

Por eso, ser una Elite Zorrita se consigue a través del buen rollo, con la sonrisa esa que llevas, incluso en los malos días, incluso cuando el agobio puede contigo. Y si a eso le añades que vives en una motivación permanente, ¡¡qué más puedes pedir!! Porque sí, el deporte –y más concretamente el Crossfit- hace que vivas de una forma más positiva, más motivada porque, como ya te he dicho, el Crossfit te enseña a mirar hacia delante, a no darte por vencido con facilidad. Si no haces 20 dominadas de una, se hacen en cuatro, ¡y no pasa nada! La vida parece mucho más de color de rosa, aunque no lo sea exactamente.

El respeto

Ser una buena Elite Zorrita completa ya te he dicho que es muy complicado pero todas tenemos algo que muchas mujeres –en el deporte- no tienen: RESPETO. Porque a eso te educa el Crossfit: a saber que pase lo que pase, lo primero es la Comunidad, el respeto y el amor a tus compañeros. Está claro que en todas las familias –en este caso Box- se cuecen habas y que siempre hay malas hierbas con las que se podría vivir sin que estuviesen por ahí, pero aún así, aprendes a respetar a ese tipo de personas, aunque si son Come Reps y te hinchan las pelotas entiendo que los mandes a cagar. Además, no es solo eso, sino que llevamos el respeto y la comunidad a un nivel diferente. ¿Cuántas veces has ido al gimnasio, la piscina, una pista de patinaje y te has sentido observada constantemente por los hombres? No sé si es porque simplemente soy yo que he cambiado y madurado y por lo tanto eso ya no me importa en absoluto o es que, realmente, estos comportamientos no se dan en el Box. En ningún momento he oído, desde que practico Crossfit, un comentario machista, hacia mi o hacia alguna compañera. Al fin y al cabo, somos todos iguales en el Box: cada uno se encarga de si mismo y de su material. Si no puedes, pides ayuda pero nadie va a estar a tu lado, esperando y/o babeando a que decidas si puedes tú sola o no. De hecho, tú también estás en la obligación de ayudar a recoger todo el material, el cual, aunque no lo hayas usado tú directamente, ha sido usado por un compañero, por lo que también debes ayudar a recogerlo. Ley del Box. Por supuesto, a nosotras nos educan bajo estos parámetros pero a ellos también. Nadie en el Box es más fuerte que nadie, nadie va por encima de nadie y, mucho menos, nadie es mejor que nadie. Puede joderte más o menos el RM de un compañero porque tú llevas tiempo intentándolo, sin embargo SIEMPRE va por delante tu sentido de la comunidad y el respeto, porque una buena Elite Zorrita de verdad es compañera antes que individuo.

Por supuesto, el respeto también se centra en el hecho de que no juzgas ni juzgarás a los demás –aunque admito que esto no se aplica ni al 15% de las chicas que van al Box, supongo porque en el instinto de la mujer va rajar de las otras-. No importa su apariencia física, no importa si va mejor o peor combinada, no importa si hace peor o mejor los ejercicios que tú: a los compañeros no se les debe juzgar por lo que parece que son. Obviamente, estás en familia y es importante que trabajes para mejorar y hacer crecer esa familia, por lo que es importante el respeto y la confianza. Lo que te hace ser una Elite Zorrita es esa capacidad de ser competitiva pero a la vez respetuosa en el caso de que a algún compañero se le dé mal algo, le suceda algo o no tenga el mejor aspecto del mundo.

Tu valía

Si hay algo que me da mucho rabia cuando hablo con gente del deporte que practico, es que por lo general, siempre hacen algún tipo de referencia a mi cuerpo, mi físico o mi forma de ser/vestir y no en sus versiones positivas. Es gracioso porque puedes comprobar hasta qué punto puede llegar la estupidez humana porque, al contrario, si un hombre dice que hace Crossfit, lo primero que se dice es que es un tiarro con dos pares de cojones. Sin embargo, ser una Elite Zorrita te hace tan tiarra y con dos pares de ovarios igual que un hombre, te lo prometo. Da igual el físico que tengas, si pesas más o menos, si tienes más estrías o menos o más celulitis o menos que abdominales. No, eso no importa porque lo que de verdad importa es saber que eres valiente. Eres valiente porque a cualquiera que le digas Crossfit dice “Joder, es que eso es para tochos”, así que siéntete orgullosa porque en ningún momento, esa definición te asustó –o no al menos del todo-. Hace falta mucho más que ganas por tener un cuerpo de 10, hay que tener ovarios a coger una barra olímpica, cargarla con 40 kilos más y atreverte a hacer un Snatch o, con “tu edad” ponerte a aprender a hacer el pino y andar mientras lo haces para poder hacer Handstand Walk en un simple WOD. Y hay que ser valiente para asumir que tienes muchos puntos débiles pero que quieres superarte porque no todo el mundo es capaz de ver sus debilidades y asumirlas. De hecho, casi nadie es capaz de reconocer sus errores, enfrentarlos y decidir cambiarlos. Por lo general, la gente se esconde detrás de un enfado cuando se le habla de sus defectos, de sus puntos débiles. Sin embargo, ser una Elite Zorrita implica haber tenido que luchar previamente contigo, con tu cuerpo y con tu cabeza –por supuesto- para poder llegar donde estás porque, ¿os creéis que es fácil sentir que eres un bicho raro cuando quedas con tus amigas? ¿Creéis que es fácil ir por la calle y que te miren y te juzguen por tus bíceps o tu cuerpo en general? No, no lo es. Pero para nosotras empieza a serlo porque venimos de momentos tensos con nosotras mismas, de encontronazos, de peleas, de “Quiero más y no puedo”, de una lucha interna que muy pocas mujeres conocen –o al menos conocen de verdad y no de boquilla-.

Hay muchas más virtudes que te hacen ser una Elite Zorrita de verdad, eso lo sé. Sin embargo, creo que estas son las más importantes, las que nunca debes olvidar Zorrita. Porque el físico es lo de menos, eso deberías saberlo ya. Tener un mejor o peor estado físico no te hace mejor o peor persona, sino, ¿qué seríamos comparadas con las modelos de la Vogue y revistas así? Seríamos escoria sacada del infierno, supongo. Por eso, es importante que recuerdes que el físico NO te hace alguien, SOLO TUS VALORES LO CONSIGUEN.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

Comentarios

  1. Porque hace sacar todo el potencial que tenemos como mujeres y como zorritas crossfiteras!!

  2. No lo has podido expresar mejor. Crossfitter desde hace 2 meses y ya siento las mariposillas en el estomago sabiendo que en 3 horitas estaré en el box. Tengo 45 años y no busco físico de crossfitter pero si la adrenalina y la superación día a día. Estoy encantada!!

    Felicidades por tu blog

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

19 + ocho =