22 Ago 2018

Cómo cuidar de tu flora intestinal con pequeños trucos

flora intestinalMe encantaría decir que soy un ejemplo a seguir, pero, muy a mi pesar, creo que soy más bien todo lo contrario. O al menos soy el ejemplo perfecto para cualquier prospecto de medicamento, justo en el apartado que dice “Este solo pasa a una persona entre doscientos millones”. Cuando mis amigas de toda la vida me lo decían, yo también me reía con ellas antes –sí, se mofaban de mí-, pero ahora ya no me hace tanta gracia. Por lo menos todo lo que tiene que ver con la flora intestinal.

Más que nada porque desde hace dos años, llevo muy jodida de la barriga –aunque ahora ya estoy mucho mejor gracias a mi nutricionista que sigue dando el callo todos los días conmigo-, pero lo he pasado jodidamente mal y os digo una cosa MUY importante: no sabes lo mucho que te gusta comer hasta que te dicen que ya no puedes hacerlo porque, cuándo y cómo te dé la real gana.

Y eso es lo que me pasó a mí cuando me dijeron que tenía SII (Síndrome del Intestino Irritable) que el médico, así, de pam, me lo quitó todo. Pero todo es todo excepto la papilla de arroz de bebé –que por cierto, si alguien se ve en esa tesitura, ¡¡¡suerte!!!-. ¿Por qué? Pues porque como ya os conté no hace mucho, cuando te quedas sin flora, hay que volver a empezar de 0 porque tu intestino y su flora intestinal son como las de un bebé: no hay de na’. Por eso, hay que empezar quitando todos los alimentos para ir introduciéndolos poco a poco, como en la dieta de un neonato.

Y así, con un cuarto de siglo, te das cuenta de que cuando tu madre te dice aquello de “Come más verdura” y tu contestas que “La hamburguesa ya lleva suficiente lechuga” es un graaaan error.

Recapitulación de la flora intestinal

Aunque ya he contado bastantes cosas sobre la flora intestinal, os hago un recap para que entendáis un poco todo esto –no vaya a ser que hayas llegado aquí arte de birlibirloque y estés flipando-. Cosas que debes saber del intestino y su flora intestinal, sí o sí:

-El intestino se compone de microbiota que, así grosso modo es básicamente el conjunto de bacterias que viven en él, tanto las buenas como las malas.

El intestino es un sitio estéril. Es decir, que nadie nace con una flora súper bien hecha y TAMPOCO se pierde así como así. Esta se consigue a base de una buena alimentación cuando somos bebés PERO se puede ir “matando” poco a poco con una mala alimentación en nuestra época “adulta”.

-Vivimos en un mundo en el que lo queremos todo ya y, por eso, mucha gente abusa de antibióticos, medicamentos y laxantes para conseguir los objetivos mucho antes.

Comemos más procesado que natural, por lo que, nuestro organismo no puede repoblarse de bacterias buenas y las malas empiezan a ganar terreno, lo que desequilibra tu flora intestinal y hace que no funcione correctamente.

Una mala flora intestinal afecta de forma directísima a tu sistema inmunológico y hace que tu cuerpo reaccione ante esta “superpoblación” de bacterias malas pudiendo producirte: inflamación generalizadas de las articulaciones, dispepsia abdominal, episodios de diarrea y estreñimiento intermitentes, intolerancias alimenticias y alergias, etc.

Truquiconsejos alimenticios para cuidar tu flora intestinal

No soy nutricionista –aunque no es ninguna novedad- por lo que todo lo que sé no es por conocimiento teórico –aunque he de decir que todo esto lo he contrastado con una gastroenteróloga-, sino más bien por cuestiones prácticas.

