30 Ago 2018

Razones para cuidar tu suelo pélvico

Creo que para ser una Elite Zorrita, no estoy hablando mucho de temas trascendentales y muy femeninos. Aunque creo que no es necesario, por lo visto sí porque ya son muchas las que me habéis preguntando si yo también tengo pérdidas de orina mientras entreno. Aunque ya hablé de este tema no hace mucho, te voy a decir que eso que te está pasando es solo el comienzo de una serie de catastróficas desdichas cuando no cuidas de tu suelo pélvico.

Al igual que quieres que tus bíceps estén tonificados y fuertes, deberías querer que también lo estuviese tu suelo pélvico por una sencilla razón: ES UN MÚSCULO MÁS DE TU CUERPO. Sí, así de clara y sincera soy. Tengo muchas compañeras que dicen eso de “Uy, aún no, que no me hace falta”. Que tengas 20pocos no te exime de sufrir los estragos de la gravedad y, aunque creas que eres joven, tu cuerpo no tiene por qué ser el mismo que tu vecina del quinto, por lo que es bastante probable que tu suelo pélvico tampoco lo sea. Así que a la duda que te aborda ahora mismo, la respuesta es sí. Tienes que empezar a cuidar tu suelo pélvico cuanto antes.

Y ya no solo porque te va a beneficiar en tus entrenamientos, sino porque en tu día a día –tanto hoy como a corto y largo plazo-, fortalecer esos músculos te va a dar muchos más beneficios que complicaciones. ¿Qué es invertir unos minutos al día en hacer una rutina de hipopresivos, ejercicios de Kegel o llevar las bolas chinas? NA DA comparado con el bienestar que te da saber que, el día de mañana, no acabarás con los músculos de tu vagina para tirar.

¿Qué es el suelo pélvico?

No puedo recomendarte nada si antes no te he hablado de qué narices es el suelo pélvico. Me gustaría pensar que todas las mujeres sabemos lo que es, pero nuestra educación sexual y física es tan banal que aún eso de “suelo pélvico” a algunas les suena a un tipo de parquet.

La musculatura del suelo pélvico es básicamente la que se encarga de sostener órganos tan importantes como la uretra, la vejiga y el útero. Así que, obviamente, si no la cuidas, esto se va a la mierda y por culpa de la gravedad –como cualquier otro músculo- el suelo pélvico pierde su tonicidad y, por lo tanto, es incapaz de seguir sosteniendo estos órganos, lo cual tiene repercusiones bastante feas para cualquier mujer, independientemente de su edad –aunque en la menopausia es cuando todo explota y es más evidente-.

Para que te hagas una idea, lo mejor es visualizar nuestra zona media –más conocida como abdomen o “Donde se me acumula la grasa”- como un capazo de playa:

  • La parte del dibujo molón está en el recto abdominal
  • Los lados son los oblícuos
  • La parte de atrás es el lumbar
  • La apertura del cesto es el diafragma
  • La base es el suelo pélvico

Si visualizas esto, acabarás de entender por qué es tan importante que el suelo pélvico esté fuerte: es, más o menos, lo que sostiene al resto. Podrás tonificar todo lo que quieras del capazo, pero si no haces que la base esté dura, se te va a descolgajar todo en cuanto le pongas un poco de peso. ¿Ves la similitud? Los músculos del suelo pélvico, al ser la base de nuestra musculatura abdominal, también son parte de los encargados de darle estabilidad a la columna y la pelvis.

Si trabajas el suelo pélvico es obvio que, con el tiempo, el resto de tu cuerpo se va a mantener también fuerte, así que hazlo, como quieras, ¡pero hazlo! La edad, los embarazos, los deportes de impacto –entre los cuales se empieza a incluir el Crossfit-, la menopausia o problemas hereditarios, son momentos en tu vida en los que se debilitará esta zona porque sí. Pero si la trabajas, te vas a ahorrar muchos sustos.

suelo pélvico

Cuatro beneficios de cuidar tu suelo pélvico

Vas a evitar marronacos

Si hay algo de lo que he oído hablar más de lo que me gustaría, es de los prolapsos o desprendimientos de útero/vagina. Este tipo de problemas no es más que un desprendimiento de los órganos. Por lo general se conocen mucho más el de útero o vagina, porque son los más llamativos, pero los de uretra y vejiga también están a la orden del día entre las mujeres que están en plena menopausia o que ya la han pasado. La edad y la menopausia –por el simple hecho de dejar de generar progesterona y estrógenos- hacen que este proceso se haga real. Sin embargo, si trabajas el suelo pélvico, te aseguro que te estás ahorrando una intervención quirúrgica y MUCHOS cuadros de dolor innecesarios.

