03 Ago 2018

Querido Coach de Crossfit

No hace mucho –aunque depende de cómo midas el tiempo-, ya te escribí una carta en la que te daba las gracias por todo lo que habías hecho por mí hasta la fecha. Pero han ido pasando los días, los meses y más de año desde entonces. Y claro… ¿cómo no voy a tener que decirte otra vez todo lo que has hecho por mi? Porque, con el paso del tiempo, hemos vivido más experiencias. Ojalá pudiese decir que todas han sido buenas, pero lamentablemente no. Aún así, a día de hoy, sigues estando ahí y no sabes lo que te lo agradezco todo el esfuerzo, querido Coach. Porque sé que, aunque soy una clienta y debes estar ahí por exigencias del guión, también lo haces porque quieres y porque, no sé qué día fue, nos hemos convertido en familia.

Gracias por darme de collejas siempre que lo he necesitado

Vale, no ha sido un camino de rosas –y creo que tampoco lo será-, pero sé que aunque te ha gustado –eres tan hater como yo-, has odiado tener que darme los toques de atención que me has dado. Porque eso solo ha significado una cosa: me perdí. Y aunque duele decirlo en voz alta, ¡sí! Lo hice, lo hago y lo haré el resto de mi vida, así que por eso, querido Coach, muchas gracias. Porque sé que sin tus collejas –más ficticias que reales-, nunca hubiese movido el culo y hubiese crecido tanto no solo como Crossfitter, sino como persona. Porque sé que me perdí por creer que yo era más mis miedos que todo el potencial que tú veías en mí y eso te mosqueaba. Lo siento y gracias. Por estar ahí y hacerme ver un mundo entero de posibilidades para conmigo. Sé que sin esos empujones jamás me hubiese atrevido a salir de mi zona de confort y nunca hubiese cambiado mi vida y encontrado mi sitio en el mundo. Gracias por hacerme avanzar a tortazos porque sino, ahora mismo, estaría viendo la vida pasar y no disfrutándola como se merece. Porque seguiría enfadada conmigo, con el mundo y, seguramente, contigo porque siempre me decías lo que nunca quería oír pero era lo que más necesitaba. Gracias, querido Coach, por ser tan insultantemente humilde y aceptar mis disculpas siempre, aunque me haya podido comportar como una verdadera subnormal.

Gracias por conocerme tanto y respetarme

Creo que has sido una de las personas que más me ha respetado en este último año. Más que yo, incluso. Y aunque me da rabia y me duele admitirlo, te admiro por ello mucho. Porque, aunque el Crossfit me ha salvado la vida, sin ti en todo este proceso, no hubiese sido para nada lo mismo. Lo que más te agradeceré en esta vida es que has sabido escucharme y aprenderme mejor de lo que yo lo he hecho jamás. No sé si te pasara con todos los atletas a tu cargo, pero sea así o no, gracias por hacerlo conmigo. Gracias por el “¿Todo bien?” cuando no entraba en el Box con una sonrisa. Gracias por el “Relax” cuando te contaba mierda del trabajo. Gracias por todas las regañinas de “Céntrate en el entrenamiento. Aquí vienes a desconectar, ¡hazlo!”. Gracias por los besos, los abrazos, las palabras de aliento y las broncas cuando me comportaba como una irrespetuosa e irresponsable.

Tengo que decirte, querido Coach, tú eres gran parte de mi éxito como persona a día de hoy. Porque me respetaste en cada minuto y me enseñaste cómo debía hacerlo. Me hiciste ver que no soy solo un sexo, que soy una persona y que las personas somos humanos, con nuestros más y nuestros menos. Supiste hacerme ver que la mayoría de mis enfados con mi entrenamiento, las programaciones, mis compañeros… eran simples frustraciones conmigo misma que me iba guardando dentro. Y, por supuesto, me hiciste ver que así no podía ser. Ser tú mismo siempre, me ha hecho darme cuenta de que no siempre la vida te da lo que quieres –como atletas que pasan de tu cara- así que tienes que hacer lo que puedes con lo que te da, ¡pero nunca enfadarte!

