06 Ago 2017

Lo peor de ser Zorranbrokn

No me preguntéis por qué, pero a veces me acojono y no es broma. Me asusta –aunque creo que más bien me abruma- el hecho de ver que, sin tener ni puta idea de lo que estaba haciendo al principio, somos muchos los que hoy formamos esta pedazo de familia. Si regresase al pasado y me lo contase a mi misma, creo que me partiría el culo en mi cara –la de mi yo futuro- y me llamaría loca. Os soy sincera cuando os digo que todo esto empezó casi como una broma, un experimento y/o una forma de aprender un poco más de mi trabajo. Pero se ha ido haciendo real y hay cosas sencillísimas que se han convertido en lo peor de ser Zorranbrokn.

Por supuesto, ser Zorranbrokn es complicado y más ahora. Antes era todo como mucho más “Oye, pues me apetece hacer esto. Venga lo hago”. Ahora me toca darle mil vueltas a las cosas, pensar si a este colectivo le joderá, si habrá alguna mujer que se sienta mal por lo que digo, si habrá algún tipo retrasado que ataque a otro… Aunque no os voy a engañar que al final paso de todas esas vueltas y sigo publicando lo que –más o menos- me da la gana –y me dejan, porque entre mi abogado y mi manager voy un poco limitada-.

Pero no, aunque os creáis que eso es lo más duro de ser Zorranbrokn es lo más sencillo. Mucha gente, en las distintas redes sociales, me pregunta cómo se me pueden ocurrir las cosas que digo. La respuesta siempre es la misma “No tengo ni puta idea”. Creo que es porque simplemente siempre he tenido una mente que va a 260km/h y no para de idear y maquinar pequeños planes mezquinos. Y, un día a esos pequeños planes mezquinos les di forma de comentarios con un humor un tanto ácido –aunque yo sigo diciendo que es bastante negro, pero decid lo que queráis- y mezclarlos con el Crossfit. Y, entonces, por alguna extraña razón, cuando veo algo, me cuentan algo, me río de algo, en mi cabeza suena un “tin” igual que cuando acaba el micro y saco un post de Facebook, de Instagram, de Twitter o incluso un artículo del Blog como los que veis. Y hasta ahí llega mi versión.

Lo peor de ser Zorranbrokn

El caso es que –y volviendo a lo importante que es de lo que va este artículo-, todo esto ha hecho que las cosas tomen un ritmo bastante sorprendente para mi y vertiginoso en muchas ocasiones. Os digo de verdad que no me veo como una influencer, o no al menos al uso. Nunca ha sido para nada mi principal objetivo. De hecho, sigue sin ser algo que me apetezca hacer a no ser que tenga un sentido real para esta comunidad –más allá de sacarme cuatro duros y hacer publicidad de tropecientas marcas, me refiero yo-. Creo que si hay algo de lo que me puedo sentir orgullosa es que –todavía- no he perdido el norte y sigo siendo la misma que empezó toda esta historia, aunque sea con otro nombre. Pero el hecho de que todo esto se haya ido haciendo tan grande, ha hecho que mi trabajo se convierta en algo que amo y odio a partes iguales.

Sé que os puede sonar raro, os puede sonar a locurón creer que esto no es fácil porque seguro que estáis todos convencidos de que estoy montada en el dólar. Pero no es así, aunque a mi también me gustaría que fuese real, la verdad. Y, como ya expliqué en una entrevista para Crossway, no es algo que me preocupe realmente porque el dinero viene y va, pero como todos, vivimos obligados a razonar en euros en vez de sentimientos. Eso es, supongo, lo peor que nos puede pasar a todos, sobre todo a esos que tenemos un sueño que queremos transmitir.

Las cuatro cosas que son lo peor de ser Zorranbrokn

No poder abrazar a la gente que se ha convertido en mi nueva familia

Las cosas con este proyecto nunca se me han antojado fáciles. Me he visto sola y perdida en más de una ocasión, pero he de decir que desde hace unos meses aquí esto ha ido cambiando poco a poco y he ido conociendo a personas maravillosas, que sin conocerme de nada, han estado ahí en los días malos y en los peores. Cualquiera puede estar en los buenos momentos y el hecho de que haya gente que, sin conocerme en absoluto, me haya ayudado cuando las fuerzas me faltaban, para mi ha sido algo que ha marcado un punto de inflexión en mi vida, a título personal.

