22 Jun 2018

Las cosas que te están reventando el estómago y no lo sabes

No hace mucho ya os escribí un artículo sobre la flora intestinal que, a mi parecer, dejaba bastante claro por qué la gente, cada vez, tiene más problemas intestinales. Y ya no es solo que hayamos antepuesto un millón de cosas antes que nuestra salud, sino que, encima, tampoco le ponemos muchos remedios para evitar que este tipo de cosas vayan a más. Parece que el hecho de estarnos reventando el estómago ya no tiene nada de importante y, mucho menos, de necesario. Al fin y al cabo, ¿cómo lo va a ser si ya casi todo el mundo usa su estómago como un vertedero?

Porque sí, hablemos y digamos las cosas claras: con tanta comida rápida y prefabricada, ¿cuánto de lo que comes no es mierda? Nos han estado vendiendo que no pasa nada por comer de todo pero en poca cantidad, pero lo cierto es que ni en poca ni mucha cantidad eso es bueno, así que sí, te estás reventando el estómago, aunque no te descubra yo las Américas. Pero, te tengo que decir que sí, que todos los días haces cosas que están haciendo que tu intestino vaya a peor y que, a largo plazo –y si tienes un intestino muy sensiblón- esto te pase factura y acabe afectando a tu microbiota.

Porque sí, no hace falta comer un montón de cosas prefabricadas, refinadas, grasas saturadas, etc, para reventarte el estómago, solo hace falta hacer un poco el imbécil y se va todo por los aires. Pero, aún así, seguimos haciendo una serie de cosas que nos venden como muy saludables pero que, realmente, no lo son.

cosas que te están reventando el estómago

Las siete cosas que tienes que saber que te pueden estar reventando el estómago

Desayunar nada más levantarte

Como todo en tu cuerpo, tu estómago necesita un periodo de aclimatación desde el sueño al “Hola, ya estoy despierto y listo para funcionar”. Aunque es cierto que el intestino –como cualquier otro órgano- no deja nunca de funcionar, sí que ralentiza sus funciones. Esto lo hace el cuerpo en sí para gastar la mínima energía posible –calorías- mientras dormimos para poder asegurar nuestro descanso. Por eso, aunque esté medio despierto toda la noche, es necesario que el intestino esté bien despierto a la hora de desayunar o de tomarnos cualquier cosa.

De esta forma, nos aseguramos de que las bacterias que conforman la microbiota intestinal estén bien despiertas y sean capaces de digerir correctamente todo lo que les estamos dando. Y cuando digo todo, es todo. Porque si, ese vasito de limón y jengibre que te tomas en ayunas, te aseguro que no es tan bueno como crees si no te esperas al menos media hora o una hora antes de tomarlo. Esto se debe a que las bacterias, a pesar de lo que tú creas, no están listas para asumir toda esa cantidad de cítrico, por lo que puede causar una cetosis –no muy grave- que te provoque malestar intestinal a la larga. Incluso ese cafetito es terrible para tu intestino a primera hora por mucho que a ti te haga espabilarte y coger energía todo el día.

Así que, como consejo, te recomiendo que empieces por ducharte y arreglarte y luego por tomarte ese limoncito o café que deseas, pero sin poner en peligro a tu microbiota y con ella el buen funcionamiento de tu organismo.

El estrés

Si hay algo que a mi me pone jodidamente enferma es el estrés, de verdad. Lo creas o no, el órgano que más estrés sufre cuando tú te estresas, es el estómago y el corazón después. Por supuesto que tu organismo se acostumbra a todo, sobre todo a tu nivel y ritmo de vida –creo que ahora estamos ya casi preparados genéticamente para ello- pero, las épocas en las que más estresados estamos, hacen que nuestro cuerpo se descompense y nos haga pasar épocas muy jodidas. En mi caso –que es un extremo- me da por empezar a retener líquidos y, obviamente, empiezo con mil historias: calambres intestinales, poca tolerancia a la comida –sobre todo a la fructosa-, dispepsia, fatiga casi crónica, dolores de cabeza –casi como migrañas- y un sinfín de cosas que hacen que la vida parezca realmente una mierda. Y yo, cuando empezó todo esto aluciné porque, sin saberlo, me había autoinmolado sufriendo episodios de estrés que me habían llevado a destruir mi flora intestinal.

Así que, cuando te entre una época de estrés, recuerda que lo primero eres tú y que tu rutina es necesaria para que tu cuerpo no tenga un gran shock y pueda seguir funcionando. Como ya te he dicho, el cuerpo se adapta, pero necesita tener tiempo para ello. Si de pronto pasas a tener mucho curro en el trabajo, obviamente lo notarás al principio –comerás más, retendrás más líquidos y grasas, te dolerá más la vida y la cabeza, solo como ejemplos-, pero, con el tiempo, esto se pasa y tu cuerpo empieza a saber compensarse y a vivir con ese estrés. Sin embargo, si tienes muchos altibajos… estás condenada a seguir reventando el estómago y que te acabe pasando algo así como a mi. Y esto que te acabo de contar, incluye los cambios de horario, por ejemplo las personas que trabajan a turnos. Pero como a todo, el cuerpo se acaba adaptando.

Dejar de comer alimentos que NO te sientan mal

Sí, ya sé que todo el mundo se ha vuelto loco con eso de la dieta sin gluten, la dieta paleo, no tomar lácteos, la dieta vegana y etc y todo porque se supone que adelgaza. Bien. Yo entiendo que si hay una necesidad imperante, como puede ser una necesidad ética o un sobre peso, escojamos la dieta que mejor nos convenga y más adherencia nos dé para obtener los resultados que estamos buscando, sin embargo, os digo que hay gente que hace demasiadas tonterías. Mucha gente que conozco, ha dejado de comer X o Y alimento porque claro, en la TV dicen que es malo. Y, ¡NO! Joder, ojalá alguien me hubiese dicho eso a mi en su momento, porque no hubiese hecho tanto el animal. Eliminar alimentos de tu dieta puede que te venga bien en un plazo corto o medio de tiempo, pero te aseguro que a largo plazo no es una solución para nada.

