03 Ago 2018

Consejos para llevarte bien con la dieta de Crossfit

Sí, lo admito, soy débil como la vida misma. Me pasa entrenando y con la comida. Soy así, un ansia viva. Como muchas personas, no es que haya tenido unos hábitos de comida muy saludables cuando era pequeña. Me crié –como pasa en muchas casas- con una madre que no hacía más que darme puré –a lo cual le cogí asquito- y con un padre deportista que comía de todo y acabó con una diabetes de caballo. Y yo, pues me fijé más en papá, porque claro, su comida estaba mucho más rica y molaba mucho más que el puré y el emperador plancha de mamá. Por supuesto, esto ha acabado con serios problemas luego a la hora de poder llevar una dieta y una alimentación más sana sin pasarlo realmente mal a nivel emocional.

Supongo que, ahora mismo, muchos estaréis pensando “¡Joder! Qué exagerada. Tampoco es para tanto”. Pero sí, lo es. Yo os aseguro que existe la gente dependiente al azúcar. Gente que realmente es adicta al azúcar, como un alcohólico o un adicto al cristal, vaya. Lo que pasa es que –como ya sabemos todos-, tanto el tabaco, como el alcohol y el azúcar son drogas que están permitidas en nuestro país –y en el mundo entero-, aunque se lleven a millones de vidas por delante. Obviamente, este tipo de alimentos no fomentan ni una dieta equilibrada, ni un estilo de vida saludable y, tampoco, una muerte digna.

Y dejo claro que, cuando hablo de dieta, no hablo de régimen sino de alimentación, en general. Una dieta saludable y equilibrada no es más que una alimentación variada, real y muy llena de frutas y verduras. Y claro, después de una infancia llena de fritos, bollitos, caramelos y mierdas en vinagre pues… ¡el cuerpo no es gilipollas y tiene memoria! Así que de vez en cuando, me hace pasar épocas de ansiedad, seguidas de épocas bastante malas a nivel emocional –con TTAA incluidos en más ocasiones de las que quisiera– y, la verdad es que, después de tantos años peleando conmigo misma, he adquirido ya unos mantras propios para llevarme mejor con la dieta. Sí, esa que tiene poca mierda, que tiene en cuenta tus macros y micros y su madre en vinagre.

Lo que necesitas hacer para llevarte mejor con la dieta

Yo sé que hay gente que sabe seguir a pies juntillas lo que le manda el nutri, yo no soy una de esas y sé que por el mundo –y en Zorranbrokn- hay muchos como yo. Por eso, después de haberme pasado muchos años quejándome y odiándome por no ser capaz de resistirme a la tentación, te cuento lo que a mí me hubiese venido de perlas saber.

Nunca hagas dieta

No hay nada peor para la cabeza que sentirse atrapada en una dieta. El miedo a sentirse atrapado o a fracasar por no seguir una serie de normas es lo que hace que la mayoría de regímenes fracasen. El estrés, la ansiedad y el ansia, acaba derivando en atracones a los pocos días o semanas. Por eso, cuando empecé a trabajar con mi nutri, me di cuenta de que una dieta flexible era mi solución. Sé que a mucha gente le va bien eso de que les marquen TODOS los días qué desayunar, almorzar, comer, merendar y cenar. Durante todo un puto mes. Yo no. Me sentía encajonada y cada vez que me salía de mi “Sopa juliana con emperador” me moría de remordimientos. Desde que hago la dieta con Miguel, me siento mejor porque sé que si un día no tengo lubina, pues como pollo. Y si no tengo ganas de desayunar una maldita tortilla con 20.000 huevos, pues desayuno gachas de avena y proteína. Sencillo. Porque una dieta se ajusta a tu estilo de vida, tus gustos, tus necesidades calóricas pero, por encima de todas las cosas, se debe ajustar a tus necesidades EMOCIONALES. Seguir una estructura alimenticia es bien, seguir un régimen que te lleva a cuestionarte constantemente, NO.

Dieta

No comas, ¡aliméntate!

Si hay algo que me marcó muchísimo la primera vez que vi a Miguel fue que me dijo “Si en algún momento, el camino nutricional que te marco te agobia, ¡mándame a la mierda!”. Jamás un dietista nutricionista me había dicho esto. Tampoco “El peso me la suda” o “Prefiero tu salud mental a tu físico”. Y por eso mi nutri, a día de hoy es como mi familia. Porque no solo me cuida para que pueda rendir y tener una salud de hierro –con él he llevado todo el tema de mis problemas intestinales y me ha enseñado todo lo que sé para cuidar mi intestino-, sino que también ha estado ahí para ayudarme a salir de baches jodidos en cuanto a la dieta se refiere. Desde que estoy trabajando con él, he entendido que lo principal ya no es comer, sino alimentarse para cubrir unas necesidades concretas. Obviamente, todo depende de tus hábitos, de tus necesidades, de tus horarios y de tus gustos, pero siempre adaptados a que todo lo que comas sea para hacerte sentir bien y no se convierta en un esfuerzo descomunal que acabe contigo exhausta emocionalmente. Busca alimentos ricos, aprende a amarlos y verás como ya no estás obligada a alimentarte, sino que te apetece. Ejemplo práctico: de tanta verdura al fallo que he comido en estos años con Miguel, no contemplo ya una sola comida sin que haya verduras de por medio.