Esas personas me han cogido el teléfono a horas intempestivas de la madrugada, me han animado a no soltar lo que tanto me ha costado crear cuando quería tirarlo todo por la borda, han creído –y creen- en mi sin saber a ciencia cierta si tengo un trastorno de personalidad múltiple o no y, sobre todo, me han demostrado todo su cariño a pesar de no haberles dado nada. Y lo peor es que los he tenido que ver en algún evento, como en los Regionals, a todos ellos y he tenido que pasar de largo, manteniendo la compostura pero muriendo en vida. Manteniendo la compostura porque mis amigos no sabían que yo soy yo y ellos tampoco me podían ver.

Ir a competiciones y verlos dar lo más bonito que tienen, verlos luchar y demostrar de lo que son capaces y no poder apoyarlos o abrazarlos, es una experiencia que nunca imaginé que me costaría tanto. Quizás porque nunca me imaginé que conectaría con personas de este modo o, simplemente, porque nunca me tomé esto realmente en serio. El caso es que, a día de hoy, esto es algo que me va doliendo cada día un poquitín más. Sobre todo porque cada día, ese grupo de personas se hace más grande y más fuerte. Personas que me demuestran calor, cariño y amistad sin saber si soy una psicópata o no.

Vivir con miedo

Sé que hay muchos perfiles anónimos por el mundo, personas que no dan la cara y que, más o menos, llevan el mismo rollito que yo. Y es de alabar que nunca hayan querido acabar con todo y tirarlo todo por la borda por miedo a que un gilipollas quiera ganar unos pocos seguidores más. He de decir que yo sí lo he sentido, de hecho lo sigo sintiendo, casi todos los días desde que Zorranbrokn se empezó a hacer grande, sobre todo desde el momento en el que el instagram de esta Elite Zorrita nació. Desde entonces, el miedo es mucho más latente porque ya no solo se me puede llegar a relacionar por mi forma de expresarse sino por mi físico, aunque sí, soy cuidadosa a rabiar con el tema, pero aun así, sé que hay mucha gente que no tiene ni valores ni remordimiento como para no crecer a costa de los sueños de otra persona. Y eso, aunque es más triste que aterrador, es algo que me ha paralizado en muchas ocasiones, más de las que me gustaría.

Sí, sé que La Zorra tiene ese misterio y ese gancho que nos encanta a todos porque, es más divertido jugar al pilla-pilla que saber quién hay detrás de todo esto. Pero os aseguro que como persona es algo bastante más jodido de lo que imaginé al principio. Siempre tengo que andar con mil ojos, preocupándome por lo que hago, por lo que digo, por cómo soy o no, por si mis acciones personales van a tener repercusión –en algún momento- en todo esto. Vivir con miedo creo que es lo peor de ser Zorranbrokn porque realmente eso me limita mucho a la hora de poder hacer cosas, de poder pensar en hacer las cosas a lo grande y pensando en la comunidad. Además de ser lo peor, es incómodo. MUY incómodo.

No poder hacerlo mejor

Por supuesto, a todos estos problemas se le suma empezar un proyecto sin un puto duro. Aunque supongo que todo el mundo que apuesta por su empresa, empieza más o menos igual, os tengo que decir que esto es lo puto peor de ser Zorranbrokn. En el fondo es más por una simple autoexigencia mía, algo más o menos infundado pero con varios toques de realidad. La puta mierda de ser anónima me limita muchísimo. No sé cuántos de vosotros habéis visto que Zorranbrokn ya es una marca registrada y que Zorranbroken –sí, con e, mi abogado se entera de lo que quiere, es medio rubia también, perdonadle-, también es una sociedad limitada y hacer esto os puedo asegurar que no ha sido en absoluto fácil. Estar metida en el anonimato ha hecho MUY difícil no solo el tema de la tramitación, sino todo lo relacionado con el tema de la financiación. De verdad que ha sido de locos.

