07 Nov 2018

Los miedos inconscientes y el Crossfit

No hace mucho, dije que el Crossfit, a mi, me había salvado la vida, y lo cierto es que cuando lo dije, apenas había empezado a mirar más allá de la punta del Iceberg. Una de las cosas que no nos planteamos –me atrevo a decir que nadie- cuando nos apuntamos ese primer día a Crossfit, fue que sería justo este deporte el que nos daría la cura para los miedos inconscientes más perfecta que puede existir. Obviamente, cada uno de nosotros tiene un remedio para un descosido –ya sé que no es así el refrán- y creo que los que llegamos aquí, realmente nunca nos dimos cuenta de que TODOS tenemos un roto y un descosido por cualquier lado.

Y sí, digo que el Crossfit es la cura para los miedos y la mejor que pudiste haber elegido –aunque admito que cualquier deporte vale, menos el running- no para hacer frente a miedos reales –más bien conscientes-, como ese miedo a las arañas, a la oscuridad o la fobia a las alturas –aunque seguro que con el Rope Climb y con el Muscle Up la habrás superado un poco-. No, no hablo de esos miedos. Hablo de los miedos inconscientes, de esos que están pero que la mayoría de la gente no reconoce y, por supuesto, muchos no quieren admitir.

Sé que vas a creer que estoy loca y que se me ha ido la pinza y que desde que me puse en modo Zen soy otra persona. Y te diré una cosa: sí, tienes razón. Soy otra persona, para lo bueno y para lo malo. He cambiado mucho, he tomado consciencia conmigo y de mí misma y he aprendido lo que para mí ha sido una de las mayores lecciones de la vida:

CUALQUIER MALDITO SENTIMIENTO “NEGATIVO” O EMOCIÓN “NEGATIVA” ESCONDE DETRÁS UN MIEDO.

Un miedo que, por lo general es silencioso, poco reconocible pero que está ahí, de fondo, como el hilo musical de Mercadona: cuando estás comprando no lo escuchas pero que cuando sales del súper lo cantas.

Pues los miedos para los que el Crossfit es la cura perfecta son algo parecido: miedos de los que no somos conscientes, pero que están ahí y que cuando algo pasa, ¡PUM! Nos sacuden los cimientos y ni nos damos cuenta.

El problema de todo esto es que, cuando tiramos a escucharnos a nosotros mismos y afloran emociones “negativas”, las rechazamos automáticamente porque, claro, nadie quiere sentirse enfadado, culpable, triste, avergonzado o celoso. Porque eso, no es políticamente correcto. ¡Pero sí es humano! El hecho de negarnos a nosotros mismos esas emociones, hace que no seamos capaces de ver nuestros miedos inconscientes, los más profundos, aquellos que nos dominan y que nos hacen tomar decisiones que, luego, en un futuro no tan lejano –o no tanto como el que nos gustaría- nos acaba haciendo sentir peor que antes.

Por eso, creo de forma real que el Crossfit es una gran ayuda para afrontar esos miedos inconscientes, esos miedos que no nos permitimos el lujo de sentir fuera del Box pero, que, cuando vamos allí sí. ¿Por qué? Pues porque hemos convertido el Box en nuestro lugar de culto, en el sitio que nos hace sentir todo y nada, a la vez. El lugar en el que podemos ser nosotros mismos y enfadarnos, sentirnos culpables por no haber acabado un WOD, tristes por “haber perdido” o celosos por el compañero.

Los miedos inconscientes

Los miedos inconscientes que puedes permitirte el lujo de experimentar en Crossfit

Sé que hay un millón de miedos que nos afectan a cada uno, pero si os soy sincera, desde que aprendí a reconocerlos en mi misma, veo cinco miedos que son clave, que se repiten de un atleta a otro. Y da igual si son o no en el Box, son miedos inconscientes primarios que TODOS, todos, hemos experimentado al menos una vez en la vida. Quizás no en la misma situación, quizás no con las mismas cosas o personas, pero siempre la misma esencia.

Miedo al fracaso

¿Quién no ha hecho un WOD al menos una vez en su vida con el que no se haya sentido mal y se haya ido a casa cabreado o con ganas de llorar? Todos creo que, en mayor o menor medida, hemos experimentado algo así. Este es uno de los miedos inconscientes que creo que más se ve en Crossfit. Y un gran, gran ejemplo de ello pueden ser los Come Rep. Sino, ¿para qué iban a comerse las repeticiones? ¿Por qué necesitan sentirse tan bien así para con ellos mismos? Porque, como te digo, el miedo al fracaso es TAN común que apenas lo vemos. Pero créeme, ¡NO HAY NADA MALO EN SENTIRLO!

Pero ahí es donde entra en juego el Crossfit –o cualquier deporte, sí-. Porque el Crossfit –aunque no a todos-, nos enseña que realmente no hay un fracaso real porque NO pasa nada porque ese día hagas un WOD con el que no te sientes cómodo, no pasa nada porque no saques a la primera un ejercicio –aunque al principio te frustres-, no pasa nada porque en dos meses no seas tan fuerte como el que lleva cuatro años entrenado.

Este es uno de esos miedos inconscientes que muchos no vemos venir pero que, realmente está u nos hace sentirnos perdidos, desorientados y, peor, culpables y con vergüenza. Pero tengo que decirte que, poco a poco, el Crossfit te enseña que aunque falles, siempre aprendes; que no hay fracaso, solo aprendizaje desde otra perspectiva. Te enseña que, la paciencia, es el contrapuesto del fracaso y que, realmente, no puedes fracasar para con los demás si no crees que estás fracasando para contigo misma. Y te digo que el miedo al fracaso es natural, porque es parte de la condición humana así que, deja que esté ahí pero, eso sí, ¡no te creas que eres él!

