07 Nov 2018

Carta a los nutricionistas de Crossfit

Siempre ando dándole las gracias a este, a aquel, a mi compañera la novata, a mi Coach, a mis compañeros de Box, etc, pero lo cierto es que se me olvida decirle a él lo que pienso muchas veces. Sí, ese él es mi nutricionista. Porque aunque no lo parezca –y quizás no lleve tanto tiempo como me gustaría trabajando con él-, es una piedra angular en mi crecimiento como Crossfitter, pero también como persona. Porque no solo me ha hecho perder o ganar peso en X períodos de mi vida, sino que ha estado ahí en más ocasiones de las que debería. Porque me ha enseñado a comer, pero sobre todo a apreciar la comida y a no seguir creyendo que es una trampa mortal para mi cuerpo y mi mente, sino que yo soy realmente la trampa. Porque me ha apoyado en más aspectos de los que él sabe –aunque siempre desde un punto de vista nutricional- y me ha ayudado a tumbar muchos mitos sobre la comida, mi cuerpo, el rendimiento y lo que es ser saludable. Porque los nutricionistas también se merecen un GRAN GRACIAS.

Gracias por abrirnos una nueva puerta hacia el amor propio

Creo que mucha gente que ha ido a un nutricionista en su vida, sabe que no solo están para decirnos qué comer, sino para enseñarnos a amar la comida y a tener una relación mucho más saludable con ella. Lo cierto es que hay muchos nutricionistas que no hacen esto, pero por suerte hay muchos otros que sí lo hacen y es gracias a ellos que podemos decir que el mundo se va un poco menos a la mierda. Con tanto instagrammer, realfooder, fitinfluencer y su puta madre, se nos             ha ido todo de las manos–al menos yo lo veo así- y nos hemos acabado creyendo que por echarle harina de avena con sabor a purpurina, las cosas ya no engordan. Gracias a los nutricionistas que se preocupan en hacernos ver que eso no es así y que nos han enseñado a amar la comida por lo que es: el combustible que necesitamos para vivir.

Porque, lo creas o no, entender esto, te ha ayudado a relacionarte mejor con la comida. Seguramente ya no te obsesiones tanto con el peso o con las calorías que comes, ni hagas eso de “Me paso la alimentación por el forro de los cojones, porque total, ya hago Crossfit”, porque sabes que cuidar tu alimentación no es una cuestión física o estética, sino de amor propio. De darle amor a tu cuerpo, para que esté más fuerte, más sano y sea mucho más eficiente. Porque cuando amas a tu cuerpo, tu cabeza encuentra el equilibrio y tú, en general, estás mucho más feliz. Que sí, que un dulce también te alegra la vida, pero ahí está: te la alegra. Ya no dependes de ese dulce para sentirte pleno, ni te sientes vacío por no comértelo porque sabes que, llevarte bien con la dieta –la alimentación en general-, es solo una forma de llevarte mejor contigo misma.

nutricionistas

Gracias por acabar con tantos mitos

El tema de lo fit es aplicable a todo lo que nos imaginamos: detox, orgánico, verde, light… TODO. Así que gracias, nutricionistas, no solo por ayudarnos a amar nuestro cuerpo, sino también a acabar con los mitos que nos venden las empresas y su publicidad con verdades a medias. Porque, aunque parece que solo se os escucha ahora, lo cierto es que lleváis MUCHOS años ayudando a gente a destruir mitos sobre la alimentación, la dietética y la nutrición que, aunque muchas veces nos pasemos un pelín por el forrillo, siempre tenemos en cuenta.

¡Y no solo eso! Gracias por hacernos ver que no hace falta hacer dietas, sino que con alimentarse bien es más que suficiente para que el cuerpo cambie, reaccione y mejore de forma instintiva y natural. Por supuesto, creo que todos los nutricionistas –o la gran mayoría-, trabajan para hacer que sus clientes aprendan a comer, que sepan diferenciar lo real de lo que parece real y, sobre todo, que sean ellos mismos los que acaben derrocando sus propios mitos internos.

Gracias por hacer más veces de psicólogos que de nutricionitsas

No sé si soy la única loca o la única que tiene un nutri tan cojonudo –los que están con él, me entenderán- pero desde que estoy con Miguel, he entendido que el trabajo de un verdadero dietista-nutricionista va mucho más allá de lo que se ve. Porque, además de hacer cálculos y de contar macros y micros y romperse la cabeza por hacer que entendamos las cosas y acabemos con los topicazos que tenemos ultrainteriorizados en la cabeza, han hecho de verdaderos terapeutas durante este proceso. Sí, porque te han escuchado contarles tu vida, entre ella tus gustos y tu obsesión por X alimento. Pero también han escuchado tus temores, te han visto en tus peores momentos, te han apoyado para que afrontes las cosas y te han ayudado a hacerlo, empujándote y dándote un sitio seguro en tu alimentación.

