10 Abr 2018

Carta para cuando hay más presión y menos pasión

¡Eh! Tú, sí, tú, la/el que ha entrado a leer este artículo. Hoy te hablo a ti, que sé que llevas una temporada jodida y rallada por vete a saber qué historia que te has montado tú solita en la cabeza. Sí, sí, tú solita pensando en cosas absurdas y creándote complejos absurdos que no te van a llevar a ningún lado y que, por supuesto, tampoco te están haciendo ningún bien. Sí, sé que ahora mismo vas rallada por tu entrenamiento, tu físico, tu forma física, por tus pocos avances en los WOD o con todo a la vez –sí, esto sí que es más jodido- y también sé que es una mala época, muy jodida, porque aunque lo intentes te agobia y te montas unas películas que ni Alex de la Iglesia, amigui. ¿Cómo lo sé? Pues porque a todos nos pasa, sobre todo cuando hay más presión y menos pasión en lo que haces, en cómo lo haces y, sobre todo, en por qué lo haces.

Y sí, cuando empiezas a montarte esos peliculones tú sola, rallándote por algo que sí, que a lo mejor no es una tontería, pero que no es “para tanto”, abres la veda y empieza ese círculo vicioso, donde la pescadilla no hace más que morderse la cola y tú, vas al Box y/o por el Box que pareces más un pollo sin cabeza que otra cosa. Porque, obviamente, no te están haciendo ningún tipo de bien porque a veces, dejarse llevar por la presión está bien, porque hace que te motives, que te suba la adrenalina, pero de ahí a dejar que te arrastre y te quite la pasión… ¡NO!

Deja de pensar en lo que deberías ser o hacer

Te vas a reír, pero… ¡conozco esa puta sensación más de lo que crees! Y sí, sé que soy la primera que siempre está dando lecciones de “Pasa de lo que diga la gente”, “Que el resto no te ralle”, “Deja de agobiarte por lo que piensen de ti” y un largo y, a veces, absurdo etcétera. No es que no me lo crea ni yo, pero sé que la presión, la mayoría de las veces, es lo que te hace perder un poco la cabeza, porque te nubla el juicio y ya no sabes si lo hacer porque quieres, porque debes o por qué narices lo haces. Y entonces, es cuando empieza a no gustarte lo que haces, porque ya no sabes por qué lo haces y empiezas a ver problemas por tooooodos lados –aunque no los haya-, y lo cuestionas todo y no sabes qué hacer para hacer eso que se supone que quieres, pero que en el fondo sabes que no y que es solo porque debes. Y ahí, justo en ese instante, aparece la voz de alguien que te dice “A ver si te vemos competir ya, ¿no?” o la de “Hombre, competir es lo que te toca ahora para poder ser alguien”. Y quieres morir, porque ya no haces lo que haces porque te gusta, sino que lo haces por obligación, porque alguien cree –sin importarle tu puta opinión, tus objetivos o tu puta situación persona- que debes hacerlo para poder ser algo, o a alguien. Y entonces, tú, que ya no sabes ni por dónde corta el cuchillo, te lo crees y entras en ese círculo vicioso otra vez, pensando que quieres más y más, porque tienes que ser alguien, ¿no? Y todo empieza a dar vueltas y te sientes perdida. Empiezas a desmotivarte, ya no te gusta hacer lo que haces, ya no sonríes tanto y ya no te hace feliz ningún entrenamiento, no importa si tiene o no tus ejercicios favoritos… simplemente, ¡te has perdido!

¡¡PARA!! Por favor. Sal un segundo de ese bucle en el que te acabo de meter y piensa: ¿quién quiere lo que estás haciendo? ¿La gente o tú? Porque si lo quieres tú, pues olé, pero desde aquí te digo que no puedes quejarte de las cosas sin ponerle solución porque si vas a por un objetivo –y lo quieres de verdad, de verdad, de verdad- tienes que pelearlo. Sin embargo, si lo que haces lo estás empezando a hacer por lo que dice la gente –tanto a ti como por ahí-, ¡¡¡sal cagando hostias!!! Porque no vas a conseguir NUNCA ser lo que la gente espera/quiere que seas y tú, sí te vas a amargar por intentar contentar a todo el mundo, porque vas a querer que te vean como tú te quieres ver. Pero te vas a olvidar de que, para eso, lo cierto es que primero te tienes que ver tú así y, entonces, proyectarlo a los demás.