Gracias por confiar en mi

Gracias por hacerme creer que siempre seré más de lo que yo veo o de lo que creo que ven los demás en mí. Porque tú, me has enseñado que soy capaz de conseguir las cosas que me proponga, tanto en Crossfit como fuera de él, si lo hago con paciencia, práctica y técnica. Me has hecho ver que la vida, realmente, nos la complicamos nosotros mismos con nuestra impaciencia, nuestras mierdas varias y, sobre todo, con nuestra inseguridad. ¡Pero la vida no es eso! La vida va más allá, va de disfrutar, de aprender y de dejarse llevar porque, cuanto más intentas arreglar las cosas, más feas se ponen. Así que gracias, por haber tenido una paciencia infinita con cada nuevo ejercicio que me emperraba en sacar y que me ponía de mala leche si no lo conseguía en dos días. Con ella, yo también me he dado cuenta de que es lo único que me va a ayudar en esta vida porque la paciencia sí que es el arte de la ciencia.

Querido Coach de Crossfit

Gracias por ayudarme a entenderme, encontrarme y dejar de fustigarme por todo lo que no hago y aplaudirme por todo lo que SÍ hago. Porque, querido Coach, el hecho de que yo haya conseguido sacar la mayoría de los ejercicios se debe a que tú confiaste más en mí de lo que yo lo haré nunca, así que gracias.

Gracias por ser más psicólogo que entrenador

No sé cuántas veces te habré contado más mis penas que mis dudas para con el entrenamiento, la verdad. Pero siempre te ha dado igual porque cada mierda que te he contado la has aguantado con paciencia y amor –que te digo desde ya que no sé de dónde sacas tanto de cada uno de ellos- y sé que si, en un futuro, te necesito, seguirás estando ahí. No sé cómo pero detrás de cada una de mis quejas, de mis resoplidos o mis dilemas con el entrenamiento, has sabido leerme y adivinar que algo en mí no iba bien. Y aunque nunca has sido tú quien me lo ha dicho por propia voluntad, has estado ahí para cuando yo me he dado cuenta y he decidido levantarme y seguir caminando. Y has vuelto a escucharme, a asentir, a poner tu cara de “Ya sabía yo que…” pero a no decírmelo y a apoyarme para seguir adelante. Porque no sé si con la carrera de CAFD te dan la de psicólogo, pero si lo hacen, ¡merecido tienes el cielo!

Me has hecho ver y entender que no pasa nada porque todo lo que tengo está en mi cabeza y que es más fácil ponerle remedio si está ahí y yo estoy dispuesta a solucionarlo. Me has hecho ver que ser una mujer fuerte no significa tener un cuerpo de diez –o al menos lo que la gente cree que es de diez-. Me has hecho comprender que una cosa es deporte y otra ejercicio. Que el deporte va ligado al rendimiento y no al físico. Que no importan las lorzas y que hay que amarlas más y quejarse menos porque gracias a ellas levantamos el peso que levantamos. Me has hecho ver que compararse no es más que una forma de hundirme en la miseria y así es como he comprendido que una mujer no es solo un físico, sino que es mucho más porque nosotras, tenemos la misma esencia que cualquier hombre.

Gracias por no dejarme tirar la toalla

Obviamente, si hoy sigo aquí es porque tú has estado conmigo desde el principio. Aunque unas veces más y otras menos, a veces más en directo y otra viendo entre bambalinas. Me has visto ir creciendo y cuando veías que me descarrilaba, ¡venías a echarme una mano a encontrar el camino de nuevo! Porque ya te lo he dicho: sin ti esto no hubiese sido nunca lo mismo. Quizás me hubiese dado por abandonar cuando creía que no se me daba bien la Halterofilia pero a mis compañeros sí. O quizás cuando me emperré en que me saliesen las dominadas y tardé como medio año en hacerlo. O los Muscle Up. O el sinfín de ejercicios que se me metieron entre ceja y ceja y que me ha costado mucho tiempo de práctica, muchas lágrimas, ¡y aún más sudor! Querido Coach, tú has sido una de las personas que me ha enseñado a entender que la vida no regala las cosas, solo te las pone delante y hace que muevas el culo para conseguirlo. Porque nada te pertenece en esta vida, nada se te regala, solo se te presta, pero para ello también tienes que ponerle empeño.

Una de las cosas que más te agradezco, querido Coach, es que siempre me has dejado fracasar por mí misma. Que sí, que tú ya me veías venir de lejos y sabías que me iba a estampar, pero no me dejaste sola en ningún momento. Y eso, Coach, es lo que me ha hecho crecer y llegar hasta donde estoy. Sé que me has cuidado como a una niña pequeña: dejándome que me dé la hostia para que aprenda la lección pero luego has venido a curarme la pupa. Eso me ha hecho aprender mucho de mí y de la vida en general, ¡gracias! Crecer nunca me ha dado miedo, pero sí no saber encontrar el camino correcto.

Gracias por ser familia siempre


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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