Menos cafés y más tés

Primera regla de todo buen intestino regulado: las bebidas estimulantes y excitantes NO entran. Y si son carbonatadas, mucho menos. Aunque, ojo, yo soy la primera que admite que sin sus 3 cafetitos diarios –el día normal que no voy a correprisa o medio dormida por la vida-, no se los quita nadie. ¡¡ERROR!! El café, con MUCHA moderación mola, pero luego se convierte en una movida. En serio, lo de “Café y cigarro, muñeco de barro” no es por nada un dicho, sino porque la cafeína te suelta lo que viene siendo el intestino y es inevitable que te vayas por la pata abajo. Por eso, cuanta menos cafeína le des a tu cuerpo, Macarena, pues mejor.

Cambiarlo por el té te vendrá mucho mejor ya que contiene más cantidad de agua –MUY importante para ayudar a regular la acidez del intestino- y, además, tiene un pico de “energía” mucho más alargado en el tiempo aunque menos intenso que el de la cafeína.

Evita al máximo los procesados en tu vida

No soy una de esas realfooders del mercado. No es que tenga nada en contra de ellos, de verdad, pero que creo que tanto eso como la Dieta Paleo es un poco volverse loco. Más que nada porque para ser realfooder hay que ir mirándolo todo con lupa y, ¡qué coño! Es jodidamente difícil y hemos venido a vivir, tampoco a matarnos de ansiedad. Eso sí, cuantos menos procesados y fast food comas, pues tu flora intestinal más lo agradecerá y más tiempo se conservará en buen estado. Más que nada por lo obvio: los procesados no se digieren tan bien como la comida real.

Para que lo entiendas: los procesados llevan muchos alimentos no reales, por lo que el cuerpo tarda mucho más en deshacerlos y mandarlos de forma correcta al intestino, lo cual acaba desgastando a tus bacterias y, cuanta más fermentación hay en tu intestino, más aumentan tus bacterias malas de la flora intestinal. No es así tan, tan, tan pero es un poco la explicación para rubias.

No le temas a las grasas, ¡pero a las buenas!

Muy relacionado con el punto anterior, el tema de las grasas es algo bastante farragoso porque claro, se nos ha generado un miedo absurdo a TODAS las grasas, pero lo cierto es que hay muchas grasas que son SÚPER buenas para el intestino ya que ayudan a repoblarlo de bacterias buenas, por lo que con ellas ayudas a proteger y a alargar el buen funcionamiento de tu flora intestinal. Estas grasas son el aguacate, los frutos secos y el aceite de oliva –cuanto más virgen mejor-.

Tampoco hace falta comerse un kilo de aguacates o beberse un litro de aceite, pero bueno, es importante que sepas que incluir este tipo de alimentos en tu dieta te ayudará con el tema de la flora ya que son una buena fuente de grasas que, por así decirlo, “lubrica” tu intestino, mejorando y regulando su funcionamiento, haciendo que la microbiota absorba mejor los nutrientes.

¡No dejes los carbos de lado! Son pura fibra

Y otra vez, vuelvo a referirme a los puntos anteriores. Al igual que con las grasas, la gente tiene un montón de mitos y tabúes metidos en la cabeza con respecto a los carbohidratos. Que sí, que engordan, ¡¡¡pero, coño, como todo lo que comes!!! Todo en esta vida engorda, eso es algo que tienes que ir asumiendo –sí, hasta esa onza de chocolate 99% que te tomas de postre para saciarte aunque parece más arena que otra cosa-. Y los carbos también lo hacen pero, te diré algo que la gente se calla y lo que se está olvidando mucho: ¡son la mejor fuente de fibra después de las verduras! Sí, lo creas o no, tienen una muy buena concentración de fibra y, la fibra, es lo que va a ayudar a tu flora intestinal a sobrevivir a tus años –que ya no somos tan mozos- y, por supuesto, a las guarrerías que le das a tu cuerpo. Por supuesto, no es lo mismo comer pasta refinada que el grano de arroz ENTERO y cuando digo entero me refiero al integral, que es el que no está tratado. Así que, cuanto más grano comas y menos tonterías te creas, ¡más contento tendrás a tu intestino! Los granos, las legumbres y los frutos secos son el mejor alimento para ayudar a los movimientos de tu intestino para que puedas ir al baño como un reloj suizo.