Gracias por hacer que este camino valga la pena y no por limitaros a pasar consulta, porque un profesional no se cuantifica en lo que sabe o cómo lo hace –que también, ojo-, sino en su calidad humano. Porque sí, la gran mayoría de nutricionistas nos aman aunque también nos mandarían a freír espárragos. Gracias por hacernos ver que todas las dudas con las que llegábamos no eran más que miedos y, sobre todo, GRACIAS un millón de veces por ayudarnos a enfrentarlos porque, yo no sé el resto, pero sé que sola no lo hubiese conseguido.

Gracias por aguantar cuerdos en este puto camino de locos

Estoy segurísima de que para la mayoría de nutricionistas, trabajas con Crossfitter no ha sido un camino de rosas, mucho menos si entre ellas habían Elite Zorritas –como yo- con sus eternas contradicciones de “Quiero hacer gimnásticos y volar, pero no quiero perder fuerza en Halterofilia” o “Quiero que se me noten los abs a saco pero en breve me llegan RMs de fuerza y claro, tengo que estar a tope” o PEOR “Quiero abs pero NO QUIERO dejar de comer porque AMO la comida”. Sí, ahí me he visto yo y ahí ha estado mi nutri más de un trillón de veces. Porque sí, nos habéis hecho ver que la alimentación es una forma de cuidar nuestro cuerpo y cabeza pero oye, que no sea todo estético no quiere decir que no nos mole vernos más marcaditos, ¿no? ¡Pues eso! Así que, gracias por tener más paciencia que un santo cuando se nos iba la olla y pedíamos cosas completamente incompatibles como si hubiese una varita mágica con la que poder hacer “Listo: fuerte, tocho y rajadito”.

Pero también, gracias por aguantar cada pregunta absurda que os hemos hecho desde que empezamos a crecer con vosotros, nutricionistas. Porque aunque no lo digáis en voz alta, lo hago yo: ¡a veces nos meteríais la cabeza en la taza del váter y nos ahogaríais por ser tan mendrugos! Porque sí, más de uno de aquí tendría que pasar un test de “Hola, soy rubia, ¿sierto?” pero aún así, respiráis hondo y contestáis a nuestras dudas –a las que ya habéis respondido mil veces- o nos repetís por decimoquinta vez una cosa o nos aguantáis mientras lloriqueamos y os decimos “Es que el día tal comí mal y seguro que he cogido mil kilos de grasa”. Gracias por reíros de eso, nutricionistas, pero sobre todo por hacernos reír a nosotras.

Gracias por hacerme ver lo que es realmente la feminidad

Gracias a esos nutricionistas que, en algún momento de su carrera, han ayudado a una mujer, haga Crossfit o no. Porque, aunque no queramos reconocerlo, TODAS estamos sometidas al mismo yugo, a los mismos estereotipos, estándares y muchas queremos rebelarnos pero nos da miedo. Gracias a esos nutricionistas que nos han hecho afrontarlo y nos han acompañado en el camino a ver las cosas de una forma distinta. Gracias por hacernos entender que el número de la báscula, el número de la talla de pantalón, el número de busto, copa o cintura NO es una identificación y no tiene más valor ni representación que el que nosotras le queramos dar.

Gracias por hacernos ver que el hecho de tener una cintura de avispa, unos pechos con una talla determinada, un culo gigantesco y salir siempre en las fotos poniendo morritos no nos hace más femeninas. Gracias por hacernos entender que la feminidad no dista en absoluto de la masculinidad, porque las mujeres podemos estar fuertes, tener mucha masa muscular, poca grasa, pero no ser “la típica de gimnasio” y no tener por qué ser delicadas físicamente. Gracias a esos nutricionistas que nos han sacado de la mierda en alguna ocasión. Gracias a esos nutricionistas que nos han hecho entender que dejar de comer no es la solución a lo que sentimos, lo que no nos hace sentir “reales” o lo que nos hace sentir fuera de lugar.

Gracias, nutricionistas, por ayudarnos a liberar presiones

Porque, en el fondo, para todos, la estética es una losa que nos aplasta, nos oprime y nos quita mucha energía, vitalidad, paz y alegría. Y se nos ha olvidado que la salud va por delante de todo y que la alimentación puede ser nuestra aliada o nuestro mayor enemigo. Gracias a esos nutricionistas que comparten sus conocimientos y nos empoderan a todos, podemos ser un poco más conscientes del daño que estamos haciéndonos física y emocionalmente olvidándonos de comer sano y dejándonos sobremedicar solo por las ganas de comer lo que nos de la gana, aunque nuestro cuerpo lo rechace.

Gracias a los nutricionistas que se comprometen con cada paciente y que dicen aquello de “Si la dieta te supone una presión más, ¡mándame a la mierda! Ya volveremos a trabajar cuando estés realmente preparada/o”. Porque saber que esto no es algo obligatorio, sino algo voluntario nos hace entender un poco mejor y de forma más profunda las cosas: esto no va de quién se ve mejor, es más bonita o quién está más fuerte. La vida no es eso, la vida consiste en encontrar el equilibrio, para estar tranquilos con el camino que decidimos y, sobre todo, encontrar la alegría y la paz de querer vivir la vida, con todo lo que conlleva, pero sin egos, sin culpas, con menos presiones y afrontando los miedos.

Gracias por estar ahí siempre, para todo y más


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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