Otra cosa que provoca también no tener el suelo pélvico bien tonificado son problemas de espalda y de pelvis. Los problemas de pierna corta falsa, ciáticas, lumbalgias o problemas de ligamentos en las extremidades inferiores, lo creas o no, ¡están muy relacionados con el suelo pélvico! Visualiza el capazo de playa. ¿Ves por qué? Pues si no lo ves, te lo explico: si no tienes la base del capazo fuerte y dura, es normal que con el paso del tiempo, el capazo dé de sí y la parte de atrás se haga más blandengue por lo que, empiezan a romperse las costuras, a deshilacharse o a tener agujeros. ¿Entiendes?

No te vas a hacer más pipí encima

Bueno, hablo de pipí pero muchas otras mujeres son incapaces de controlar la vejiga y el esfínter. Más de las que crees. La incontinencia no solo afecta a la urinaria cuando tienes mal el suelo pélvico, también hay mujeres que son incapaces de controlar el esfínter y por eso, tienen problemas con las heces y los gases. Además de ir siempre con la gotita en la braguita, puede que acabes peándote cuando menos te lo esperas. El suelo pélvico afecta a todo, así que trabajarlo hará que tengas control total y absoluto sobre tu esfínter, tu uretra y vejiga. Ya te hablé de las pérdidas de orina, pero te recuerdo que, uno de los mayores inconvenientes, son los ejercicios con grandes cargas de impacto –Box Jumps, Double Unders o el run son un ejemplo-, así que, obviamente, si metes, aunque sea de forma semanal una rutina de ejercicios de Kegel, Hipopresivos o las bolas chinas, te asegurarás de poder entrenar a gusto y de que no se te escape el pipí ni en los ejercicios de fuerza.

Mejorará tu maternidad

Obviamente, el suelo pélvico no tiene nada que ver con tus hijos o su crianza, pero sí con tu estado y tu recuperación. Una de las cosas que tienes que saber es que tener un suelo pélvico trabajado te va a ayudar a poder ser mamá ya que, cuanto más duro tengas el suelo pélvico, más posibilidades hay de que el embrión “cuaje bien” y que, con el paso de los meses, no tengas aborto natural por desprendimiento de placenta. Esto, algunas veces –aunque hay miles de factores más- se debe a que el útero está muy débil por falta de tonicidad muscular, por lo que no puede aguantar el peso del feto y la placenta se desprende, ocasionando un aborto.

Por otro lado, te ayudará durante el embarazo porque, obviamente, cuanto más fuerte tengas el suelo pélvico, menos problemas de espalda tendrás. Y, además, si tienes el suelo pélvico y el core bien trabajados la barriga te “pesará” menos, evitando que te encorves. Vamos, toda una cadena.

Por supuesto, te ayudará en el parto para que sea lo más natural posible porque podrás ponerte a empujar con facilidad y con menos molestias que otras mujeres –OJO, que es un parto y duele de la polla o eso dicen-. Por otro lado, la recuperación en el postparto será más rápida y tampoco pasarás por las TAN temidas incontinencias.

Mejorará tu vida sexual

Obvio que la vagina también está ligada al tema del suelo pélvico, así que no me podía callar esto. Cuanto más trabajados tengas los músculos del suelo pélvico, más lo estarán los de tu vagina, por lo que mejores relaciones sexuales tendrás. Y, queridas mías, independientemente de la edad que tengamos, ¡todas nos merecemos un buen revolcón de vez en cuando! ¿Por qué te ayudará? Pues porque cuanto más fortalecidas estén las paredes de tu vagina, más control tendrás sobre ellas y esto, acaba derivando en más y mejores orgasmos.

Como ves, el suelo pélvico no es solo cosas de pipí o no, sino que implica a muchas más cosas de tu día a día. No trabajarlo desde ya es una inmensa tontería porque, créeme, en el momento en el que empieces a notar los primeros síntomas, ¡es tarde! La recuperación y la tonificación es lenta –como la de cualquier músculo a no ser que hayan anabolizantes de por medio-, así que no hace falta estar jugándotela y esperar. Porque, sino quisieras preparar tu cuerpo para la vejez y estar mejor a los 80 años, ¿de qué te vale estar haciendo Crossfit ya?


Zorranbrokn

Una chica más hablando de CrossFit y de todo lo que ello conlleva. Aunque un poco cruel y algo zorra, pero con amor. Always

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