11 Jul 2018

Carta abierta a los compañeros y hombres Crossfitter

Siempre he creído que un abrazo o un beso dice mucho más que las palabras, pero a veces, también es jodidamente bonito recibirlas, escucharlas y deleitarse con ellas. Soy de las que piensan que las cosas no se dicen, se demuestran y la verdad es que desde que hago Crossfit cada vez lo tengo más claro. Y no solo porque me he visto en la obligación no solo de decirme lo fuerte y decidida que soy, sino que me he tenido que demostrar, día tras día, que realmente soy así. Y sé que muchas Elite Zorritas también lo han hecho y se sienten orgullosas por eso, porque han dejado de leer mensajes motivacionales y de creérselos simplemente porque sí, a verse realmente reflejadas en ellos y a sentirse libres de decir “Eso no solo lo pienso, ¡sé que puedo con toda la mierda que me echen encima!”. Y admito, que más allá de los sobrecitos de azúcar con alguna frase chachiguai, los hombres Crossfitter de mi Box me lo han demostrado también.

Porque, a pesar de que siempre me han dicho que soy fuerte, que puedo con todo, que soy una tía que vale más de lo que se cree… me han demostrado que ellos confían realmente en esas palabras que alguna vez me dijeron. Y no lo han hecho solo con abrazos y besos o con los ojos llenos de alegría cada vez que me han visto emocionarme en el Box, tampoco con su palmada en la espalda cuando me he frustrado por no conseguir lo que yo quiero, sino porque ellos, esos hombres Crossfitter que todas vemos a diario, han estado. Sencillamente. Sin más misterios. Y me han acompañado en un camino y un proceso que a veces se me ha hecho jodidamente duro por ver que soy menos, sin darme cuenta de que soy siempre un poco más de lo que fui ayer.

Gracias por respirar profundo en cada queja

Sé que puedo ser muy pesada con las quejas y siempre hay algo de lo que me voy a quejar. Aunque ame el Crossfit, odio muchas cosas de las que tengo que hacer y he de decir que jamás creí encontrar a tantos hombres con tanta paciencia como para soportarme hasta en mi mala hostia reglosa, porque sí y porque no también. Porque en cada enfado siempre habéis tenido una palabra de aliento, un algo que decir, que fuese absurdo y profundo a la vez porque, además de las Elite Zorritas que entrenan duro y saben lo que son las mierdas de ser mujer y amar el deporte de alto rendimiento, vosotros también habéis aprendido lo jodidamente frustrante que puede llegar a ser para mí el simple hecho de que no puedo hacer la plani al completo porque no tengo tanta facilidad para desarrollar músculo. Y siempre uno de esos hombres Crossfitter ha estado a mi lado para darme una palmada en la espalda o una patada en el culo y hacer que me mueva de la desidia.

Los días de mierda también habéis sido algo esencial para mi porque al contrario de lo que parece, me habéis hecho ver que eso de que los hombres huyen frente a los sentimientos femeninos, ¡es mentira! Porque cuando más os he necesitado, habéis sabido apoyarme y me habéis hecho darme cuenta de que no somos tan distintos, porque sentimos igual por el simple hecho de ser humanos. Aunque eso nos lo haya hecho entender el Box –porque nos ha hecho ver que mujeres y hombres no son tan diferentes-, me ha costado un poco poder extrapolarlo a la vida en general y aprender que los tabúes sociales son los que realmente nos atan de pies y manos y no nos dejan avanzar.

Hombres Crossfitter

Gracias por ayudarme a acabar con mitos

Sí, lo admito, con la boca chica pero lo admito: al principio de hacer Crossfit –y más veces de las que voy a admitir- he dudado de si quería tener el cuerpo que tengo a día de hoy por miedo a ponerme grande y a “parecer un tío”. Porque la gente nos infunde miedos y nosotros los hacemos propios, pero solo si queremos. Así que gracias, por estar ahí y por acogerme tan bien como lo hicisteis enseñándome que, a pesar de lo que dictamina la sociedad, las mujeres no debemos ser altas, delgadas y tetudas, sino que la belleza es algo relativo que solo está en los ojos de los que nos miran. Porque esos hombres Crossfitter que nos han hecho sentir verdaderas mujeres a las Elite Zorrita, nunca miraron nuestro físico, porque poco importaban las lorzas de más o de menos, sino el esfuerzo, la constancia y la dedicación que le hemos puesto a las cosas –principalmente al Crossfit, sí-.