Además, a esto se le añade el hecho de no tener un súper trabajo –como ya dije en la entrevista con crossway-, por lo que mi financiación es muy limitada y eso me lleva a entrar en un bucle de muerte y destrucción. Me da rabia porque aunque veo a esta comunidad crecer día a día, se me hace muy duro no poder darle más de lo que soy capaz. Hay mucha gente que sé que lo que más le gusta de mi es poder interactuar conmigo y es jodido saber que tú también quieres hacerlo pero no tienes tiempo para ello. Al final, es una pescadilla –y pesadilla- que se muerde la cola y que hace que este trabajo se haga mucho más duro de lo que parece por fuera.

Conciliarme con Zorranbrokn y el trabajo

No voy a decir que es lo peor de ser Zorranbrokn porque creo que para mi ha sido un aprendizaje total que esto pasase, pero es cierto que, al tener que conciliar La Zorra, mi trabajo y mi vida social he perdido muchas cosas por el camino. La mayoría amigos No Crossfitter. ¿Me duele? No voy a decir que no porque sería mentir, pero tampoco voy a decir que sí porque, en la mayoría de las ocasiones, ha sido como quitarme una losa de encima. Una vez ya expliqué que el Crossfit me salvó la vida y supongo que uno de los sentidos en el que lo hizo fue así: ayudándome a sacudirme a personas de encima con las que yo creía que tenía algo que ver pero que, realmente, no era así. Me da igual si han sido No Crossfitter o Crossfitter, pero gracias a todo esto he aprendido que las personas que están de forma incondicional, siempre, por y para todo son las que valen de verdad, esas por las que te tienes que esforzar. Sé que mucha gente esto lo considera un juego y que, los likes al final son solo eso, likes sin más. Pero para mi es algo más. Es gente unida, es tiempo dedicado y es paciencia, y eso es lo que le da realmente valor a mi trabajo como Zorra. He perdido a gente por el camino por eso: por no entender esto, por no entender mi pasión por este deporte, por no entender que yo he empezado a ser yo. No he cambiado en realidad, simplemente he empezado a saber quién soy y a mostrarme tal cual soy, guste más o menos. Sé que voy a seguir perdiendo personas por el camino y eso va a hacer difícil que yo siga centrada, pero al mismo tiempo, sé que voy a ganar a muchas otras personas que me entenderán mejor y que serán la familia que tanto he ido buscando.

Por supuesto, el tema del trabajo es muy complicado. Por un lado, es imprescindible, por otro luchar por el sueño de otro dejando el mío de lado es como ir matándome en vida. Pero claro, sin trabajo no hay dinero y sin dinero no hay Zorranbrokn, así que sí, esto puede ser uno de las peores cosas de ser Zorranbrokn. Sin embargo, este proyecto también me ha hecho ver que yo no he sido nunca yo a nivel profesional. Supongo que hay gente que se da cuenta pronto –o relativamente- y puede cambiar el rumbo de su vida a tiempo de suicidarse en vida y yo creo que he tenido esta suerte. Y no porque quiera dedicarme a ser La Zorra o la Zorrinfluencer o alguna mierda así. Ser Zorranbrokn me apasiona y es algo que espero no tener que dejar de hacer nunca pero me he dado cuenta de que mi camino profesional tiene un rumbo completamente distinto al que yo pensé siempre. Y conciliarlo –ahora- con una vida social y con este proyecto, ¡no es fácil! Pero sé que con el apoyo de las personas adecuadas, todo es posible y si algo he aprendido de mi gracias al Crossfit es lo obstinada que puedo llegar a ser.

Ser Zorranbrokn es algo que muchos de vosotros no podéis acabar de entender. Solo recordad esto que os voy a decir ahora: no todo lo que veis en las redes sociales es real. Y Zorranbrokn, a pesar de transmitir una esencia real de los pensamientos de muchas personas, tiene muchas más implicaciones para la persona que está detrás de todo esto. Pero si os soy sincera, lo peor de ser Zorranbrokn está siendo quereros de forma incondicional y no poder conoceros a todos.

 


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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