Deja de lado la presión y céntrate en lo que había al principio

¿Recuerdas aquel día que entraste al Box y viste a toda aquella gente sudando, medio muertos pero felices? ¿Recuerdas aquella primera vez que tuviste unas agujetas de la hostia y juraste que no ibas a volver? ¿Te acuerdas cuando volviste y tu Coach te guiñó un ojo como diciendo “Ya has vuelto, locaercoño, se te veía venir”? ¿O aquella primera vez que acabaste el WOD dentro del Time Cap? ¡O mejor! ¿Recuerdas esa primera vez que levantaste mucho peso en un movimiento olímpico? ¿O esa vez que hiciste la primera dominada sin gomas después de intentarlo meses? ¿Recuerdas todo eso? Estoy segura que solo recordando esos momentos, se te tienen que haber venido un millón más a la cabeza. Y, ¿sabes? SON LOS MEJORES MOMENTOS QUE TIENES. No te olvides de ellos. Porque sí, lo sé, cuando hay más presión y menos pasión tendemos a recordar solo lo malo, a recordar lo que no nos gusta y a flagelarnos porque estamos fallando sin entender muy bien por qué o cuánto más vamos a fallar. Pero es que lo cierto es que lo hacemos porque –de una forma u otra- te lo estás autoimponiendo. Te estás obligando, te estás haciendo daño por algo que realmente no quieres.

Así que, cuando sientas que eso pasa, cuando empieces a ver más lo malo de cada entrenamiento que lo realmente positivo, recuerda mis palabras: has entrado en una de las etapas más jodidas de vida de un Crossfitter. Sí, la presión nos puede a todos pero hay gente que está preparada para ella y otros que –por desgracia- somos malos hasta para eso. Así que cuando eso pase, deja de intentar ser mejor e intenta ser NADA. Intenta volver atrás, intenta llegar al Box siendo ese novato que lo mira todo como si se acabase de tomar un Redbull de trago y estuviese flipando. Vuelve a recordar todas esas pequeñas cosas del principio, vuelve a desbloquear esos logros, vuelve a hacerlo para poder volver a encontrarte.

Vuelve a buscarte

Para. Concéntrate. Respira. Otra vez. La que está haciendo esto eres tú, no el resto. La que está pasándolo mal eres tú, no el resto. Así que, ¡mándalos a tomar viento fresco! Sí, tan sencillo como ese. ¿Quieres saber cómo? Pues no hay mejor manera que hablar con tus compañeros y tu Coach. Porque ellos te conocen –créeme que mucho mejor de lo que tú te crees y esperas- y en cuanto se lo digas… ¡te lloverán hostias! Sí, te echarán la bronca y seguramente te digan cosas que no te gusta oír de ellos porque quizás hayas hecho/dicho cosas que no te gustan, pero seguramente las hayas dicho sin querer o, incluso, sin siquiera saber qué estabas diciendo o por qué. La gente siempre se va a meter donde no la llaman y si te expones en redes sociales, ¡más! Nadie se va a poner en tu lugar porque, sinceramente, a muy pocas personas le importas, así que, sin querer ser crueles –eso sí es cierto-, van a juzgar lo que hagas, cómo y por qué sin tener ni puta idea –ya te lo he dicho- de si a ti te gusta, de si está en tu puñetera programación o de si, simplemente, lo haces así porque te sale de la punta del moco de la nariz.