Fruta y verdura al fallo

Obviamente, teniendo el punto anterior, era obvio que el “Fruta y verdura siempre” tenía que estar presente también en este artículo. Pero yo añado algo que he aprendido de mi nutri: AL FALLO.

Cuanta más verdura y más fruta le des a tu cuerpo, ¡más alegría, Macarena! De verdad te lo digo porque sé de lo que hablo. Desde que meto en mi alimentación mucha fruta y mucha verdura –casi el triple de lo que comía hace tres años- me noto muchísimo mejor de la barriga y así en general. ¿Por qué? Pues fácil, la fruta y la verdura son el mejor aliado para deshacerte de las bacterias malas y contribuyen a la regulación del PH de tu estómago, evitándote así esos reflujos, gases molestos –aunque depende de qué verduras comas, claro- y evitándote una posible cetosis que te acabe dejando en urgencias. Como buena fuente de fibra, estimulan el crecimiento y la actividad de la flora intestinal, mejorando el movimiento y tu tránsito. Pero, además, son una gran fuente de prebióticos, lo cual es un plus, sobre todo si contienen fructooligosacáridos, como en el caso de las espinacas, la cebolla, el ajo, la alcachofa, el plátano, las manzanas o el maíz –estas deberían estar más de dos veces por semana entre tu listado de fruta y verdura-.

Menos proteína animal

No, no soy vegana –juro que el señor Rodri Mora de Youtube no me ha convertido aún-, pero sí que es cierto que cada vez como menos más carne y menos tipos –al final me voy a hacer una teta de gimnasio con tanto pollo-. Y aunque en cierto modo es un poco por practicidad –y pasta-, lo hago también porque al principio de sufrir esta enfermedad me dijeron que la proteína animal era más complicada de digerir que la vegetal. ¡No os alarméis! No es el fin del mundo, no hay que dejar de comer carne a no ser que se quiera, obvio. Solo que sí que es cierto que nuestro intestino le cuesta más digerir los pescados, mariscos y carne por una simple razón: no llevan más componentes. Así como las verduras llevan mucha fibra, la proteína animal no, por lo que es más difícil que el cuerpo la deshaga y esto, como casi todo, acaba dañando tu flora intestinal.

Prebióticos y probióticos SÍ o SÍ

Los prebióticos y los probióticos ayuda a tu flora intestinal a tener las bacterias buenas y malas controladas. Una fuente de prebióticos son las frutas, las verduras y los cereales, mientras que los probióticos se pueden extraer del yogur griego, el Kéfir, el tempeh, el miso y –increíblemente- del chucrut. Una persona sana y adulta alberga –o al menos debería- unos 100 billones de bacterias, tanto malas como buenas. Esto contempla unas 1.000 especies diferentes que es imprescindible conservar, sobre todo para el buen funcionamiento del colon –ya que es ahí donde más se almacenan-. Los prebióticos te ayudarán a mantenerlas sanas y equilibradas y los probióticos te ayudarán a repoblarla. Por eso, es muy importante que tomes este tipo de alimentos casi a diario, excepto si tienes algún tipo de alergia o intolerancia, que entonces deberás tomarlos artificialemente –que no es malo-, para asegurarte que tu flora intestinal está sana. Yo, por ejemplo, suelo hacer una repoblación cada trimestre o semestre, dependiendo de la época del año –ahora en verano más, por el tema de las comidas fuera de casa-, aunque por supuesto, intento incluir en mi alimentación la mayor cantidad de alimentos pre y probióticos posibles.

Como ves, cuidar de tu cuerpo es mucho más fácil de lo que te crees y no tienes por qué privarte de nada o al menos de nada que no te vaya a matar a medio–largo plazo. Si quieres cuidar de tu cuerpo, esto son consejos básicos para mantener tu flora intestinal porque, como ya te dije no hace mucho, el intestino es nuestro segundo cerebro y este asegura –mucho mas de lo que crees- el buen funcionamiento del resto de órganos. Cuídate y, si ves que no te aclaras, ¡acude a un profesional siempre!


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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