El principal problema de eliminar alimentos básicos de tu dieta es que, con el tiempo, tu cuerpo deja de saber procesarlos, por eso, es muy probable que luego, si sales a cenar y tomas algo que contenga leche, por ejemplo, no te siente bien. Que lo limites porque sabes que no es saludable o lo elimines porque NO te sienta bien, no es una mala idea, por supuesto, pero hacerlo porque sí, te puede traer peores consecuencias de las que crees. Por supuesto, esto pasa en las dietas que son MUY restrictivas y que te provocan un cambio muy brusco en tu organismo. Los cambios de dieta drásticos –como puede ser en las hipercalóricas-, te acabarán reventando el estómago por lo que te estoy contando: porque luego, siempre volverás a ingerirlos, aunque sea en cantidades muy mínimas. Esto supone un shock para tu organismo que, en la mayoría de las ocasiones, no sabe muy bien cómo digerir estos alimentos, los cuales –en su mayoría- son bastante pesados, al menos más que la lechuga. Así que, antes de darte a las dietas milagro, piensa bien qué es lo que te va a pasar a largo plazo.

Eliminar los cereales de tu dieta

Con todo el tema de la dieta paleo y las dietas sin gluten, mucho se ha hablado de lo malo que es comer cereales y la gente se los está intentando quitar de encima. Lo que pasa es que esto no sería contraproducente si somos conscientes –y hacemos las cosas con cabeza- de que para eliminar los cereales de la dieta es NE CE SA RI O aumentar las otras fuentes de fibra, como son las legumbres y las verduras. Sin embargo, la gente se limita a eliminar los cereales de su vida sin aumentar la cantidad de fruta, verdura, legumbres o, incluso, semillas. Esto puede dinamitar tu microbiota porque, parte de los prebióticos que puedes consumir en tu día a día te los aporta la fibra, la cual ayuda a mantener un equilibrio en los microorganismos beneficiosos de tu intestino. Obviamente, una de las causas más comunes por falta de fibra es el estreñimiento, pero puede ser la causa de tu aumento de peso, de la retención de líquidos, ayuda a mantener el control del colesterol, hace que tus digestiones sean más fáciles y menos pesadas, sacia mucho más y, por supuesto, protege contra el cáncer colorrectal.

La fibra, provenga del alimento que provenga, es una gran fuente de vitaminas y minerales necesarios para mantener en perfectas condiciones a tu sistema inmunológico. Evitar estos alimentos, puede acabar causándote más problemas que los beneficios que crees que puede tener una dieta hipocalórica, la paleo o la sin gluten. En el caso de que tengas que hacer una de esas dietas, es MUY importante que siempre lo consultes con un especialista, para que el seguimiento de la dieta tenga la mejor adhesión posible y cause el mínimo número de estragos en tu cuerpo.

Pasarse con los edulcorantes

Obviamente –y esto te lo dicen hasta en las noticias-, llevar una alimentación en la que hay más alimentos procesados y refinados, con un alto contenido de grasa y azúcares que en productos frescos de origen vegetal y animal, no te va a beneficiar en absolutamente nada. Y sí, ya sé que el azúcar blanco es veneno puro, pero es que la sacarina y todos los edulcorantes artificiales también lo son. Obviamente, es como todo: por un chorritín de sacarina que te eches en el café no pasa nada, pero mejor si cambias a la miel, por ejemplo y ya, si te lo tomas SIN NADA, mucho más sano, claro.

Esto se debe a que como bien comentan en la revista Nature, los edulcorantes artificiales te están reventando el estómago porque alteran tu microbiota intestinal, pudiendo provocar –a largo plazo y abusando de ellos- una posible intolerancia a la glucosa que, a su vez, puede derivar a una intolerancia a la fructosa que es lo que tienen todas las frutas y las verduras y, te puedo asegurar que, cuando llegas ahí… ¡no mola nada! Esto, por supuesto, te va a llevar a una alteración de la flora intestinal que haga que caigas enfermo.

Abusar de medicamentos y antibióticos

Con el estilo de vida que llevamos, es casi impensable que haya gente que, a la mínima de dolor, no esté pidiendo ya una pastillita o se automedique el día que le duele más de la cuenta la cabeza. Está claro que esto lo hacemos por desconocimiento y porque nuestro ritmo de vida no nos permite pasarnos el día entero en el ambulatorio haciendo cola. Pero, solo para que lo sepas, ese ibuprofeno o paracetamol que te tomas todos los días porque te duele A o B, te esta reventando el estómago lentamente. Por supuesto, el hecho de tomar antibióticos también es una de las cosas que más nos afecta a nivel estomacal porque, aunque no lo creas, los antibióticos provocan una alteración en la flora intestinal, haciendo que tu microbiota no funcione como debería y, por lo tanto, provocando, a largo plazo los problemas que ya hemos comentado antes. Si puedes evitarlos, ¡hazlo! O al menos no te hagas dependiente a ellos y formen parte de tu rutina.

Cuidarte no solo implica cuidar tu físico con ejercicio y alimentación, sino que implica cuidarse también por dentro. Por eso, es muy importante que veas la alimentación como algo más medicinal y curativo, antes que un simple hecho de conseguir verte los abdominales. Recuerda que siempre es mejor contar con un especialista de tu parte.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cinco × tres =