Gracias, también, por haberme hecho entender que la feminidad no la marca la copa del sujetador o la talla de pantalón, tampoco unas piernacas más o menos desarrolladas. La marcamos nosotros porque la feminidad va por dentro y porque, un culo bien puesto hecho a base de sentadillas y pesos muertos, ¡siempre se mira con otros ojos! Porque con esos hombres Crossfitter no me ha hecho falta hacer notar que soy mujer porque ellos me han enseñado a ver que hay mucho más allá en las personas que simplemente el género sexual. Al final del día, somos todos lo mismo: personas que necesitan amor, entendimiento y sentirse bien consigo mismos. Y aunque yo también gruña como un reno celo imitándoos, sé que jamás vais a ponerme en duda, a mi ni a ninguna compañera.

Gracias por hacerme ver fortalezas donde siempre pensé que habían debilidades

Vale, esto es, quizás, de esas cosas que a todos los hombres Crossfitter les cuestan más por el simple hecho de que son más sencillos: si no se consigue, se trabaja hasta que salga. Nosotras, a veces no lo somos tanto porque los vemos a ellos, con esa facilidad para conseguir las cosas… que nos creemos débiles de verdad. Sin embargo, con ellos a mi lado, viendo y conociendo a tantas Elite Zorrita como lo hago a día de hoy, me he dado cuenta que esa “debilidad” de no tener la suficiente fuerza, ¡no existe! Lo único es que no estamos enfocando bien las cosas, porque no es una debilidad, sino una fortaleza el hecho de pensar y poder decirse “Esto lo saco fijo, aunque me cueste mil años, porque soy más que capaz de hacerlo”. Porque no es más fuerte el que más cosas consigue, sino el que más pelea por todas las cosas que quiere a sabiendas de que a él le van a costar más –sea por la razón que sea-.

Y así es como me hicisteis sentir y ver que ser mujer NO significa nada más que tener vagina y glándulas mamarias porque, apoyándome y dejándome avanzar a vuestro lado, he entendido que ser mujer solo me hace débil por una puta razón genética, pero no por eso soy menos capaz de hacer las cosas. Así que gracias por todos y cada uno de esos días a mi lado, hombres Crossfitter, en los que habéis estado bajo las anillas para evitar que me despeñe, a mi lado en la barra controlando el movimiento para evitar que me lesionara, por estar todos los días en los que me obcecaba ayudándome con la técnica –sí, repitiéndome las cosas 1000 veces y una más por si se me olvidara-, gracias por gritarme que no pare nunca porque la mejor sensación del día es acabar hecha un guiñapo pero feliz.

 

Gracias por no dejarme nunca desistir

He tenido la intención de abandonar más veces de las que quiero recordar y la verdad es que, ¡¡menos mal que estabais allí de apoyo moral!! Porque a veces, la opinión de la gente ha podido conmigo, sí; otras ha sido la mía propia; otras muchas el hecho de ver que la programación se me quedaba demasiado grande; y, por supuesto, he querido hacerlo todas esas veces que he entrenado sola. Y no digo sin los hombres Crossfitter como apoyo, digo sin mujeres que se atrevan a ser fuertes, pero no solo físicamente, sino también mentalmente. Gracias por no dejarme abandonar cuando decidí que me la sudaba hacer parte superior porque sé que un cuerpo compensado es lo que hace que sea bello. Gracias por no hacerme sentir miedo ninguna de las veces que habéis sido 20 y yo solo una. Gracias por animarme como si fuese uno más cuando estaba realmente en un campo de nabos. Gracias por no dejarme fracasar aunque tuviese mucho de hacerlo solo por ver lo fuertes que estáis. Gracias por correr a mi lado cuando me fallaban las fuerzas y las ganas sin que os importe una puta mierda el timer.

Pero muchas más gracias os debo, hombres Crossfitter, por hacerme ver que mi voz no es solo una voz, sino que es una voz que puede ayudar a muchas más mujeres de las que jamás creí. Gracias por hacerme ver que, aún a pesar de todo lo malo, siempre hay algo bueno porque no importan los juicios de valor que me hagan el resto siempre y cuando pueda ayudar al resto con mi ejemplo, tal y como vosotros habéis hecho con el vuestro. Porque sí, para mi, todos vosotros, esos que día a día me hacéis sentir en paz, en casa y tranquila sabiendo quién y qué soy, me habéis dado las mayores lecciones de mi vida. Con mi fuerza, mi esfuerzo, mi constancia, con mis debilidades, mis fortalezas, mis miedos pero sobre todo, conmigo. Porque veros siempre ha sido un reto constante para conmigo y un millón de batallas que di siempre por vencidas antes de empezar pero que, gracias a vosotros, comprendí que nada de eso es real porque la fuerza no se mide en ejercicios, sino en cuánto amor eres capaz de dar.

Gracias por hacerme sentir sencillamente bien conmigo misma


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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