Evita las tentaciones en casa

No te voy a descubrir América con esto, pero oye, ¡yo te lo digo! Si hay algo que a mí me ha salvado más de una vez de caer en la tentación, ha sido no tener nada de mierda en casa. Está claro que cuando quieres mierda, te las arreglas para comerla pero si ya tienes que bajar a la calle, irte al súper o a una tienda a por ella, como que ese tiempo que pasa entre que lo piensas y lo ejecutas, te da la vida para recapacitar. Cosa que no te da el hecho de decir: “Quiero dulce”, levantarte y cogerlo de la despensa. Respirar, relajarse e identificar por qué y de dónde viene esa ansiedad es lo que a mí me sirve SIEMPRE para no acabar comiendo fuera de “dieta”. Pero que si tengo hambre o me apetece y punto, lo hago. Pero si sé que es por un tema de ansiedad y que luego me va a hacer sentirme mal conmigo misma, lo evito a toda costa.

Concédete caprichos siempre que quieras, ¡no solo un día a la semana!

Yo por mis problemillas de barriga, son pocos los caprichos que me puedo dar a diario sin que me acaben sentando jodidamente mal y me pase una semana como si estuviese embarazada, con calambres intestinales y con cuadros de diarrea aguda o estreñimiento –soy un poco desagradable, lo sé, pero clara-. Pero si algo me dice Miguel siempre es que por dos galletas, ¡no se desequilibra el esfuerzo de una semana entera! Antes, con esas dos galletas, ya estaba pensando en cuánto tendría que rebajar los hidratos, las cantidades y demás. Porque claro, me limitaba a comer lo que quería un día a la semana, por lo que, ese día -24h- dinamitaba TODO lo que había hecho los seis días restantes. Así que, en serio, si quieres comerte 3 trozos de chocolate hazlo, ¡pero no puto esperes a comerte la tableta entera el finde! Ese es el problema, que muchos dietistas-nutricionistas te dicen que hagas una comida trampa a la semana porque tienes permiso. Y claro, siempre están los ansiaos que se portan de 10 hasta el viernes y el finde se vienen arriba. Y ahí está, lo comido por lo servido. Mentalmente, para mí, fue mejor hacer esas pequeñas descargas emocionales con los dulces –o salaos- que me apetecía para evitar que llegase el finde y me pegase los atracones. Como todo el mundo vaya. Y sí, así de bien me ha ido.

Márcate un objetivo de rendimiento, ¡no puto físico!

Creo que mi mayor error ha sido responder a la pregunta de “¿Qué quieres conseguir con la dieta?” un “Quiero estar fit” o “Tener abdominales”. Sin embargo, desde que empecé a decirle a Miguel “Quiero ser capaz de mover los mismos kilos en Halterofilia, estar fuerte y hacer gimnásticos a la vez”, he notado que mi cabeza está mucho más liviana. No hay tanta presión por cómo me veo, solo por cómo entreno. Si veo que mi entrenamiento baja por culpa de la alimentación, analizo mis pasos, pero no a mí. Ni me pongo en duda, ni me rebajo, ni me desprecio… He aprendido que la comida es un ancla, una forma de mejorar y crecer como persona y también como deportista. Faltarle el “respeto”, es faltármelo a mí e impedirme seguir creciendo. Así es como hay que ver las cosas. Porque todo lo que nos dicen en Instagram es mentira –incluso algunas cosas que te digo yo-. La mayoría de la gente que te vende una alimentación saludable y con un cuerpo ultrarajado tiene trampa y no siempre implica doping. Muchas de esas personas tienen trastornos alimenticios graves, derivados de una dependencia a su cuerpo físico. Por eso, márcate un objetivo real a largo plazo y deja de pensar en cómo se verá tu cuerpo comiendo X o Y. Tu cuerpo es lo que es, cuídalo porque es una máquina que te hará vivir y disfrutar, ¡deja de maltratarlo enfocándote solo en objetivos físicos!

Sé sincera contigo y con tu nutri

Te puedo asegurar que yo habré mentido a Miguel millones de veces, pero no por él, sino por mí. Porque parecía que si no decía la verdad, todo desaparecía. Pero no es así. Como ya te he dicho, intento reflexionar mucho sobre los cuadros de ansiedad en los que me da por comer un cojón –y en los que me da por dejar de comer, también-. Respirar, sentir y dejar que la emoción negativa que tapa ese ansia por comer, salga a flote es una buena forma de conseguirlo. Así, me estoy sincerando conmigo y sé que una discusión con mi hermana –por ejemplo-, me hace sentir mal conmigo misma, me crea sensación de ira y vacío que suplo comiendo –mucho-. Así que, desde hace algún tiempo, intento que, cuando mi cabeza dice “Comer” pero mi barriga no lo necesita, respirar muy hondo, contar hasta mil si hace falta y escucharme y saber por qué cojones mi cabeza pide mierda. Y así, con todo en la vida, la verdad. Porque cuanto más en paz estés contigo misma, mejor llevarás el tema de la comida. Ojo, que eso no significa que cuando salgo por ahí y se me antoje una hamburguesa, no me la coma. Disfruto de la comida pero intento reflexionar mucho sobre el tema de por qué aparece la ansiedad a voz de pronto.

No creo que te haya dicho nada que no sepas o que no hayas escuchado ya. Todos hemos pasado mejores y peores épocas alimenticias y sabemos reconocernos en nuestros peores y mejores momentos. Ser capaces de escucharnos y de estar tranquilos, nos hará llevar mejor la dieta y esto, a su vez, entrenar mejor, sentirnos mejor, querernos mejor y, al final estar más tranquilos con nosotros todavía.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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