Lo que la gente no entiende es que, muchas veces, cuando hay más presión y menos pasión, es porque tú te has perdido y ya no te encuentras, ya no sabes quién eres, por qué haces lo que haces o cómo lo haces. Simplemente lo haces porque –más allá de querer hacerlo- TIENES que hacerlo y eso no es cierto. No le debes nada a nadie y mucho menos a esa gente que se permite valorar y juzgar lo que haces –“Ahí cabe más peso”, “Esa repe podría haber salido mejor”, “Te tomas mucho tiempo entre repes”, “Tienes que hacerlo mejor” o “ Para el tiempo que llevas haciendo Crossfit tienes una técnica bastante pobre”- sin tener en cuenta el por qué o cómo estás tú frente a la vida. Así que, céntrate en ti, en disfrutar, en volver a amar lo que haces y las razones por las que lo haces. Quizás, la mejor forma para ti no sea justamente recordar tus inicios, pero te prometo que ayuda, al menos, para recordar esa pasión por el Crossfit y a empezar a buscarte.

Perderse no está mal, lo que está mal es dejarse ir

A veces, nos vemos tan presionados por lo que creemos que piensan los demás que nos creemos todas esas cosas que nos decimos a nosotros mismos y pensamos que vienen de fuera, cuando realmente son miedos. Presionarse no sirve de nada, créeme. No está mal querer ser mejor que ayer, pero hacerte sentir mal por no serlo no te va a ayudar en absoluto porque, lo único que vas a conseguir es todo lo contrario: hacer que haya más presión y menos pasión. ¡Deja de obligarte! En serio. Vale, no dejes de entrenar, pero a veces viene bien dejar de entrenar por algo o por alguien y hacerlo solo por el simple hecho de volver a disfrutar y de sentirse libre. ¿Recuerdas esa sensación de libertad que te da cada WOD? ¡Pues eso es lo que tienes que buscar, porque al final, de nada sirve que te vayas a casa con un mal sabor de boca constante, como si no hubieses hecho suficiente. Hay veces, que la cabeza nos puede, está claro, pero pensar en “Joder, yo debería ser como ella y no lo soy” no te va a beneficiar. Lo único que harás –y conseguirás al final- es sentirte mal contigo misma. Cada persona es un mundo y lleva un ritmo completamente diferente. ¡Mírame a mi! Después de tres años haciendo Crossfit soy incapaz de hacer ejercicios gimnásticos básicos –como los ring dips- sin morir en el intento. ¿Y qué? Pues sí, claro que te frustras y te aseguro que yo también he pasado por esa sensación de tener más presión y menos pasión solo porque pensaba que por ser Zorranbrokn tenía algo que demostrar. Pero, ¿sabes qué? ¡Que no es verdad! Eres quien eres y punto. A quien le guste bien –y te aseguro que estará siempre ahí para apoyarte- y a quien no, pues que le den. No necesitas ser nadie que no eres solo porque los demás quieren que lo seas. Es así de sencillo.

Fracasar no significa haber perdido, simplemente te enseña a ver que ese no es el camino que debes seguir y, por supuesto, te enseña el hecho de que hay algo que no estabas haciendo bien. Fracasar hoy es crecer mañana, recuerda eso porque vas a fracasar siempre, todos los días, con alguien, con algo o con todo en general. ¿Quién no ha tenido un mal día y ha pensado que se le venía el mundo entero encima? Todos hemos tenido esos días y los seguiremos teniendo, pero fracasar sería dejarnos llevar por esa corriente autocompasiva, pensando que no nos merecemos lo que tenemos, pensando que algo estamos haciendo mal cuando lo cierto es que no, que esas cosas pasa, que hay días bueno, malos y tontos, pero para todos. Así que, deja de pensar que estás fracasando como persona o Crossfitter porque no te sale algo, porque no es así. Simplemente, aún no es el momento para ti porque te quedan cosas por aprender. Si te dejas llevar por eso, nunca vas a poder salir de ese bucle infernal en el que hay más presión y menos pasión.

Desconecta para poder conectar contigo misma.

Aprende. Crece. Disfruta. Porque eso es Crossfit. No es otra cosa. Aunque no lo creas, aunque los competidores

te hagan ver que si no haces X o Y no vales, ¡¡vales más de lo que crees!! Así que deja de agobiarte, deja a un lado la presión y vuelve a encontrar TU pasión.


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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