El miedo a no ser suficiente o al rechazo

El miedo al rechazo no es más que un reflejo de otro de los miedos inconscientes más comunes: el miedo al fracaso. ¿Cómo nos van a amar los demás si fracasamos? ¿Cómo nos merecemos el amor si no estamos siendo lo suficientemente buenos –en lo que sea-. Yo, personalmente, he sentido mucho miedo al rechazo durante mucho tiempo por creer que no era suficiente por el simple hecho de pensar que estaba fracasando. Lo sentí aquella primera vez que competí –y que me quede fuera a la primera de cambio-, lo sentí durante meses mientras hacía la programación RX con mis compañeros los tochos, lo sentí cuando mis compañeros eligieron meter a mi ex en el equipo con el que íbamos a competir y lo sentí miles de veces cuando subía una publicación a Instagram.

Pero el Crossfit ha sido mi flotador porque me ha enseñado que no hay una competición con los demás, sino con uno mismo. Y no simplemente por ser mejor de lo que era antes –que también-, sino porque me ha hecho darme cuenta de que nunca podría ser suficiente para el resto si no lo era primero para mi. El Crossfit es un arma poderosa contra estos miedos inconscientes porque, simplemente, te enseña a respetar TUS tiempos, a conocer TUS límites, a conocerte, respetarte y amarte a TI por lo que eres, lo que no eres y por cómo quieres ser, sin más.

Porque, déjame decirte que no importa lo que hay fuera, no importa lo mucho que quieras que venga alguien a limpiarte las heridas y a reconstruirte, ese trabajo solo lo puedes hacer tú. Lo peor, es que solo empezamos a hacerlo cuando tocamos fondo –y un poco más allá- porque siempre esperamos que alguien nos salve, sin darnos cuenta de que somos TODO lo que queremos y vemos fuera.

Miedo a amar y no ser amada

¿Quién no se ha sentido alguna que otra vez fuera de lugar en su grupo de Crossfit? ¿Yo? Más veces de las que me gustaría admitir. Aunque ahora puedo decir que siento mucho amor por mí misma, es cierto que siempre hay días tontos y tontos todos los días. Por eso, a veces, me levanto con el pie izquierdo y solo veo en mi cosas feas, cosas con las que no me siento bien. Todos nos sentimos así a veces: no merecedores del amor de otros. ¿Es real? ¡En absoluto! Y para eso, el Crossfit, es el arma secreta.

Porque no importa lo desmotivada que llegues al box ese día, no importa lo mucho que te falte amor ese día porque, siempre habrá una familia esperándote ahí y tendiéndote la mano para cuando tú la quieras coger. Porque eso es Crossfit: comunidad. Es familia, es cuidarse y es amarse. Por eso, el hecho de amar y no ser amada es uno de esos miedos inconscientes que todos sentimos pero que no es real, solo que nos lo creemos y lo hacemos TAN propio que a veces creemos que la gente nos rechaza cuando somos nosotros mismos los que nos rechazamos.

Miedo al miedo

Estoy segura, de que en algún momento, estando en el Box, has pensado “¿Y esto lo voy a hacer yo? ¡Ni loca!” y automáticamente, algo en ti ha dicho “¿Cómo que no? No eres una cobarde”. Pues eso, querida, es el miedo al miedo es uno de los miedos inconscientes más comunes y es del que derivan el resto. Y sí, el Crossfit para esto es una gran cura y es –o al menos puede ser- tu mejor aliado por una sencilla razón: te demuestra que el miedo al miedo es solo una ilusión porque, lo que tú quieres hacer, ya lo han hecho otros, así que –objetivamente- no hay nada que te imposibilite a ello. ¡Ni siquiera a hacer Rope Climb! Si alguien en silla de ruedas puede, ¿por qué no vas a poder tú?

Está claro que nos han enseñado a tenerle miedo al miedo, a no mostrar nuestro temor o a no demostrar la debilidad que te hace “tener” ese temor pero, ¿sabes qué? ¡Que tampoco es real! ¿Cuántas veces has llorado por no haber acabado a tiempo el WOD? ¿Cuántas veces te has mosqueado porque no te salía un ejercicio ese día? Yo muchas más de las que me gustaría admitir. ¿Por eso soy débil? En absoluto. Y lo sé porque, en Crossfit, he aprendido a ser resolutiva, a ver la otra cara de la moneda, a ser consecuente con lo que digo y siento y, sobre todo, he aprendido que eso de “Disfruta del ahora porque no importa lo que pase mañana”, ¡es lo único real!

Así que disfruta del miedo, permítete sentirlo porque eres HUMANA y como humana, ¡te está permitido sentir lo bueno y lo malo! Pero, créeme, si lo haces, compártelo porque siempre encontrarás apoyo y acompañamiento en tu familia. Por eso es Crossfit para los miedos inconscientes: apoyo y compañía para poder resolverlos por ti misma.

Como ves, los miedos inconscientes son mucho más comunes de lo que crees. Todo lo que pasa en el Box, ¡también pasa fuera! Así que, si eres capaz de superar esos miedos en Crossfit, ¿por qué no lo haces fuera de esas cuatro paredes que son tu santuario?


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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